editorial

Rechazo a la violencia

Retenciones ilegales, amenazas con armas y despojo de sus propiedades y elementos de trabajo, debieron enfrentar los integrantes de El País que se desplazaron a la vereda Huisitó, municipio de El Tambo en el departamento del Cauca, a cumplir su labor de periodistas. Con ello se vuelve a hacer evidente la amenaza que enfrentan quienes cumplen la misión de informar sobre las realidades que se viven en la provincia colombiana.

Los hechos ocurrieron el pasado miércoles y aunque nuestros compañeros regresaron ilesos no por ello se les debe dar las gracias a los integrantes del ELN que, armados y en forma agresiva los sometieron al tratamiento descrito. Por el contrario, lo que eso demuestra es la disposición de ese grupo a silenciar todo lo que se produce en los territorios donde hacen presencia para mantener el control y la explotación del narcotráfico, desde los cultivos ilícitos hasta su comercialización.

Eso fue lo que nuestros reporteros fueron a constatar a Huisitó, investigando las dimensiones de un fenómeno que afecta la vida de cientos de miles de familias y de regiones compuestas por centenares de kilómetros destinados a la siembra de coca. Lo que se encontraron de entrada fueron abundantes cultivos ilícitos, letreros que informan sobre el control del ELN en la zona y la obligación de pedirle permiso a esa organización.

Al sitio donde estaban los periodistas realizando su labor llegaron personajes vestidos de civil y armados, que en actitud agresiva les reclamaron el no haber solicitado ese permiso, exigiéndoles abandonar la zona. Luego, al iniciar su regreso fueron interceptados en la carretera, confiscados sus documentos personales y sus instrumentos de trabajo incluidas las cámaras fotográficas, las grabaciones y los apuntes de la reportería.

Esa historia, un nuevo desafío a la libertad de prensa y de información además de una amenaza contra la integridad de los periodistas que cumplen con su deber, ocurre en momentos en los cuales el ELN adelanta conversaciones de paz con el Gobierno Nacional. Además de poner en peligro la integridad de quienes realizaban una labor necesaria para que los colombianos sepan la verdad de lo que acontece, ese episodio demuestra su relación con el narcotráfico y el terror que imponen en una zona que debería estar libre de la violencia.

Con ella también se revelan las condiciones en que viven los colombianos en muchas localidades del sur de Colombia, el objetivo de los reporteros que viajaron a Huisitó. Son miles de personas involucradas en la cadena del narcotráfico que son objeto de la violencia y la amenaza por grupos armados entre los que predomina el ELN, y ante las dificultades de las autoridades legítimas para hacer cumplir la ley en sus territorios.

Ante los hechos ocurridos a nuestro reportero Hugo Mario Cárdenas, a nuestro fotógrafo Oswaldo Páez y a Octavio Villegas, nuestro conductor, El País expresa su voz de protesta y su rechazo al tratamiento de que fueron objeto para impedirles cumplir con su misión de informar como corresponde en una nación libre, democrática y en paz.

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