Molino de papel

Monseñor Isaías

Marzo 15, 2017 - 11:30 p.m. Por: Editorial .

Monseñor Isaías Duarte Cancino fue un hombre de bien y un Pastor que con su ejemplo se ganó la confianza y el respeto de sus feligreses donde quiera que desempeñó su función como representante de la Iglesia Católica.

Su carácter y su decisión fueron el mejor argumento para llegar al Urabá, la región más conflictiva de la época en Colombia, y contribuir a buscar la paz y el respeto por los Derechos Humanos.

Por esa labor en pro de la convivencia en una región invadida de conflictos sangrientos fue reconocido como uno de los más importantes Arzobispos del mundo.

En 1995 llegó a Cali y rápidamente transformó la Iglesia de la ciudad, creando decenas de parroquias, impulsando proyectos educativos y siendo el guía de una ciudad que vivía una aguda crisis.

Ese liderazgo lo llevó a ser protagonista de primera línea en la respuesta de la sociedad a los secuestros masivos que el ELN realizó en la Iglesia La María y en el kilómetro 18 de la vía al mar, con su frase “Los queremos vivos, libres y en paz”.

Y le permitió denunciar con valor civil la forma en que se corrompía la política vallecaucana.

Hoy hace 15 años, un sicario lo asesinó al salir del Buen Pastor en el distrito de Aguablanca.

Pero el legado de monseñor Isaías Duarte Cancino sigue vivo en la ciudad, como testimonio de su esfuerzo por ayudar a los que lo necesitan y de su compromiso con su misión sacerdotal.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Hoy:
Publicidad
Publicidad