Proceso de paz

"Algunos aún no nos perdonan y no lo van a hacer": Pablo Catatumbo sobre familiares de los diputados

Junio 18, 2017 - 03:26 p.m. Por:
Olga Lucía Criollo / Reportera de El País
Pablo Catatumbo FARC

Pablo Catatumbo, delegado de las Farc para el proceso de paz.

EFE/ El País

“Con ocasión de un aniversario más de estos luctuosos hechos, rendimos un homenaje sincero a todos y cada uno de los diputados del Valle del Cauca y del policía Cendales, víctimas de un acto inexplicable y absurdo, en medio de esa vorágine de violencia que significó la guerra, que jamás debió haber sucedido”.

Esto es lo que siente Pablo Catatumbo hoy, 18 de junio de 2017, cuando se están conmemorando los diez años de la muerte de los once diputados del Valle del Cauca, según lo escribe en esta columna de opinión titulada "Hablando con las vícimas".

Él, quien para la época de los trágicos hechos era el jefe de las Farc en el suroccidente colombiano, reconoce que hablar con las víctimas “fue un proceso duro” y acepta que algunos de los familiares de los políticos vallecaucanos no van a perdonar a esa guerrillera ni por el secuestro ni por la muerte en cautiverio de sus seres queridos.

“Están en su derecho, el perdón es un acto estrictamente individual. Así como su dolor respectivo, el perdón les pertenece única y exclusivamente a cada uno de ellos. No por ello deberán ver en nosotros a un contendor ni a un enemigo”, asegura después de reunirse el año pasado en dos ocasiones con allegados a los diputados que viajaron hasta La Habana para gritarle y llorarle toda su rabia y todo su dolor.

Pero en esos encuentros también hubo lugar para la reconciliación y la esperanza. El resultado fue que Catatumbo lideró en diciembre pasado un acto de reconocimiento temprano de responsabilidades, que tuvo como escenario la Iglesia San Francisco de Cali. Allí, en nombre de las Farc, pidió perdón a familiares y amigos de los asambleístas y del subintendente de la Policía Carlos Alberto Cendales,así como al resto de habitantes del departamento.

Ahora, desde la zona veredal de La Elvira, Cauca, donde permanece tras la firma del Acuerdo de Paz con el Gobierno, el jefe guerrillero aceptó la invitación de El País para referirse a esta tragedia que aún enluta los hogares de los políticos fallecidos hace ya una década y que marcó para siempre la crudeza de la guerra que el Valle del Cauca y Colombia intentan dejar atrás.

“A pesar de las distancias con los familiares de los diputados, aprendí que era posible compartir con ellos su dolor, encontrarnos y reconocernos”, también escribió Catatumbo. Aquí su texto completo:

Hablando con las víctimas

Por: Pablo Catatumbo

"Hace ya un buen tiempo iniciamos contactos para que las FARC-EP realizáramos un proceso de reconocimiento de responsabilidades frente a la tragedia de los 11 diputados del Valle del Cauca y del policía Cendales, ocurrida hace ya 10 años. Me correspondió a mí, como comandante del Bloque Occidental Alfonso Cano, asumir la tarea de dialogar con las víctimas, escuchar sus inquietudes e intentar trazar con ellas mismas y con el conjunto de la sociedad vallecaucana un boceto de ruta para la reconciliación en nuestro departamento.

Lo hice, debo aceptarlo, lleno de incertidumbres. Se trata de un drama humano de enorme magnitud, donde el rencor legítimo de las víctimas era previsible que se manifestara en cada escalón de la interlocución. Pero además, se trataba de una tragedia regional que marca un antes y un después dentro de la historia local de la guerra. Creo, y es una valoración estrictamente personal, que fue el entender hondamente el dolor ocasionado a las víctimas y la prospectiva de lo que puede ser un Valle del Cauca reconciliado y pujante, lo que me dio el impulso definitivo para dar ese paso hacia adelante.

El hablar con las víctimas fue un proceso duro. Vengo de una tradición militar de más de cuarenta años en donde la subordinación ha sido siempre un principio rector. La postura digna y deliberante de las víctimas me resultaba, por razones obvias, discordante con mi propia vida cotidiana.
Pero más allá del impacto inicial, fue impresionante comenzar a reconocerse en ellas mismas. Con distancias obvias, ellos y mi persona compartíamos el hecho de haber sufrido en nuestras propias familias los horrores de esta guerra. El dolor de las madres y hermanas de los diputados me resultaba igual de doloroso al de mi madre y hermanas ante la desaparición y exilio de mis familiares.

Hablar, incluso en la más disonante situación, es una acción que cura y transforma. A pesar de las distancias con los familiares de los diputados, aprendí que era posible compartir con ellos su dolor, encontrarnos y reconocernos. Valoro en todas y cada una de las víctimas la altivez y la entereza con que asumen su particular situación así como la disposición al cambio regional y nacional. Y lo más bonito: su compromiso para que ningún otro compatriota tenga que pasar por lo que ellos y ellas ya pasaron.

Sé que algunos de ellos no nos perdonan y no lo van a hacer. Están en su derecho, el perdón es un acto estrictamente individual. Así como su dolor respectivo, el perdón les pertenece única y exclusivamente a cada uno de ellos. No por ello deberán ver en nosotros a un contendor ni a un enemigo. Nuestro compromiso pleno frente a las víctimas continúa y no vamos a desfallecer en ello. La única Colombia viable, insistimos, es la Colombia de la reconciliación.

Con ocasión de un aniversario más de estos luctuosos hechos, rendimos un homenaje sincero a todos y cada uno de los diputados del Valle del Cauca y del policía Cendales, víctimas de un acto inexplicable y absurdo, en medio de esa vorágine de violencia que significó la guerra, que jamás debió haber sucedido.

Afortunadamente, ya estamos cerrando para siempre ese nefasto capítulo que significó para los colombianos esta guerra entre hermanos y se vislumbra la Paz. Ojala, que generaciones enteras de vallecaucanos aprendan de esta tragedia para que jamás en nuestra región vuelva a campear la guerra".

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