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Picardías en Bogotá, ala

Es muy apetecida la capital para cometer asaltos millonarios a las empresas del gobierno. Aquí repiten “Ala, tienes igualdad de oportunidades en la licitación, aquí todo es transparente, ala”. Puro cuento. En Bogotá están los miles de millones que recogen por impuestos y tras ellos hay muchos tiburones. Después del rocambolesco gobierno de Samuel Moreno, al que le cayeron las siete plagas y las siete condenas punitivas, hubo más picardías. El Nuevo Siglo tituló así: “Son cinco los desfalcos en contrato de Odebrecht con el Acueducto de Bogotá”. Cinco golazos millonarios.

Esa brasileña Odebrecht tiene diablo porque donde llegó metió veneno. Bogotá no se salvó, según la Contraloría le robaron 280 mil millones. No lo duden, Néstor Humberto Martínez, hoy fiscal general, con elevado patrimonio, ganado desde su bufete, y en el curubito de su carrera, no dañará su prestigio jurídico, castigará a los bandidos.
La Odebrecth, con sus 160 mil empleados, aplastó a Lula Da Silva el legendario líder izquierdista. Siete de sus amigos, exministros, andan presos por delitos millonarios muy comprobados. Ellos, dizque socialistas, línea Che Guevara, aceptaron miles de millones por ayudarle a Odebrecth a que ganara más y mucho más. Lo siento, acabaron con el buenazo Lula Da Silva, hoy sufriendo la jartera de ser viudo y con chance de ir preso. Sus amigotes le pusieron conejo, robaron de verdad a sus espaldas.

Pero como el asalto al gobierno, a los impuestos es erótico, tenemos con el pretexto de “apoyar la cultura y la compra de enciclopedias es un avance cultural”, dos gobernadores que compraron millones y millones en enciclopedias, camino de la cárcel. Pobrecita la cultura, hasta para trampas y estafas la ponen de mampara. Esa es la Colombia habilidosa, es una minoría pero de asombroso poder.

El robo a los impuestos de ustedes es línea chic porque tiene impunidad asegurada. Lo hacen con suavidad, con manitos de seda como si fueran a masajearle el cuello a Paola Turbay o a la seductora española Eva Rey.Soy pesimista, no veo posible que atajen la corrupción, es un negocio multimillonario imbatible. En China la combaten con pena de muerte... pero allá sigue vivita y coleando, hasta ministros han fusilado pero el encanto de ser multimillonarios no tiene límites, a la misma muerte desafían y a veces pierden.

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