mario fernando prado

“El futuro es para todos”

Con esta sencilla frase, repetida varias veces, Iván Duque Márquez dio a conocer la generosa y amplia impronta con la que gobernará a nuestro país.

Exento del promeserismo mediático tan efectivo para cosechar votos, realista frente a la situación de un país que va derecho al barranco y sin un ápice de revanchismos, la figura de Iván Duque irrumpe definitivamente en la política nacional con un nuevo aliento renovador con miras a un futuro responsable y promisorio.

Se le endilga su falta de experiencia que en algunos casos es cierta, como bien lo ha venido diciendo: cero experiencia en clientelismo, cero experiencia en politiquería, cero experiencia en corrupción, cero experiencia en dádivas, canonjías, burocracia y en repartiñas y triquiñuelas.

En cambio, pasó por entidades internacionales que le han dejado una visión más amplia del mundo sin haberse desconectado un instante de su país que lo conoce lo suficiente como para no sentirse un extraño en su propia tierra.

El resultado de la consulta del pasado domingo es sin duda un triunfo anticipado para ocupar el disputado y esquivo solio de Bolívar frente a lo cual ha declarado que hay que trabajar con más ahínco y dedicación para alcanzar la victoria final.

Su fórmula vicepresidencial en la persona de Martha Lucía Ramírez -que será la primera mujer que asume esta posición en la historia de Colombia- es otro factor definitivo para la conquista de sufragantes o sufragantas, que tendrán por fin quién las represente y les entregue en justicia las posiciones que se merecen.

A su vez, el sabio consejo de su mentor, el indiscutible líder Álvaro Uribe Vélez y la bancada del Centro Democrático -también ganadora en las elecciones de Senado y Cámara de Representantes- conforman un equipo sólido y monolítico para que poder sacar adelante sus propuestas y proyectos.

Lo anterior es pues el mejor panorama que daría incluso para vencer en la primera vuelta y evitarnos así el juego de coaliciones y las alianzas que suelen darse hasta con el diablo sobre todo por aquellos que para evitar su naufragio son capaces de negociar su propia alma.

Para conseguirlo es preciso pues sepultar viejos odios, dejar los espejos retrovisores, pensar en grande y unir a la mayor cantidad de colombianos en torno a esta causa. Es una oportunidad para la concordia y el progreso y sobre todo, para corregir el rumbo en busca del tiempo perdido.

Unidos lo lograremos, porque ¡el futuro es para todos!

***

PD. ¡El Liceo no se va a acabar! Una reciente columna intitulada ‘¿Que se va a acabar el liceo?’, produjo que las personas que solo leen los títulos creyeran que esta magna institución se va a acabar, lo cual se desmintió en el contenido de la misma.

Es falso de toda falsedad este run-run. Así lo han asegurado las directivas liceístas que ahora y con más bríos están trabajando con la ‘tensión y ritmo’ de este patrimonio nacional de la educación primaria y secundaria.

VER COMENTARIOS

Queremos que siga disfrutando de los mejores contenidos. Es muy fácil:

Regístrese aquí

¿Ya está registrado?

  Continúa Leyendo





Powered by