editorial

El ajedrez de Corea

El sorpresivo anuncio del encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong Un, creó gran expectativa. Pero también una cascada de interrogantes sobre lo que se pretende y sobre las posibilidades reales de llegar a un acuerdo.

No hay duda que es un golpe de Trump al aceptar la reunión, que valga decir aún no tiene fecha ni sitio establecido. Después de cruzarse improperios y amenazas que provocaron una gran tensión en la península de Corea y en el vecindario, ahora se anuncia una reunión de dos personajes que no se destacan propiamente por su prudencia y su tolerancia.

El crecimiento del arsenal nuclear de Corea del Norte es el punto crucial de la guerra verbal con Estados Unidos. Este último ve como una amenaza para su seguridad y de sus aliados el que Kim Jong Un tenga una capacidad nuclear y que haga alarde de sus adelantos.

Al referirse a la futura reunión, un exultante Trump previó que será un “tremendo éxito” y, como ha sido también una constante en sus intervenciones, criticó la falta de acción de sus predecesores, de quienes dijo tuvieron 30 años para resolver esta crisis y no hicieron nada.

¿Quién está detrás de este encuentro? China es el gran promotor de la inédita reunión, tanto que Trump destacó el papel de Xi Jinping. “China ha hecho más por nosotros de lo que han hecho nunca antes por cualquier otro presidente o por este país”, dijo el polémico mandatario.

Para China es clave evitar un conflicto en su vecindad, que podría ser nuclear, por cuanto tendría a Estados Unidos en su frontera y desestabilizaría su economía ya que derivaría en millones de refugiados intentando entrar al país. Con este anuncio y siendo China el mediador, Xi Jinping se muestra como el gran componedor y envía el claro mensaje de que en el continente no se podrá mover nada sin su consentimiento.

No obstante, este encuentro se puede interpretar como un progreso, aunque lleno de dudas porque son dos personalidades imprevisibles. Nadie sabe qué se jugará y cómo será el juego. Y la aparición de China en este rompecabezas tiene todo el sentido pues de desatarse una guerra nuclear será en su frontera y morirían muchos de sus ciudadanos. Todo es un enigma, especialmente porque ocurre muy rápido, a menos de un mes de la peor escalada verbal entre ambos países, en una cultura como la asiática acostumbrada a jugar con el tiempo.

¿Será una trampa para Trump, necesitado de resultados para evitar su destitución? ¿Será que la presión China sobre Corea del Norte surtió efecto? Es como un juego de ajedrez, por lo tanto se podría decir que hay un progreso, pero no se puede garantizar que un acuerdo esté cerca. Es un movimiento al estilo oriental frente a un occidental que no los conoce.

Incluso, el temor es que si no produce un acuerdo, el mundo se vería abocado a una guerra entre dos países con ojivas nucleares. Habrá que esperar más detalles de un encuentro impensado hace unos meses y ver hasta dónde están dispuestas a ceder dos personalidades tan volátiles como los líderes de Corea del Norte y Estados Unidos.

VER COMENTARIOS

Queremos que siga disfrutando de los mejores contenidos. Es muy fácil:

Regístrese aquí

¿Ya está registrado?

  Continúa Leyendo





Powered by