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"Secuestraron mi posibilidad de renovar el Partido Liberal": Juan Manuel Galán

Para muchos, su máximo logro es ser el hijo de Luis Carlos Galán, figura legendaria del Partido Liberal, asesinado justo en la cumbre de su carrera cuando se perfilaba para ser Presidente de Colombia.

Pero Juan Manuel Galán, el senador del Partido Liberal desde 2006, sostiene que ha invertido muchos años de su vida en la renovación de la colectividad, que han sido los “doce años más productivos de su vida”.

Explica que renuncia a su aspiración Presidencial porque ese partido está secuestrado por las maquinarias, porque no hay posibilidades de refrescarse, “de darle un nuevo norte al gran liberalismo”.

El hijo del caudillo, en diálogo con El País, aseguró que no está obsesionado con ser Presidente de Colombia, sino con defender la filosofía de su padre: ‘A los hombres se les puede eliminar, pero a las ideas no’.

¿Si usted es el precandidato liberal que mejor marca en las encuestas, por qué decidió renunciar a su aspiración con el partido?

Me declaro en rebeldía frente a las directivas del Partido Liberal porque se han negado durante mucho tiempo a tener una opción de renovación que yo represento, a que recuperemos ese gran liberalismo progresista, moderno, incluyente; el liberalismo de nuestros ancestros, ese que nos emociona.

Hay quienes dicen que esto es una ‘pataleta’ suya...

Propuse la consulta liberal en marzo, no fue hoy ni hace un año. Pero se negaron a abrirle espacios a esas opciones de renovación. Planteé como fórmula intermedia —ya que les parecía marzo muy tarde para escoger el candidato del partido— que hiciéramos una encuesta que refleje la voluntad de la gente, con una metodología, con una muestra, con una casa encuestadora que nos dé garantías, con una representación de las zonas rurales de Colombia; que se hiciera en noviembre para darle tiempo a Juan Fernando Cristo que acababa de anunciar su candidatura, de hacer recorridos en el país y tener presencia en los medios de comunicación como precandidato. Les dije que hiciéramos la encuesta como mecanismo de definición del candidato único del partido, pero tampoco la aceptaron. La única idea que definieron fue la de consulta de maquinarias en noviembre, en frío, en seco, donde no tendríamos una participación de quince millones de votantes que será la gente que participe en elecciones parlamentarias de marzo, sino una escasa participación de tres millones de votos. En noviembre la gente está pensando en Navidad, en a dónde se va de vacaciones, en lo que significa el Fin de Año y no está pensando en una consulta del liberalismo.

"El Partido Liberal nunca ha sido miedoso, ni dubitativo ni temeroso de luchar, de presentar sus propuestas"

¿Quienes son esos candidatos de las maquinarias de los que habla?

Son los candidatos que se negaron a aceptar que fuera en marzo la consulta popular, que es consulta de ciudadanos, que es de la gente que está por fuera del Partido Liberal. El gran liberalismo, que es mayoritario en el país, es un liberalismo que estuvo mucho tiempo en el partido y luego se fue por desencanto, porque perdió la credibilidad, la confianza en un partido que se manejó por maquinarias y que cierra los espacios, que no permite participación, que no da garantías democráticas, que no envía mensajes de progresismo, de modernidad, de inclusión.

¿La llegada de César Gaviria a la Presidencia del partido terminó con sus aspiraciones?

Yo he invertido doce años de mi vida en la pelea dentro del partido, luchando por su renovación y esos doce años han sido los más productivos; los mejores años de mi vida los he dedicado a esa lucha, pero realmente no veo ningún tipo de libertad por parte de la dirigencia de dar ese paso, de ceder ese espacio, de permitir que haya renovación y eso ha hecho que muchos liberales se vayan desencantados, marginados.

¿Usted cree que es hora de que César Gaviria le devuelva la bandera del liberalismo que usted le entregó tras la muerte de su padre?

La causa de mi padre siempre fue la consulta popular en marzo, él fue asesinado por eso. En el momento en que logró regresar al Partido Liberal que, con Julio César Turbay Ayala a la cabeza, acogió esa consulta como selección del candidato presidencial, muchos —dentro del partido— como el señor Alberto Santofimio entendieron que no podían detener políticamente a Luis Carlos Galán y lo tenían que asesinar. Eso para mí es una lucha que no es de mecánica, no es coyuntural, no es para salir del problema de escoger el nombre del candidato. Es una causa moral, de décadas, que he defendido, por la que he luchado y por la que creo profundamente. Además, es el mecanismo para dinamizar los partidos.
La política hay que hacerla a través de los partidos políticos que son instituciones fundamentales para organizar la toma de decisiones en una democracia, pero si no se renuevan, pierden su capacidad de interpretación, de la dimensión del Estado y por eso la gente se lanza por aventuras personalistas que caen en populismos y deterioran la institucionalidad democrática. Pueden germinar en lo que estamos viendo en Venezuela.

"Me he sometido y me someto al juicio
de los ciudadanos que anhelan una nueva Colombia, que han creído que es posible un nuevo Partido Liberal"

¿Va a renunciar al Partido, se lanzará por firmas?

Creo en los partidos políticos como instituciones en la democracia, son importantes, hay que recuperaros y fortalecerlos. Voy a tomarme unos días para pensar diferentes opciones, no puedo descartar ninguna opción, tengo el firme propósito de mantener la aspiración Presidencial hasta el final.

¿Pero puede ser candidato fuera del liberalismo o estaría inhabilitado?


Voy a tomarme unos días para explorar las opciones, las diferentes posibilidades. Inmediatamente tome una decisión la voy a comunicar, pero mantengo mi aspiración presidencial hasta el final.

¿Se le convirtió en una obsesión ser Presidente de Colombia?


A mí se me convirtió en una obsesión desde hace muchos años hacer realidad la frase ‘a los hombres se les puede eliminar, pero a las ideas no’. La decisión de hacer una carrera política, de participar, de luchar por esa causa ha sido mi obsesión y seguirá siendo mi obsesión hasta la muerte.

¿O sea que no tendría problema en apoyar a otro liberal que defienda la renovación del partido?

Yo mantengo mi aspiración presidencial, mi propuesta de mantenerme como aspirante y estoy revisando las opciones, los caminos que se podrían abrir en ese sentido.

"Los políticos se acostumbraron a hacer política sin los ciudadanos, a no darles poder de participación y mucho menos poder de decisión"

La semana pasada la senadora Vivian Morales también renunció a su aspiración porque, según ella, le estaban secuestrando su ideología política. ¿A usted que le secuestraron?

Me secuestraron la posibilidad de renovar el Partido Liberal, eso es lo que está secuestrado por las maquinarias en este momento. Las posibilidades de refrescar, de darle un nuevo norte al gran liberalismo, que es el gran liberalismo progresista, incluyente, moderno. Este país es mayoritariamente liberal, lo que pasa es que el partido ya no representa el monopolio en Colombia.

¿Ya es hora de que salgan de la colectividad líderes como Horacio Serpa y César Gaviria?


La renovación significa nuevos liderazgos, nuevas dirigencias, pero sobre todo, nuevas ideas. Demostrar que el liberalismo sí está casado con el progresismo, con la inclusión de todos los sectores que han estado marginados, excluidos, discriminados de la modernidad de la política y sus prácticas. Para mí la consulta popular de marzo nos daba la oportunidad no solo de oír a la base liberal, sino a sintonizarnos con ella, con el liberalismo de la calle, con el ciudadano del común. Esa es la nueva política que en el mundo se está abriendo camino, pero si no le abrimos caminos y representación dentro de los partidos, esa política se va a expresar en movimientos por firmas, en cultos a la personalidad, en aventuras populistas que son un gran peligro para la democracia.

¿La dirigencia del partido está imponiendo a Humberto De la Calle?

Lo que siento que están imponiendo son esas maquinarias y eso nos va a alejar mucho más del verdadero liberalismo, de su esencia. Eso es lamentable, es triste, es miope, es terco. Jorge Eliécer Gaitán planteó hace 70 años el conflicto entre el país político y el país nacional; hoy el país político está cada vez más reducido, encasillado en sus luchas entre maquinarias y perdió la noción del Estado. Mientras que el país nacional está buscando nuevos canales de expresión, de representación política y eso va en desmedro y deterioro de los partidos políticos que no se renuevan. Y esa falta de renovación está condenándolos a desaparecer.

Usted insiste en ser candidato. ¿Haría alianzas con quién para llegar a la Presidencia?

El primer paso es que cada candidato o partido muestre lo que tiene para ofrecer. Yo por eso les argumenté en las reuniones a las que asistí de buena fe, con las cartas sin marcar ni ocultar desde mayo del año pasado, que la consulta popular era una vitrina para que el liberalismo mostrara su programa de Gobierno. En segunda instancia, buscaríamos otros sectores para hacer alianzas. Pero hacerlas de entrada sin ni siquiera mostrar qué es lo que uno está pensando, es declararse de entrada derrotado y con miedo de competir.

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