Molino de papel

Las cuentas claras

Marzo 02, 2017 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Que ocho años después de entrar en funcionamiento el MÍO en Cali no se haya logrado que el transporte masivo de la ciudad opere con toda la eficiencia requerida, es grave.

Pero incluso igual o más preocupante es tener un sistema de recaudo con un retraso tecnológico que lo hace susceptible al fraude, sobre el que no existe mayor control y que no puede ser auditado como se espera.

Entre las múltiples funciones que se le entregaron en concesión a la firma UTR&T, la principal es la hacer el recaudo de los pasajes, disponer de la tecnología necesaria para ese fin y garantizar a los usuarios la disponibilidad de puntos de recarga necesarios.

Ahora se sabe por la investigación adelantada por la Contraloría de Cali, que el sistema está obsoleto y, peor aún, no hay forma de confrontar la información sobre el dinero que a diario pagan los caleños por los pasajes.

En otras palabras hay que creer en los informes del contratista y confiar en que el recaudo reportado sea el real.

Con los problemas financieros que aquejan al MÍO, lo último que necesita es no tener la certeza de qué plata se recoge con las tarjetas que utilizan los usuarios.

La obligación de la UTR&T es garantizar que el sistema de información de recaudo sea seguro y si para eso requiere modernizar las tarjetas, las máquinas lectoras o hasta el software, no puede aplazar más las decisiones.

El MÍO ya dejó de estar en fase de ajustes en lo que se refiere al recaudo, es una realidad que se debe mejorar y sobre la que debe regir la transparencia.

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