Editorial

¿Colombia sin nevados?

Marzo 31, 2017 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

En 20 años los nevados de nuestro país serán apenas un recuerdo conservado en fotografías o en postales. Su desaparición significa perder más que un imponente paisaje en medio del trópico; es acabar con un ecosistema del que brota la fuente de vida más importante: el agua.

La pérdida de los glaciares colombianos comenzó hace dos siglos, lo que lleva a suponer que en principio es parte de la evolución natural del Planeta. El problema es lo que ha ocurrido en los recientes 50 años, tiempo en el que las nieves perpetuas han disminuido en un 63% mientras el deshielo avanza desde hace una década a un ritmo del 3% anual.

De los 17 nevados colombianos que existían hace 200 años y sumaban 374 kilómetros cuadrados, hoy quedan seis que apenas llegan a 37 kilómetros cuadrados. Si se compara con los 45 kilómetros que se conservaban en el 2013, se comprueba la rápida desaparición de la capa glaciar en corto tiempo. La situación no es exclusiva de Colombia: estudios realizados en conjunto con las autoridades ambientales de Ecuador, Perú y Bolivia, arrojaron resultados similares para las montañas nevadas de esos países.

La celeridad en el deshielo tiene relación con el cambio climático que ha elevado las temperaturas, con la disminución de los vientos y de la caída de nieve, con la variación extrema de las lluvias y con la mayor radiación que recibe la Tierra. Las otras son causas provocadas directamente por la mano del hombre que sin reparar en el daño que ocasiona interviene sus tierras para cultivo o ganadería, cada vez más cerca de los nevados, desestabilizando el curso de la naturaleza.

Las consecuencias se harán evidentes en pocos años, cuando la pérdida de los glaciares incida en la desaparición de los nacimientos de agua que tienen su origen en ellos y que, sobre todo en la región andina, abastecen a la población. Entonces ya no se verán los contrastes de hoy, en los que mientras los nevados pierden su hielo, ríos como los del Valle bajan embravecidos haciendo estragos por sus crecidas.

Cómo enfrentará el país esa realidad cercana es lo que se tiene que afrontar. Actuar será imposible mientras, por ejemplo, la ley de medio ambiente mantenga la división política para un asunto que es indivisible. Los límites de los departamentos no deberían marcar las decisiones en los que se refiere al manejo y administración de los recursos naturales de Colombia.

Las otras previsiones que se deben hacer es cómo se abastecerá de agua cuando las fuentes nacidas en los nevados vayan disminuyendo. Cali, el Valle y en general el suroccidente del país tienen en ello un reto. ¿Será tan difícil voltear la mirada hacia el Litoral Pacífico, la zona del mundo donde más llueve y donde la riqueza hídrica, si se cuida y protege puede ser inagotable?

Aún hay tiempo para tratar de conservar lo poco que queda de los glaciares. Para hacerlo se necesitan decisiones políticas, hacer las reformas de la ley y las normatividades ambientales para que cumplan con ese cometido y propender por el cambio en la cultura ciudadana que despierte el interés por cuidar los recursos naturales.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Hoy:
Publicidad
Publicidad