Editorial

Gracias, Francisco

Septiembre 10, 2017 - 07:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Cuando esta tarde termine la visita de su santidad Francisco, Colombia deberá empezar una reflexión profunda sobre el legado que le dejó. Además de su mensaje como Pastor de la Iglesia Católica, el Papa tocó los temas que son necesarios para mejorar la vida de nuestra Nación.

Durante seis días, los colombianos presenciaron la peregrinación de quien es el símbolo de la Iglesia con más seguidores en el país. Fue un periplo lleno de sencillez, de cercanía, de afecto y calidez, donde los protagonistas fueron las millones de personas que salieron a recibir a Francisco y la sinceridad con la cual el Pastor recibió a su rebaño.

Pero fue su mensaje franco y abierto el que prevaleció en toda la correría. Un mensaje sin juicios, cargado de valores y de esperanza, donde fue frecuente la invocación al compromiso para poder superar los desafíos que le han planteado a Colombia la violencia crónica, las desigualdades sociales y la crisis de valores que afecta la vida social y política.

“No pierdan la alegría” fue el primer mensaje de Francisco. Con él reconoció una de nuestras características, con las cuales debemos enfrentar los retos que nos plantea la necesidad de reconciliación. Es según el Pontífice el requisito fundamental para dejar atrás una historia marcada por la violencia y la confrontación.

También tuvo palabras para las víctimas de los múltiples conflictos que hemos debido enfrentar a través de nuestra historia. Son esos millones de seres humanos que han sido golpeados por la crueldad de las guerras que se han desatado por razones lejanas al bien común y que se expresaron a través de la imagen del cristo mutilado de la iglesia de Bojayá, o de los conmovedores testimonios que se escucharon en Villavicencio.

En estos seis días, la juventud y la niñez tuvieron un espacio preferencial en las palabras y los encuentros del papa Francisco con Colombia. Fue su manera de destacar la esperanza en el futuro de un país al que le reconoce las mayores riquezas naturales y espirituales, a la vez que le señala las contradicciones que debe superar para alcanzar la paz que tanto anhela. Y necesita.

Y en todo el mensaje del Papa en Colombia estuvieron presentes las invocaciones a la moral y la ética que se requiere para ser justos, para tener presente la necesidad de romper la inequidad y de ofrecer oportunidades para todos, requisitos indispensables en pro de una sociedad mejor. Esos valores que parecen extraviarse y cuya ausencia ha sumido en un desconcierto creciente la credibilidad de las instituciones públicas, restándole el respaldo de los colombianos.

Faltando unas horas para culminar la visita a Colombia del Sumo Pontífice, puede decirse ya que nuestra Nación tuvo una oportunidad única para escuchar un mensaje claro, lleno de esperanza y a la vez de advertencias sobre lo que debemos hacer para tener un mejor futuro. Fue la oportunidad para mirarnos como colombianos y cristianos, y escuchar la voz de la sabiduría que nos dice cómo podemos superar lo que nos separa para alcanzar lo que nos debe unir.

Por ello debemos decir: Gracias, Franciso.

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