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Estos son los misterios que rodean al reconocido 'padre' Huérfano

Estos son los misterios que rodean al reconocido 'padre' Huérfano

Los sacramentos y todos los actos litúrgicos que ha presidido hasta hoy el sacerdote ortodoxo Edilson Huérfano, reconocido líder espiritual del barrio Petecuy, han quedado en el aire.

En ese sector donde el sacerdote tiene gran ascendencia, algunos residentes no entienden por qué varios niños debieron realizar un segundo bautizo para tener el certificado o por qué otros menores que hicieron la Primera Comunión en un evento que él organizó no recibieron el acta y debieron prepararse de nuevo para ser registrados ante la Arquidiócesis, donde indicaron que no han registrado ningún sacramento hecho por Huérfano.

La explicación es sencilla: Edilson Huérfano no es sacerdote, como lo corroboran los jerarcas de las iglesias ortodoxas en un documento que señalan que “no existe en Colombia o en el patriarcado ruso, griego o serbio del mundo un sacerdote con ese nombre”.

“En la Iglesia Ortodoxa existe un libro llamado el Díptico y cualquier sacerdote ortodoxo tiene que figurar en él. Ahora, ningún sacerdote ortodoxo se puede llamar ‘Edilson’ porque siempre se debe llevar el nombre de un santo de la Iglesia y no ha existido jamás un ‘San Edilson’ o un ‘San John Jairo’ en ningún lugar del mundo”, explicó el padre Crisóstomo, del Patriarcado de Constantinopla.

Al ser consultado por El País, Huérfano aseguró que pertenece “a una iglesia rusa autocéfala, es decir, que funciona como por sectores de vicaría”... “Si nosotros no fuéramos sacerdotes estaríamos detenidos, así de sencillo, pero la iglesia ortodoxa a la que pertenezco está debidamente legalizada y registrada en Colombia con su personería jurídica”.

Si en algo guarda cercanía Huérfano con la Iglesia Católica es en que ambos están rodeados de misterios, como la manera y el interés que ha tenido en presentarse como sacerdote luego de haber sido retirado de todas las comunidades canónicas del país.

En el 2003 se inscribió en el Seminario Mayor de Bogotá, pero “fue retirado sin terminar el primer semestre por decisión del Consejo”, según datos de la Rectoría. Con su sotana apareció en el oriente de Cali y llegó entre 2004 y 2005 a la Comunidad Católica Luz de Cristo, adscrita a la Arquidiócesis, donde antes de un mes también estaba afuera.

“Cuando lo sacaron de Bogotá, se vino a Cali a explotar a Liliana, una empleada del supermercado La Gran Colombia, en el barrio Gaitán, con el cuento que le diera plata para estudiar y que cuando fuera sacerdote anglicano se iban a casar y vivirían esplendorosamente, y ella enamorada trabajaba para él”, aseguró bajo reserva de identidad una amiga de la pareja.

Por esos días, Huérfano se acercó a la Orden de la Divina Compasión de la Diócesis Misionera de la Nueva Granada, un grupo anglicano que realizaba labores sociales y repartía mercados en Petecuy, pero semanas después la historia se repitió y de nuevo Huérfano estaba afuera, como aseguran quienes lo conocieron.

Un certificado de la Iglesia Anglicana, emitido por el obispo Germán Orrego, dice que Huérfano “no ha pertenecido a la Iglesia Católica Anglicana en ninguno de los vínculos respectivos, ni como miembro laico, ni como diácono, ni como religioso ni como sacerdote”.

Con esas puertas cerradas, no le quedó más opción que intentar a través de la Iglesia Ortodoxa, que apenas empezaba a constituirse en Colombia, pero tras otro traspié con los verdaderos ortodoxos, optó por seguir a las comunidades apócrifas surgidas en el país.

Sobre el particular, Huérfano aseguró que está en libertad de elegir donde quiere estar y “me retiré de Bogotá porque para mí el celibato no era opción y luego solicité el proceso con los anglicanos, pero me retiré porque no estoy de acuerdo con que ordenen mujeres”.

El propio Huérfano tratando de explicar sus orígenes religiosos se autoproclama, a través de sus páginas en Facebook, como miembro de dos comunidades ortodoxas en Manizales y Medellín, las cuales permanecen en el ojo del huracán y han sido denunciadas por usurpación. Sin embargo, él se refiere a sus titulares como si se tratara de sus superiores.

A Dios rogando...

Más allá de las dudas que existen sobre las credenciales religiosas de Huérfano, es innegable que en el sector de Petecuy ha realizado un importante trabajo de apoyo a las causas sociales, fomentando la reconciliación entre las pandillas e incentivando la cultura de ‘no violencia’.

Pero no todos comulgan con el ‘cura’ que espera mediante firmas convertirse en el próximo alcalde de Cali.

“A mí se me cayó del pedestal ese señor cuando mi hijo me contó que había maltratado físicamente a una mujer y aunque no lo creía, al otro día ese era el comentario de la gente”, dijo una de las residentes del barrio Petecuy I Etapa.

Con esa información, El País consultó en inspecciones de Policía y en Medicina Legal y encontró otro secreto oculto bajo la sotana de Huérfano: una demanda instaurada en su contra en el 2008 por violencia intrafamiliar.

De acuerdo con la denuncia, la esposa del sacerdote, Liliana Ocué, fue golpeada por él frente a la parroquia del barrio Petecuy I, porque le reclamó el dinero para la manutención del hijo de ambos.

Producto de la agresión, la agredida presentó “una lesión en el ojo izquierdo y múltiples hematomas en la cabeza”, como relató bajo la gravedad del juramento en la noche del 13 de noviembre del 2008 ante la Fiscalía, según el número de expediente: 760016107138200800405.

El ‘padre’ Huérfano negó tales afirmaciones e indicó que “eso no fue violencia intrafamiliar sino un acuerdo que solicité ante un juzgado sobre el tema de manutención de alimentos, porque todo el mundo en Cali sabe que tengo un hijo, pero fue un acuerdo conciliatorio de cuánto sería la cuota alimentaria”.

“Eso fue en una época que tuvimos discusiones como cualquier familia y de eso he hablado en algunos sitios, pero que haya habido golpes y maltrato, no es así. Si no, créame que no estaríamos juntos”, indicó Huérfano.

Pero en la denuncia en mención su esposa señala que el ‘padre’ también “tiene una relación de pareja con una menor” y que “para evitar que mande a matar a mi otro hijo y a mí, pues con eso me ha tenido amenazada por mucho tiempo, he callado ante sus superiores y autoridades”.

Agrega que para ordenarse sacerdote “me hizo hacer una carta obligada donde yo manifiesto que no tengo ningún tipo de relación con él, cosa que no es cierta ya que tenemos un hijo registrado”.

Por último, contó que temía porque Huérfano era juez de Paz del barrio Guaduales y “trabaja con jóvenes de alto riesgo del barrio Petecuy y con estos jóvenes me amenaza con mandarme a matar”. “Usted puede salir y le pueden robar el bolso y la pueden matar; y ¿quién va a investigar eso? ¿O la pueden tirar al río Cauca y quién la va a encontrar?”, le decía para amedrentarla.

Según las iglesias canónicas, Huérfano no será jamás sacerdote “porque al engañar y mentir ha entrado en una falta llamada excomunión y entredicho”.

De acuerdo con los ortodoxos, “si usted es creyente y asiste a una misa con Huérfano y se arrodilla, está incurriendo en el pecado de idolatría, está adorando una oblea. Cuando va a una iglesia de verdad está adorando a Cristo. Huérfano expone al pueblo a la idolatría porque él no es sacerdote”.
Sus superiores, con credibilidad en duda
En una de sus fotos publicadas en Facebook, escribe Huérfano: “Mi obispo, quien me ordenó sacerdote ortodoxo”, en referencia a John Jairo González, a quien comunidades canónicas en toda América Latina han denunciado por impostor.

El supuesto “obispo John Jairo”, también fue expulsado de un seminario romano y es considerado por los ortodoxos como “un pulpo engañador, un hábil hacker de internet y un falso ortodoxo con largo recorrido por iglesias anglicanas, semiprotestantes y miembro de un grupo falso conocido como Orthodox Catholic Church que fundó otro farsante: Jorge Rodríguez”.

También señala Huérfano en otra imagen que se encuentra visitando a su superior Odón (supuesto obispo que se hace llamar Alexiy) y quien improvisó un templo en el segundo piso de una casa en Manizales.
El propio Odón le dijo a El País que John Jairo no es ortodoxo.
“Para nosotros en Colombia y para muchas iglesias John Jairo no es obispo ortodoxo, pero es obispo en su iglesia”.

Según Odón, también catalogado como falso ortodoxo, “yo soy el máximo jerarca de la iglesia rusa en Colombia y en toda Latinoamérica. Yo coordino desde México hasta la Patagonia y somos muy pocos por lo que yo no recibo gente tan fácil”.

Otros 'detalles' que comprometen a Huérfano
Por razones internas la estola de los ortodoxos es cerrada y no como la luce Huérfano. Además, un sacerdote no se puede pasar una navaja por su cara (afeitarse).
El Pedalión, el Código del Derecho Canónico ortodoxo prohíbe actuar a un sacerdote, como lo hizo Huérfano en la película Petecuy, porque no se puede fingir ser lo que no es.
Hacer proselitismo religioso o político no es precisamente una libertad que tienen los ortodoxos en el mundo y ya Huérfano arrancó para su segunda campaña en línea.

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