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¿El ELN tiene voluntad real de paz o de guerra?

¿El ELN tiene voluntad real de paz o de guerra?

Silencio. Un silencio prolongado es la respuesta inmediata de los analistas tras la pregunta de en realidad qué tan interesado está el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en llegar a un acuerdo de paz con el Gobierno Nacional.

Luego, los expertos coinciden en que “incertidumbre” es la palabra que mejor sintetiza todo lo que rodea los diálogos de paz de Quito, Ecuador, que por ahora están paralizados.

Después esbozan una cantidad de argumentos que permiten entender que el camino que queda por recorrer es mucho más pedregoso que el que se transitó durante cinco años en La Habana y que permitió llegar a un acuerdo para terminar el conflicto con las Farc.

Consideran que no se pueden comparar las situaciones porque no son iguales los actores armados: “A las Farc les bastó con firmar la paz con los militares y el Gobierno. El ELN —según ellos— necesita incluir a la sociedad civil. Las Farc estaban conformadas por una base campesina grande que encontró un lugar sobre la tierra al portar un fusil; el ELN se nutre de estudiantes universitarios, extranjeros, académicos, son dogmáticos. Para ellos la fe en lo que hacen es lo principal”.

El paralelo lo hace José Joaquín Bayona Esguerra, quien hace parte del Centro de Estudios Políticos y de Resolución de Conflictos de la Universidad del Valle.

El abogado y sociólogo dice que el camino de la paz se está agotando y que para esa guerrilla es una necesidad llegar a un acuerdo. “Los comandantes del ELN están envejeciendo, tienen razones de vida para firmar la paz. El Gobierno entendió que la guerra no es el camino para acabar con la guerrilla y esta, a su vez, que con las armas no va a llegar al poder”.

Explica que el momento actual es complejo porque las elecciones legislativas y presidenciales enredan la negociación, porque el candidato que se muestre proclive a la guerrilla del ELN va a quedar mal. “La paz ya está agotada en manos del presidente Juan Manuel Santos. Él ya ganó el Nobel de Paz, ya va de salida”, agrega.

El padre Darío Echeverry, presidente de la Comisión de Conciliación y uno de los facilitadores de los diálogos con el ELN, sí cree que esa guerrilla tiene voluntad de llegar a un acuerdo con el Gobierno, aunque reconoce que hay serias dificultades por sortear.

Dice que la terminación del cese el fuego bilateral, seguido por los últimos ataques del ELN a la Fuerza Pública y la infraestructura, y los golpes del Ejército a esa guerrilla forman parte de la “maldita lógica de la guerra, esa que dice que si no hay un cese pactado, las partes pueden proceder una contra la otra”.

Relata que la Iglesia está llamando a las partes para que regresen a la mesa y terminen con la incertidumbre en la que está sumida el país por cuenta de las acciones violentas.

Esas que después de terminado el cese han dejado una decena de muertos en las filas de las Fuerzas Militares por cuenta de los atentados en la costa Caribe el pasado fin de semana, el secuestro de un civil en Arauca y varios hostigamientos a la infraestructura petrolera del país. Sin contar los operativos militares que han permitido la captura de varios comandantes del ELN y la muerte de otros tantos guerrilleros.

Precisamente, Andrés Agudelo, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, comenta que para él es desconcertante que una guerrilla “anacrónica” y que está bajo la sombra de los acuerdos de La Habana no busque una solución política al conflicto.

A su juicio, es evidente que el ELN está usando la vieja estrategia con la que desde el campo militar presiona cambios políticos en la mesa de diálogo: “Ellos lo que buscan a corto plazo es un cese el fuego bilateral que les permita seguir creciendo”.

Así mismo, considera que el ELN está midiendo “el aceite del Gobierno”, pero dada la coyuntura electoral se les puede agotar el tiempo porque “se están perfilando los candidatos de derecha para triunfar en las elecciones presidenciales”.

El docente dice que los tiempos que maneja esa guerrilla son “insólitos”. “El cese el fuego que terminó el 9 de enero fue utilizado para el fortalecimiento. Ahora, las acciones de guerra no solo se ven por los colombianos como agresiones brutales e inesperadas, sino innecesarias”, insiste.

Mientras que Rafael Guarín, exviceministro de Defensa, no titubea para decir que el ELN está en la guerra, no en la búsqueda de la paz.
Al igual que el profesor Agudelo, considera que esta guerrilla ha utilizado el cese el fuego para fortalecerse militarmente.

“Hace poco anunciaban la utilización de una escuela de suboficiales multinación, que es mas terrorismo, y han aumentado el reclutamiento de niños. Están metidos en el narcotráfico y la minería criminal; en la región del Catatumbo donde tiene alta presencia han aumentado los secuestros y los lugares de donde las Farc se retiraron están siendo ocupados por ellos. Al ELN hay que responderle con justicia y autoridad”, indica Guarín.

Pero el padre Echeverry, que precisa que no es analista, sino “un simple ‘padrecito’”, cree que valdría la pena que la sociedad, el Gobierno, y todos nosotros “nos examináramos sobre si el crecimiento de estos grupos tiene relación con el crecimiento de la inequidad, la injustica, los niveles de corrupción y la responsabilidad de los gremios”.

León Valencia, excombatiente del ELN, cree en la voluntad de paz de esa guerrilla, pero atribuye las últimas acciones violentas a la desconfianza de las estructuras rurales Domingo Lain y el Frente de Guerra Occidental ante las actuales negociaciones con el argumento de que el Estado le falló a las Farc, que la negociación no dio el fruto esperado: “Su manera de sabotear no es con debate o con comunicados públicos, sino con acciones como las de Barranquilla, y eso es una piedra enorme a la negociación”.

Por eso no solo los analistas prefieren callar frente al futuro de las conversaciones. En la mesa de Quito ya no se habla de paz, por ahora allí también reina el silencio.

Suspensión de los diálogos

El ELN y el Gobierno nacional fijaron un cese el fuego y de hostilidades bilateral, que empezó a regir entre el 1 de octubre de 2017 y el 9 de enero de 2018. En ese lapso, se registraron varias acciones violentas que impidieron que las partes decidieran prolongar la tregua.

La comandancia de esa guerrilla, con asiento en la mesa de diálogos en Ecuador, aseguró que era necesario regresar a los diálogos —que estaban en receso desde septiembre— para pactar unas nuevas reglas de un siguiente cese.

Las conversaciones se reanudaban en la mañana del 10 de enero, pero el país despertó con la noticia de tres atentados a la infraestructura petrolera del país y el ataque a patrullas militares, lo que hizo que el presidente Juan Manuel Santos ordenara a sus negociadores regresar a Colombia. Diez días después, el Jefe de Estado, habló de la suspensión hasta que el ELN muestre coherencia de querer la paz.

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