medardo arias satizabal

Agüita pa’ mi gente

La gobernadora Dilian Francisca Toro acaba de anunciar una de las mejores noticias para Buenaventura y la región: Crédito de US$80 millones otorgado por el BID y el Banco Mundial para suministrar agua potable, durante las 24 horas, al puerto de Buenaventura. Este ha sido uno de los desvelos más grandes de la mandataria, a quien los bonaverenses consideran porteña adoptiva, por el interés real y la voluntad política que ha demostrado para resolver ahí conflictos socioeconómicos de vieja data.

En el Ministerio de Hacienda acaba de protocolizarse esta buena nueva, con la presencia del ministro Mauricio Cárdenas, funcionarios de la banca y Dilian, quien estará vigilante para que ahora sí los porteños puedan tener agua en sus casas.

Este desembolso de 80 millones de dólares hace parte del paquete de US$400 millones que permitirá financiar el programa Somos Pacífico, el mismo que llevará energía, acueducto y alcantarillado a las poblaciones más necesitadas del litoral.

El compromiso del gobierno esta vez va en serio, y llegará a zonas marginadas de Chocó, Valle, Cauca y Nariño.

Los organismos de control de la Nación y el Departamento, deben estar muy atentos para evitar que estos recursos se esfumen en manos inescrupulosas, como ha ocurrido en otras ocasiones. Justo en este momento, buena parte de los bonaverenses protestan porque algunas de las obras prometidas, como el malecón, no responden a las expectativas iniciales. Si se ven las maquetas de lo que sería esta obra capital para el puerto, aquello parecía un Disneyworld del Pacífico; fuentes de agua, árboles, monumentos, piletas con delfines. Los porteños salieron recientemente a marchar, porque los surtidores no se ven por ningún lado y lo que reina, aseguran, es la aridez del cemento pintado de azul, sin vegetación alguna, ni siquiera una palmera, frente al Mar de Balboa.

Nadie entiende, en Colombia o el mundo, cómo nuestro principal puerto en el Pacífico adolece de agua, la misma que por décadas se le vende en dólares a los barcos. Más de medio millón de habitantes padecen sed e insalubridad, en una de las ciudades con más agua en el planeta. Buenaventura está rodeada por los bosques húmedos del Pacífico, y es vecina de una selva donde se pudren los frutos porque no existen canales de comercialización. Algunas aldeas vecinas del mar sólo necesitarían un cuarto frío para almacenar la pesca y mejorar así sus condiciones de vida. Pero ni eso.

El agua del río Escalerete, una de las que proveerá al acueducto de Buenaventura, es una de las más puras del mundo. El puerto, además recibe las aguas de los ríos Sabaletas, San Marco, Calima, Anchicayá, San Cipriano, Dagua, entre otros, y es depositario de innumerables quebradas, esteros y manglares con una fauna que puede alimentar bien a buena parte de Colombia. Cangrejos, caracoles, camarones, viven ahí en un hábitat que afortunadamente no ha sido depredado.

Con el agua vendrá el turismo, sin duda, el mismo que se da hoy en condiciones precarias. No obstante, la oferta hotelera del puerto creció en un 70% en la última década, con varias torres de alojamiento en el casco viejo de la isla, donde aún reina por su hermosura arquitectónica el Hotel Estación Tequendama Inn, considerado hace 30 años el más bello de Colombia, según encuesta adelantada por la Corporación Nacional de Turismo.

En lo que va corrido de su gobierno, Dilian ha demostrado ser una mujer pragmática, ejecutiva, con interlocución directa en el alto gobierno. Entre muchas de sus ejecutorias, la región le reconoce hoy su esfuerzo para salvar al Hospital Universitario del Valle. Ahora, no dormirá hasta no ver al puerto con agua. Una actitud de este calibre es lo que se espera de un gobernante. Bienvenido este préstamo del BID y del Banco Mundial.

Sigue en Twitter @cabomarzo

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