Alcalde, ¡no dé papaya!
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opinion: Alcalde, ¡no dé papaya!

Para empezar, claridades: no hago parte ni la haré de los grupos orquestados de oposición destructiva que abundan en Cali.

Alcalde, ¡no dé papaya!

Octubre 12, 2017 - 12:08 a.m. Por: Paola Gómez

Para empezar, claridades: no hago parte ni la haré de los grupos orquestados de oposición destructiva que abundan en Cali. Tampoco de los que han hecho del populismo más barato y pobre de ideas su bandera para destruir todo lo que huela a Armitage, porque es que es tan fácil darle palo al Alcalde...

Más bien, me inscribo en el grupo de ciudadanos críticos, que ven angustiados cómo pareciera que el sentido común viene siendo el menos común de los sentidos en la Alcaldía a la hora de reaccionar a los problemas de ciudad; tanto que en ocasiones una cosa pequeñita termina convertida en una crisis de gobernabilidad.

El capítulo más reciente fue el anuncio de intervención de 48 árboles en el separador de la Autopista para instalar graderías de la Feria; anuncio que dieron sin anestesia, sin ilustración y que causó, como era obvio, un gran malestar. Además, dejaron crecer el lío, al punto que los no muy pocos enemigos de Armitage salieron con mentiras prefabricadas a atacarlo.

Para cerrar con broche de oro, aparece el Alcalde, rodeado de sus colaboradores, a dar una alocución, cual junta dictatorial, en la que anunció que al fin no se haría nada con los árboles de la Autopista. ¿Por qué tardaron tanto en decidir lo que era evidente? ¿Era necesario exponer así al Alcalde y convertirlo en el hazmerreír de los sospechosos de siempre? No lo creo.

A veces siento pena por el ser humano, por el Maurice que nació cerca al Zanjón del Burro, que su primer emprendimiento fue una venta de papas fritas en las afueras del Santa Librada; que con el tiempo se convirtió en uno de los empresarios más sobresalientes del país, que perdonó a su secuestrador y cuya filantropía debería ser un ejemplo para tanto cacao, al que muy poco le ha importado y dolido esta ciudad.

Hoy, luego de un año y 9 meses de Alcaldía, lo prefiero en su rol de empresario comprometido, pero no desconozco sus logros en la disminución de homicidios, en la búsqueda de soluciones al MÍO, en la proyección de obras y en su esfuerzo por gobernar esta Cali, tan llena de problemas, de malos perdedores y de mezquindades.

Por eso, como caleña, sudo petróleo cuando sale con cosas como: “Cali es una ciudad muy explosiva, una ciudad donde tenemos un millón de negros”. O “lo mejor es no darles papaya a los ladrones”, porque son indefendibles, aunque uno sepa que a la final no es ni racista, ni indolente.

Veremos si los estrategas detrás del poder (mito urbano del CAM) comprenden que no está bien salir como espadachines furiosos a defenderlo. Y mucho menos, exponerlo al desgaste innecesario de una alocución, cual Frank Underwood, el presidente de Estados Unidos en la serie House of Cards (con quien se le compara en uno de los memes más virales de la semana) para que una columnista termine diciéndole hoy: Alcalde, ¡no dé papaya!

Sigue en Twitter @pagope

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