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Las claves del fortalecimiento del ELN, una guerrilla

Las claves del fortalecimiento del ELN, una guerrilla "pequeña pero peligrosa"

No son simples escaramuzas. El Ejército de Liberación Nacional (ELN) tiene “poder”, es una “fuerza real” y no porque sean muchos sino porque están en capacidad de desestabilizar el país.

A esa conclusión llegan varios expertos en conflicto armado que le hacen seguimiento a este grupo subversivo que instaló en febrero de 2017, junto al Gobierno Nacional, una mesa de diálogos en Quito, Ecuador, para buscar la solución al conflicto armado que libran desde hace medio siglo.

Sin embargo, las conversaciones entraron en fase crítica por cuenta de una oleada de atentados contra la Fuerza Pública y la infraestructura, que solo el pasado fin de semana dejó siete policías muertos y media centena de heridos.

El Gobierno ayer insistió en que no regresará a Quito para hablar de paz, mientras que el ELN en un comunicado pidió “bajar la intensidad del conflicto”. Allí también aseguran que están “respondiendo a la ofensiva militar”.

Lo cierto es que durante los diez días siguientes al fin del cese al fuego se registraron 24 ataques con granada y francotiradores, que cobraron dos vidas militares más:

Ataques ELN2

Los analistas coinciden con las denuncias de líderes sociales, declaraciones del Ministro de Defensa, de los comandantes de la Policía y del Ejército y del Defensor del Pueblo en las que aseguran que muchos de los espacios dejados por la exguerrilla de las Farc están siendo copados por los ‘elenos’.

Tal parece que tienen razón. “Hacer presencia en zonas nuevas es el propósito de cualquier fuerza guerrillera. Ojalá nosotros pudiéramos desplegarnos más en el territorio, adonde la gente quiere que lleguemos porque al salir las Farc, quedaron indefensas”.

La sentencia la hizo un día antes de que terminara el cese al fuego bilaterales Víctor Cubides o ‘Aureliano Carbonell’, quien está en Ecuador como parte del equipo negociador del ELN.

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En efecto, los reportes dan cuenta de que esa guerrilla, además de sus zonas históricas, ahora también hace presencia en Antioquia, Atlántico y aunque ya estaban en la costa Pacífica, ahora se aferran a Chocó y al norte del Cauca, donde manejan corredores del narcotráfico.

Algunos sostienen que ese “poder” se debe a que muchos hombres que durante años combatieron para las Farc ahora se cambiaron el brazalete.
El general (r) Jaime Ruiz, presidente de la Asociación Colombiana de Militares en Retiro (Acore), dice que “para ellos era mucho más importante seguir en la actividad criminal con negocios tan lucrativos como el narcotráfico, minería ilegal, extorsión, secuestro, que someterse al proceso de paz ofrecido por el presidente Santos. Entonces, el ELN creció. Antes tenía mil y tantos sujetos, ahora duplican esa cantidad de hombres”.

Agrega que muchas de las caletas con armas que dejaron las Farc fueron a parar al ELN, por eso insiste en que “el fortalecimiento es evidente”.
Para él, el crecimiento se ha hecho desmedido por la actitud permisiva del Gobierno desde que se instalaron los diálogos y esa guerrilla ha aprovechado para imponer sus propias condiciones.

Golpes pequeños, pero sonoros

Andrés Agudelo, docente de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, explica que el ELN está utilizando una estrategia muy parecida a la del plan ‘renacer’ que propuso ‘Alfonso Cano’ cuando tomó la comandancia de las Farc.

Ellos —explica— daban pequeños golpes que no exigían gran calado militar ni despliegue de muchas unidades. Mataban un policía en un pueblo, secuestraban un soldado en otro, acciones que no implicaban mucha logística, pero resultaban efectivas.

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“Eso es lo que está haciendo el ELN, no necesitan más que un francotirador, una granada para dañar un tubo de la red de petróleo y con lo que se dice en los medios de comunicación amplifican la caja de resonancia del conflicto. El país se había acostumbrado a dejar de recibir noticias como esas, ahora estos hechos hacen un daño terrible”, comenta el profesor.

Para él es claro que los ‘elenos’ nunca han estado acabados ni tampoco son una guerrilla menor. Es pequeña si se compara con el tamaño que llegaron a tener las Farc, pero llevan 50 años combatiendo, lo que demuestra su fortaleza.

Además, su comandancia política es dispersa, pero estable. “Llegar a una mesa de diálogo no es un paso fácil, pero mucho más difícil va a ser llegar a un acuerdo de paz”, indica Agudelo.

Una apreciación similar tiene el experto en conflicto armado Fédéric Massé, quien comenta que la del ELN es una fuerza real, que no se mide por el número de combatientes en el terreno, sino por el número de atentados que puede provocar: “Uno no puede despreciar al ELN porque tiene solo mil quinientos o dos mil guerrilleros en armas. Ellos también tienen milicianos que son difíciles de contar. Decir que a esta guerrilla se puede derrotar militarmente es una apuesta arriesgada”.

Eso sí, deja claro que tampoco hay que exagerar, “ellos no son las Farc”. Justo por eso dice que hay que tener cuidado cuando se habla de cambios de brazalete porque, según sus estudios, ese es un fenómeno bastante reducido. Incluso, recuerda los enfrentamientos que se han presentado con las disidencias en Nariño.

Massé es más cercano a la teoría de que los ‘elenos’ aprovecharon los ceses al fuego que se fijaron entre el Gobierno y las Farc durante la época de conversaciones en La Habana y que les sirvió para protegerse, recuperarse. Otro aspecto es que la estructura del ELN no tiene grandes campamentos fáciles de identificar.

Frentes urbanos

León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación, sostiene que el fortalecimiento del ELN se ve reflejado en la creación en el 2014 de la estructura o ‘frente urbano’, responsables del ataque en un centro comercial de Bogotá y la estación de Policía en Barranquilla. También, con su crecimiento en Chocó, donde está el ‘frente de guerra occidental’ que tiene ya seis estructuras guerrilleras.

“En unas partes es expansión política y en otras, militar. También hay un fortalecimiento económico porque están en zonas donde hay control de narcotráfico, de contrabando, de gasolina en la frontera venezolana, de extorsión y se les ve mejor armados en algunos lugares. Tampoco es que estén en el nivel de poderío al que llegaron las Farc, que era una organización militar que desafiaba al Estado, pero el ELN sí puede hacer mucho daño”, explica.

Sobre las estructuras urbanas, dice que estas valen para hacer ruido en un momento determinado, pero que no subsisten durante mucho tiempo: son pequeñas células, conformadas por tres o cinco personas, y su relación entre ellas es mínima. Su estructura es vertical, por eso no hay mucha gente dispuesta a ser miliciana.

“En la década del 70 hubo mucho universitario que se metió en masa porque les daba prestigio, ahora son contados los que se meten a esa aventura”, dice Valencia.

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