ossiel villada

Por quién no votar

Al igual que una buena parte de los colombianos, yo todavía no decido por quién votaré en las elecciones presidenciales de mayo próximo. No es una decisión fácil. Si por algo se distingue esta campaña es por el déficit de propuestas claras, visiones innovadoras y reflexiones profundas sobre lo que deberíamos hacer con este país en los próximos cuatro años. Abundan, en cambio, los planteamientos insulsos, los discursos etéreos y aburridos, las verdades a medias.

Por otro lado, quienes hoy son candidatos no se ayudan. Entre la megalomanía de Petro, la asepsia de Fajardo, la verborrea incomprensible de Marta Lucía, la arrogancia de Vargas Lleras, los hilos de marioneta de Duque y la falta de calle que tiene De La Calle, muchos no saben en quién se puede confiar.

Para decidir por quién votar, empecé haciendo el ejercicio opuesto: pensar por quién definitivamente no votaría. Lo comparto con los indecisos, como ejemplo de metodología que les puede ser útil.

En primer lugar, no voy a votar por Rodrigo Londoño, más conocido como ‘Timochenko’, candidato del Partido Farc. En el plebiscito por la paz voté Sí. Volvería a hacerlo si es necesario. Valoro que la guerrilla haya entregado sus armas y que esté cumpliendo su palabra más que el mismo Estado. Estoy convencido de que es mil veces mejor tener a ‘Timochenko’ en las ciudades planeando cómo esquivar huevos, que tenerlo en la selva planeando cómo poner bombas. Y espero que a nadie en este país se le vuelva a ocurrir el horror de asesinar a un candidato presidencial opositor.

Pero tengo claro que no voy a premiar con mi voto a quienes -junto con los paramilitares, una parte del establecimiento y un sector del Estado- sometieron a este país a un baño demencial de sangre por más de medio siglo. Y mucho menos voy a hacerlo cuando aún no han comparecido ante la Justicia para responder por los crímenes que cometieron, ni han resarcido el daño causado con su locura a tantas víctimas inocentes.

Por razones similares, también tengo claro que no votaré por Álvaro Uribe. Perdón, por Iván Duque, candidato de un partido que se propone, de llegar al poder, destruir lo poco que ha avanzado este país desde el momento en que fuimos capaces de desmovilizar a las Farc. No votaré por quienes confunden la autoridad con el autoritarismo. Por quienes impulsan la idea de que Colombia necesita más fusiles que escuelas. Por los que hoy se venden como nuestros salvadores en el desastre que ellos mismos ayudaron a crear.

No apoyaré a los que, de nuevo, arman meticulosamente una bomba con la metralla del miedo, la mentira y el odio, tal como hicieron en el Plebiscito del 2016. Oposición sí. Pero no así.

No votaré por candidatos que promueven la idea de que el desarrollo de una sociedad pasa por el concepto de generar riqueza a toda costa, sin importar cómo se distribuye la misma. O peor aún, por la idea de que la feria mendicante de los subsidios para los marginados es la única que sirve, porque mantiene el poder en manos de los políticos de siempre.

Eso, en gran medida, es lo que encarna el candidato Vargas Lleras. Pero además, me parece que su tesis de que este país va rumbo al castrochavismo, lo deja muy mal parado. Porque, si eso es verdad, ¿apenas vino a verlo en esta campaña? ¿Por qué no lo dijo antes? ¿Él, que es un hombre de Estado, dónde estuvo en los últimos 8 años? ¿Haciendo qué? Creo que las respuestas las tenemos claras.

Y finalmente, tampoco votaré por Petro. Ese hombre gris y energúmeno que nunca sonríe y rebusca palabras para nombrar lo más sencillo. Ese que uno no termina de ver y asumir con claridad porque disfraza su enorme culto al ego con un disfraz de ‘Robin Hood’ de los marginados de este país.

Y no lo haré porque su populismo de izquierda me resulta tan nefasto como el de derecha que llevó y mantuvo a Álvaro Uribe en el poder. Y porque creo que uno no puede dilapidar, de la forma en que él lo hizo, la oportunidad de manejar el segundo cargo público más importante de este país, como es la Alcaldía de Bogotá.

Sé que me faltan otros candidatos, pero hasta allí voy en mi ejercicio. Si alguien tiene sugerencias de por quién votar, las escucho atentamente…

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