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Lo que hay detrás de la 'firmatón' que impulsan los políticos colombianos

Solo en tres oportunidades, en los últimos diez años, los partidos políticos colombianos han logrado que su índice de desfavorabilidad esté por debajo del 50 %.

Y la situación, a estas alturas, parece no tener retorno. Desde abril pasado, la imagen de los partidos ha venido en picada, la encuestadora Gallup reporta que entre el 84 % y el 87 % -esta última cifra conocida el pasado miércoles- de los consultados tienen una imagen desfavorable de los mismos.

Tal vez por eso, sostienen analistas, muchas de las figuras representativas de los partidos que aspiran a llegar a la Casa de Nariño han preferido —en esta oportunidad— impulsar sus nombres a través de los movimientos ciudadanos que recogen firmas y desligarse de la situación nefasta de sus colectividades. Aunque también está la voz de quienes sostienen que esta es una manera de seguir haciendo ‘trampa’ para lograr mejor posicionamiento ante quienes esperan el aval de un partido.

Hasta el viernes pasado, con Jairo Clopatofsky, ya se contaba una treintena de personas que se han valido en esta oportunidad de la figura del respaldo ciudadano para participar en las elecciones de 2018 en las que se escogerá Presidente de la República.

Pero el caso más polémico es el del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, quien pese a ser el fundador y jefe natural de Cambio Radical, decidió apuntarle a ‘Mejor Vargas Lleras’, un movimiento promovido por un empresario, un líder de personas en condición de discapacidad y un arquitecto.

Sus rivales directos en la contienda saltaron de inmediato a cuestionarlo porque “las firmas son para inscribir candidatos ciudadanos sin partido, no para camuflar candidaturas de jefes de partido disfrazados de ciudadanos”, como lo dijo Antonio Navarro, precandidato de la Alianza Verde.

Para 2015 hubo 581 candidatos a alcaldías (el 13 % de los aspirantes) inscritos por coalición en todo el país, en alianzas compuestas por entre dos y hasta seis partidos o grupos significativos de ciudadanos.

Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral, MOE, insiste en que de esta manera les están haciendo trampa a los partidos políticos, además de que es un mecanismo para evadir responsabilidades porque no tienen control sobre la financiación ni la recolección de firmas.

En ese mismo sentido se pronunció el copresidente del Partido de la U y manifiesto antagonista del exvicepresidente, el senador Roy Barreras, quien sostiene que “hay candidatos que se avergüenzan de sus partidos, al estilo Vargas Lleras, que es un caso de abuso del sistema de firmas porque nadie le va a creer que es independiente”.

Para él, la figura de las firmas devuelve al país a la proliferación de “movimientos irresponsables”, mientras los partidos políticos tienen obligaciones legales y sus representantes pueden ser sancionados.

Por eso, insiste, los comités cívicos generan una “competencia desleal” porque ellos no le rinden cuentas a nadie: “Es evidente el deterioro de la democracia. En lugar de partidos hay caudillos que terminan en gobiernos autoritarios y despóticos”.

Por partidos, el que participó en más coaliciones fue La U, seguido por Cambio Radical y el Liberal. En este mismo orden fueron las colectividades que más ganaron alcaldías en coalición.

El senador de Cambio Radical, Carlos Fernando Motoa, reconoce que por cuenta de las decisiones que se toman en el interior de las colectividades se ha incrementado el desprestigio: “En nuestro caso, se dieron avales que no debían a candidatos que no tenían ni experiencia ni idoneidad. Pero no es exclusivo de nuestro partido, ocurre en todos los demás”.

Asegura que efectivamente esta situación perjudica la democracia porque se rompe la comunicación entre partidos y comunidad y se desdibuja la institucionalidad. También indica que si Vargas Lleras aceptó la invitación a recoger firmas no porque “le estuviera dando una patada a Cambio Radical”.

Mientras que Angie Katherine González, experta en marketing político de la Universidad de Externado, dice que el fenómeno no es nuevo, que de tiempo atrás hay una personalización de la política frente al descrédito de la misma, que a su vez se refleja en las instituciones y otros órganos de control.

En 18 coaliciones participaron grupos significativos de ciudadanos. Y todos los partidos políticos con excepción del MIRA (que no tuvo candidatos a alcaldías) hicieron alianzas.

“Los candidatos han contribuido al fenómeno con campañas personalistas, lanzándose como ya lo conocemos también de manera independiente y por firmas y surge el fenómeno de una sociedad cansada y aburrida de lo que representan las instituciones y por otro lado, hay unos políticos que quieren ser percibidos fuera de este establecimiento y que están haciendo todo lo posible por mostrar sus características personales para que la gente vote por ellos y no por los partidos”.

¿Y las investigaciones?

De la última contienda política regional, en 2015, la Procuraduría General de la Nación informó de 729 candidatos de 13 partidos distintos y 24 grupos significativos de ciudadanos inscritos con posibles inhabilidades. De ellos, en febrero pasado, fueron sancionados 3 partidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE): la Alianza Verde, Unión Patriótica y Movimiento Alternativo Indígena y Social (Mais).

La MOE explicó que no podrán tener candidatos en las próximas elecciones en las asambleas de 2 departamentos, así como a alcaldías, concejos y Juntas Administradoras Locales (JAL) de 109 municipios del país, donde incurrieron en faltas.

Pero, estos no son los partidos con más faltas: El primero en la lista es La U, con 103 candidatos con posible doble militancia; Opción Ciudadana con 89, Alianza Verde con 86, Cambio Radical con 61, el Partido Conservador con 60 y el Centro Democrático con 59, y le siguen MAIS (54), liberales (51), Aico (49), ASI (47), Polo Democrático (29), UP (13) y Mira (2).

Sin embargo, el magistrado Armando Novoa, del Consejo Nacional Electoral, dice que el ciudadano encuentra que los controles a los partidos no son realmente efectivos y que la sensación en general es que pueden actuar de cualquier manera y su conducta queda en la impunidad.

“Si hubiera un CNE de carácter independiente y técnico, las acciones podrían ayudar de manera indirecta a relegitimar el sistema de partidos, pero ahora la mayoría de investigaciones son archivadas porque al fin de cuentas, los magistrados son elegidos en el Congreso”, explica. Dice —a título personal el magistrado— que por eso es necesaria la reforma política y al CNE.

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