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"El acuerdo con las Farc es un gran 'conejo'": Carlos Holmes Trujillo

El acuerdo es un gran ‘conejo’. Mire qué va a pasar con las armas: resulta que ahora se habla de siete mil armas, un armita por cada habitante... Es absolutamente increíble cómo el número de armas bajó de un momento a otro”, dice el precandidato por el Centro Democrático, CD, Carlos Holmes Trujillo García.

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Por ello, asegura que, de llegar a la Presidencia de la República, hará “todo lo posible para cambiar lo malo del Acuerdo, sin que eso ponga en peligro la desaparición de las Farc como fuerza armada ilegal”.

De su candidatura y de los problemas que ve en la implementación de lo convenido con las Farc, Trujillo García habló con El País.

¿Qué fórmula va a escoger el CD para seleccionar a su candidato y cuál le gustaría a usted?

Esa fórmula tendrá que ser materia de un consenso entre los precandidatos, según lo definió la última convención del partido con la participación del expresidente Uribe y de la nueva dirección. Y la fórmula que yo defiendo es la de una consulta popular, democrática y abierta. Creo que es la mejor para el partido, para la política colombiana y para el país.

¿Y hay ambiente para esa propuesta en el partido?

Creería que sí. Sin embargo, no está totalmente decidido, así que es muy importante que nos sentemos a reflexionar acerca de la fórmula para elegir al candidato que más le convenga al partido y al país.

¿Qué diferencia a Carlos Holmes de los otros precandidatos del CD?

Es clarísimo: la experiencia, el recorrido, el tratamiento de los temas que he tenido por razones de mis responsabilidades públicas en lo local, lo regional, lo nacional y lo internacional. Es decir, yo soy un servidor público probado.

Para el triunfo del No en el plebiscito fue muy importante el apoyo del entonces procurador Alejandro Ordóñez, pero ahora parece que el CD le está haciendo el quite…

No, para el plebiscito él era el Procurador y no podía intervenir en el debate, de manera que con exactitud no puedo garantizar qué fue exactamente lo que hizo el Procurador de entonces a favor del No, entre otras cosas porque respeto la decisión que él tomó en cuanto a las limitaciones que tenía como funcionario público. Y ahora, el doctor Ordóñez estuvo en nuestra convención, dio un saludo y hay un cuerpo programático del CD alrededor del cual se pueden construir coincidencias entre ellos con el exprocurador Ordóñez.

¿De llegar a la Presidencia también volvería trizas el Acuerdo de Paz?

No, la posición del partido está totalmente definida. Si soy elegido Presidente de la República haré todo lo posible para cambiar lo malo del Acuerdo, sin que eso ponga en peligro la desaparición de las Farc como fuerza armada ilegal.

¿Y qué le cambiaría?

Sacaría el Acuerdo de la Constitución porque eso es una fuente de inseguridad jurídica peligrosa para la Nación y castra la democracia colombiana. Reconsideraría aquello de que el narcotráfico llegue a ser considerado como conexo al delito político, dejaría atrás la tesis de que el Acuerdo no se puede tocar en los tres próximos periodos presidenciales porque eso es negar la soberanía popular y esta no puede desaparecer de un tajo de la Constitución, ya que esa es la esencia de nuestro orden jurídico, político y constitucional.

Además, haría todo lo que se requiera para efecto de que la propiedad privada quede plenamente garantizada. Yo impediría que se ponga en peligro la propiedad privada en Colombia.

Entonces, ¿qué dejaría?

Quedan muchas cosas. Por ejemplo, todas las normas que permitan la reincorporación, la desmovilización y la reintegración de los miembros de las Farc. Todo aquello que permita darles seguridad jurídica, física y socioeconómica, pero el esfuerzo tiene que dirigirse a cambiar lo malo de ese Acuerdo, porque lo malo es muy peligroso para Colombia.

¿Cree que el de la paz será tema esencial de la campaña entrante?

No debe serlo. La prioridad debe ser lograr que la economía crezca rápidamente. Hay que dirigir los esfuerzos a lograr que la economía crezca un mínimo del 7 % en forma sostenida, porque solo mejorando la situación de la economía colombiana es posible hacerle frente a la solución de los problemas sociales.

Las zonas veredales ahora serán territorios especiales donde las Farc se quedarán vivir. ¿Qué opina?

Nosotros anticipamos lo que sucedería y era fácil anticiparlo porque las Farc advirtieron que esta iba a ser una desmovilización distinta a las anteriores, que fueron individuales. Anunciaron desde un principio que, de ser exitoso el proceso, avanzarían en una desmovilización colectiva, lo cual implicaría estar presente en determinadas zonas del país. ¿En cuáles? En aquellas donde han tenido presencia o influencia, lo que demuestra que teníamos razón cuando hacíamos esa advertencia.

¿Usted cree que las Farc van a tener 26 pueblos en Colombia?

No le quepa ninguna duda, porque quieren seguir existiendo como organización, quieren continuar juntos y eso no se logra sino de esa manera. Ya lo habían anunciado, lo que pasa es que el Gobierno le generó al país unas ilusiones que no corresponden a la realidad de los hechos.

¿Pero eso no es un poco hacerle ‘conejo’ a la reincorporación de los guerrilleros a la sociedad?

Es que el Acuerdo es un gran ‘conejo’. Mire qué va a pasar con las armas: resulta que ahora se habla de siete mil armas, un armita por cada habitante, no se sabe. Es absolutamente increíble cómo el número de armas bajó de un momento a otro. Todo esto empezó sobre la base de que había 400 caletas y de pronto, como por arte de magia, se le dijo al país que no son 400 sino 900. Cuántos explosivos hay allí, cuántas municiones, cuántas armas: Nadie sabe. Eso va a terminar siendo lo que digan las Farc, porque el Monitoreo Internacional de Naciones Unidas no tiene ningún punto de referencia con respecto al cual hacer las comparaciones del caso. ¿Qué tal el ‘conejo’ de los bienes, el de los recursos, con la entrega de los niños que reclutaron durante tantos años de actividades criminales?

Esto es un gran ‘conejo’. Sin embargo, hay que hacer cambios en ese Acuerdo sin poner en peligro la desaparición de las Farc como fuerza armada ilegal.

¿Teme que los guerrilleros vayan a mantener un pie en la insurrección y otro en la democracia?

Sí lo temo, porque es una ingenuidad creer que en efecto el número de armas son siete mil, como se dice públicamente, y porque hay una zona gris gigantesca con respecto a la cantidad de municiones, explosivos y demás que existan en 900 caletas. Imagínese para qué da eso, desde el punto de la realidad de la cantidad de armas y municiones que tienen.

El Fiscal dijo en días pasados que las Farc tenían un patrimonio inmenso y que temía que fueran a usarlo para financiar sus actividades políticas, ¿cómo analiza eso?

Tiene toda la razón. Es que estamos frente a una gran operación de lavado de activos, la más grande de que tenga memoria la historia colombiana y, por supuesto, buena parte del resultado de esa operación será la participación en política. ¿O es que usted cree que las Farc se van a meter a hacer política sin un monedita, sin los recursos suficientes para hacer política e incidir en el resultado de las elecciones? Esa ingenuidad no la puede tener el país.

¿O sea que las Farc van a entrar a hacer política con una mano llena de billetes y con la otra mano armada?

Es que ya la están haciendo. ¿No están permanentemente en distintas zonas del país, no fueron al Congreso a celebrar el cumpleaños de la doctora Clara López, no aparecen como vedettes en los medios de comunicación, no están siendo ya invitados a las universidades? Eso se llama hacer política. No han dejado las armas, sin embargo, ya están haciendo política.

¿Qué opina de que aún no se han elegido los magistrados de la JEP y ya están liberando a personas que cometieron crímenes de lesa humanidad?

Eso da una percepción muy negativa y explica en buena parte el rechazo de los colombianos a este Gobierno y el escepticismo y pesimismo que tienen con respecto a la implementación del Acuerdo.

Quién puede justificar que los autores del atroz atentado en el Club El Nogal de Bogotá estén libres y haya altísimos oficiales que están sindicados, no han sido condenados y sigan presos; quién puede justificar que ‘Gafas’ esté en la calle y Diego Palacios, por ejemplo, esté en la cárcel. Eso no lo entiende nadie. Nada lo justifica y es la consecuencia de la famosa Jurisdicción Especial para la Paz.

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