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"Colombianos: celebren la paz de su país": Patrick Colgan

El filósofo y administrador público con maestría en economía Patrick Colgan tiene vasta experiencia en el área de construcción de paz. Ha participado en iniciativas de pacificación en Irlanda del Norte, Chipre, Oriente Medio, el Pais Vasco y Los Balcanes.

Este irlandés, que habla perfectamente español, también estuvo varias semanas en Cuba reunido con delegados de las Farc y luego viajó a Colombia para entrevistarse con el equipo negociador del Gobierno para dar un empujón al proceso de paz en nuestro país y sacarlo adelante.

Hoy es Asesor Especial del Gobierno de Irlanda. Por doce años fue el encargado del Programa de la Unión Europea para la Paz y la Reconciliación en Irlanda del Norte. Trabajó en el Fondo de la Unión Europea para la implementación de los acuerdos de paz entre el IRA y los gobiernos del Reino Unido e Irlanda.

El experto en el diseño y la ejecución de programas de los Fondos Estructurales de la Unión Europea será uno de los invitados al Foro Comunicación, Cultura y Construcción de Paz, organizado por la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura y la Revista Semana, el cual se celebrará en la Universidad Icesi este miércoles 13 de septiembre a partir de las 8:00 a.m.

¿Ya en la etapa de implementación de los acuerdos en nuestro país, qué lecciones podemos aprender de la experiencia de Irlanda?

La primera, quizá, es que esto es un trabajo para las generaciones. Nosotros llevamos casi 20 años con el proceso de paz y seguimos teniendo dificultades, pero hemos dado el paso fundamental en 1998 de no ir para atrás, de dejar de matarnos, que poco a poco vamos a construir instituciones políticas, económicas sobre las que podemos edificar un nuevo país, una nueva sociedad.

¿Por qué describe a nuestro acuerdo de paz como muy sofisticado?

El acuerdo nuestro fue de unas 30 páginas, básico; el de aquí es de unas 300. Aborda temáticas complejas: todo el tema del desarrollo integral rural; del sector productivo de la economía rural; el de la sustitución de los cultivos; el de las víctimas; qué significa la palabra Justicia cuando uno está hablando del pasado y cuando uno está hablando de reconciliación y cuando está hablando de dejación de armas; el tema de cómo se va a reintegrar a los excombatientes.

Es un acuerdo muy serio, muy bien pensado, con base en mucha investigación y experiencia internacional, incluyendo la nuestra.

¿Es normal o le resulta extraño que Colombia siga tan polarizada tras la firma del acuerdo de paz?

Los invitaría a ir a Irlanda del Norte donde todavía tenemos una sociedad polarizada, una sociedad donde la diversidad es uno de los derechos y desafíos más grandes que seguimos teniendo. O sea, que la polarización, la diversidad, uno tiene que aceptarlo como una norma de vida. Lo que tenemos que aprender es a crear las condiciones en la que uno escuche al otro, buscar un vocabulario nuevo para comenzar a aceptar que hay diversas interpretaciones del pasado y que cada una tiene su valor.

Así que la polarización me parece normal. Lo que hay es que crear una cultura en la que estemos contentos, viviendo con esa diversidad. Y aprendiendo poco a poco escuchar el uno al otro y aceptar que hay unos principios fundamentales: el de la paz, de la dejación del conflicto, del respeto por los demás, por ejemplo, por la diversidad étnica, de género, de la cultura que sea.

¿Qué manejo le dieron a las penas de los excombatientes en Irlanda ?

Irlanda no es el ejemplo mejor en el mundo para decir que hemos abordado este tema de forma perfecta, porque hemos cometido muchos errores. Creo que hay algo que aprender de lo que se está intentando hacer aquí en Colombia. ¿Cómo se va a seguir adelante? Reconociendo que todos somos culpables de una manera u otra de lo que pasó en esa etapa: tanto el Estado como los combatientes.

Las penas que deberían pagar aquí en Colombia lo están haciendo con una intención bien seria. ¿Si es perfecto? No sé. Cada país encuentra su propio modelo. Pero lo que sí han hecho muy bien en Colombia es enarbolar el tema de la Justicia. No hay una solución sencilla en la que todos vamos a estar de acuerdo. Lo más importante es encontrar una manera de reconocer el pasado, que también aborde el tema de la justicia y del reconocimiento sobre todo de las víctimas, de los campesinos, y darles a ellos la posibilidad de encontrar la verdad y momentos de reconocimientos.

¿Cómo fue la reinserción de los excombatientes irlandeses?

En Irlanda del Norte viven un poco más de dos millones de personas. Tuvimos casi 40000 excombatientes y personas involucradas en el conflicto armado. El tema de la reinserción fue fundamental. ¿Cómo lo hicimos? Pues de los excombatientes, los exprisioneros Republicanos hubo unos 25.000 y unos 20.000 de parte de los Realistas. Ellos se formaron en grupos. Yo fui encargado de unos programas de paz.

Los recursos vinieron de los Gobiernos Británico e Irlandés y de la Unión Europea. Y los utilizamos para ayudarles a reinsertarse con educación, capacitación y facilitarles también con los retos psicosociales que tenían.

Y ellos poco a poco llegaron a ser líderes en sus comunidades en todos los temas de paz y evitaban el reclutamiento de los jóvenes por parte de los disidentes, de los que se oponían y jugaron un papel muy importante dentro de las veredas, dentro de los pueblos, trabajando con las autoridades locales y teniendo un rol destacado en cuanto al desarrollo de la comunidad.

Crearon un Fondo para la implementación de los acuerdos...

Uno de los organismos creados, luego del acuerdo, fue para la gestión de los programas de paz y recibió muchísimos fondos de la Unión Europea durante los últimos 20 años: más de dos mil millones de euros, los cuales se han usado en 23.000 proyectos. Por eso tenemos mucha experiencia en cuanto a la creación de proyectos que facilitan la reincorporación, el desarrollo de las comunidades, la creación de alianzas estratégicas entre las autoridades nacionales, regionales, locales con las comunidades, la sociedad civil, con las ONG.

¿Cuáles son los pilares en los que hay que trabajar en el posconflicto?

Veo cuatro pilares. Por una parte está el Gobierno: a nivel Nacional, Departamental y Municipal. Al lado debe estar la sociedad civil: las ONG, las juntas comunitarias, los grupos que están organizados, los gremios, los empleadores, todos tienen un papel muy importante. El tercer pilar es la educación.

El sistema educativo debe buscar que los niños y los jóvenes vayan aceptando la diversidad, las diversas maneras de interpretar el pasado. Y el cuarto pilar son las empresas privadas. Con las alianzas y asociaciones de estos cuatro pilares tenemos la arquitectura para sacar adelante un nuevo país.

¿Cómo blindar nuestro país para que no se roben los recursos que se entregan para el posconflicto?

En mi experiencia, una de las mejores maneras de abordar el problema de la corrupción es con sistemas de transparencias y estos deben estar basados sobre estas alianzas de las que estaba hablando antes. Si por ejemplo, una autoridad local tiene recursos disponibles debe tener, en nuestro caso, la creación de una asociación con la sociedad civil, con la comunidad y que se pueda controlar con toda transparencia el uso de estos recursos. Y luego dar cuentas. Pero eso es una creación de una cultura nueva.

Yo lo veo también aquí a nivel nacional y nos pasó a nosotros en Irlanda. Cuando una comunidad empieza a ser más parte de la comunidad internacional, económica, por ejemplo, Colombia ya va a entrar a la Organización del Desarrollo Económico, eso trae consigo unos estándares de transparencia, de contabilidad, eso ayuda a transformar esa cultura dentro de la comunidad. Uno debe tener contabilidad y así dar cuenta del uso de los recursos.

Dice que la implementación de los acuerdos en el país costará mucho. Si en Irlanda, que es pequeño, desarrollaron 23.000 programas, Colombia necesitará muchos más....

Eso sí que es verdad. El acuerdo tiene seis puntos muy bien desarrollados y propone programas de desarrollos con muchos objetivos, temas y retos. Los programas que están ahí me parecen interesantísimos, pero tendrán que cambiarlos, adaptarlos, poco a poco, de acuerdo con lo que funcionó y no funcionó. Por ejemplo, en esos 16 programas que están desarrollando con enfoque territorial, hay desafíos enormes, pero tienen la oportunidad de tener un impacto grande en los 167 municipios con los que van a trabajar. Hay que estar abiertos a la necesidad de hacer cambios.

Y eso también traerá costos..

Sí, esto va a ser muy difícil para el Estado porque va a costar mucho, necesitará muchos recursos. Pero uno puede decir que el conflicto ha costado una gran cantidad de dólares, que la paz trae consigo la creación de una disponibilidad de recursos que antes no eran disponibles porque se tenían que utilizar en el conflicto. Y un país en paz atrae inversión desde el extranjero.

¿Qué mensajes envía a los colombianos en esta etapa?

Que celebren la paz, aceptarla, reconocer el valor enorme de un país que está en paz y las oportunidades que esto presenta y aventajarse de todas las oportunidades que se están presentando.

En las elecciones que hay el año que viene hay una oportunidad para ver qué tipo de madurez política tenemos aquí en cuanto a ese concepto de paz y ojalá se hagan debates informados, pero todos enfocados a futuro y basados sobre esa visión de que tenemos una paz que hasta ahora nunca hemos tenido. Ese es el punto de partida, celebrar esa paz que tenemos, cómo vamos a vivir juntos en ese pedazo de tierra que finalmente ha logrado encontrar un momento la paz.

Hay bandas criminales, narcotráfico, son problemas que hay que abordar, son retos, pero fundamentalmente hemos dado un paso adelante a un país transformado, que sale de un periodo de conflicto que ha ocasionado tanto sufrimiento, tantas muertes, tantas atrocidades y ahora estamos en un momento nuevo. Yo de joven en Irlanda no hubiera nunca creído que fuese posible llegar a un momento donde no hubiese conflicto.

Y hoy después de 20 años he visto cómo se ha transformado nuestro país y a los colombianos les digo: espero que ustedes también tengan una grata experiencia. Que en 20 años miren atrás y digan: ese fue un momento decisivo para transformarnos, para tener la oportunidad de hacer algo nuevo por nosotros.

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