poncho rentería

Cali le ganó a Cartagena

No crean que le ganó en béisbol, en natación o en un campeonato para bailarines de champeta. Le ganó en tener alcaldes serios, no marrulleros y una delicada administración. En Cali, sus dos últimos alcaldes, Rodrigo Guerrero y Maurice Armitage, han acertado como gerentes y personas honradas, sin montar roscas de negociantes en la trastienda que les eligen un ‘contralor de pacotilla’ que no controla pero sí reclama su tajada económica en el rebusque y el serrucho.

Colombia 2017 y Cartagena, bella ‘city’ donde veranean el presidente, el notablato financiero y tanto visitan los notables del poder. La Cartagena de Pilarica Román, Pambelé, Salvo Basile, Sabas Pretelt y Raimundo Angulo tiene un récord antipático: que sus dos últimos alcaldes elegidos por votos han salido del despacho para la cárcel. La Fiscalía determinó que Manolo Duque y Campoelías fueran a la guandoca o cárcel por prestarse para unas millonarias aventuras con reparto de puestos claves. Ajá, cuadraron con los concejales amigos que les nombraran un contralor de bolsillo, que dejara correr el billete. El reparto llegaba luego a ritmo de vallenatos y champeta. Punto.

A pesar de tutearse amablemente con el ‘Emperador’ de Rusia Nicolai Putin, le crece la impopularidad al rubio presidente Donald Trump. Y aquí, lo inevitable, que crece la impopularidad de los parlamentarios nuestros. No por gordos, por los huracanes de soborno que repartió la brasileña constructora Odebrecht que, aleluya, este diciembre no repartirá propinas millonarias. Pilas: cuadrar serruchos con una firma de obras públicas extranjera para que gane licitaciones con precio escandaloso es vender el país. En el paquete de investigados hay muchos barones electorales de alto gobiernismo hoy. Don Otto Bula, el que montó el atraco a nuestros impuestos, no puede salir ileso, rumoran que la sacó barata. No y no: deben quitarle todo el billetón recibido en su bandidaje. Punto.

Crece en Colombia el abuso sexual a mujeres. Las cifras asustan porque son 197 por día, una vergüenza, una pesadilla que maltrata de por vida a mujeres indefensas. En Pamplona, en Navarra, España, acaban de condenar a cinco guaches-gamberros a 23 años de cárcel cada uno por infame ataque sexual a una mujer. Sucedió en agosto, en las fiestas donde los toros recorren 700 metros callejeros y el público con boína roja los tortura. Merecidos esos años en el sótano carcelario por bellacos. En estos casos me alegra la dura condena. ¿Matoneando en grupo? Pues toca darles lo que cobardemente se ganaron, un carcelazo largo por ‘guarichos’, un adjetivo del Boyacá profundo.

VER COMENTARIOS

Queremos que siga disfrutando de los mejores contenidos. Es muy fácil:

Regístrese aquí

¿Ya está registrado?

  Continúa Leyendo





Powered by