proceso de paz
Opinión: el engaño de Santrich a las víctimas debe ser castigado con fuerza

Opinión: el engaño de Santrich a las víctimas debe ser castigado con fuerza

Estamos a la expectativa de conocer el rumbo que tomará el caso de Santrich. Malos manejos y dilaciones en este tema podrían dejar moribundo el Acuerdo de Paz, mientras que decisiones claras y firmes podrían repotenciarlo, dándole un nuevo aire.

Colombia necesita pasar la página de las Farc y mirar nuevos horizontes, por eso mi llamado es a no enredarse con este tema y prestar atención a las inquietudes que se están generando.
En primer lugar, se ha hecho énfasis en las pruebas contundentes que supuestamente demuestran que alias Santrich continuó con el narcotráfico después de la firma del Acuerdo y debe ser extraditado, pruebas que además han sido publicadas. No obstante, ahora dicen que la decisión está en manos de la JEP. ¿Qué tan contundentes son entonces las pruebas?

Igualmente surge la duda de por qué la JEP funciona para analizar el caso de Santrich y no funciona para investigar, juzgar y sancionar a los máximos responsables de crímenes de guerra y lesa humanidad, quienes prontamente ocuparán curules en el Congreso de la República, violando la Constitución y los tratados internacionales suscritos por Colombia.

Otro punto que despierta curiosidad es: si el hecho ilícito fue posterior a la firma del Acuerdo, ¿por qué la decisión está en manos de la JEP, exclusivamente creada para investigar, juzgar y sancionar los delitos relacionados con el conflicto armado anteriores a la firma del Acuerdo?

Acuerdo que señala que en caso de que los guerrilleros beneficiados vuelvan a actividades delictivas perderán todos los beneficios que se otorgaron, incluyendo la posibilidad de acceder a sanciones de la JEP.

Es apenas lógico pensar que quien firmó el Acuerdo y continuó delinquiendo jugó con la buena fe de las víctimas, de los negociadores, de los reinsertados, del Estado, de la sociedad en su conjunto. Este engaño debe ser castigado con fuerza, rigidez, seriedad, verticalidad. Ahí no hay espacio para la duda ni concesión alguna.

Quienes apoyamos el Acuerdo de Paz cedimos en nuestras pretensiones de largas condenas privativas de la libertad por un bien supremo: la construcción de paz en Colombia. Y quienes lo suscribieron se comprometieron a respetar lo pactado, quedando claro que si seguían delinquiendo o no confesaban toda la verdad, se aplicaría la justicia ordinaria con todo su rigor y sin consideración alguna.

La captura de Santrich se da gracias a la firma del Acuerdo de Paz, el hecho de encontrarse desmovilizado en su apartamento de Modelia en Bogotá y continuar infringiendo la ley facilitó la investigación por parte de una corte del Distrito Sur de Nueva York y la captura del CTI, procedimientos que en años anteriores no pudieron ser concretados por la dificultad de ubicarlo en las “montañas de Colombia”.

El Acuerdo de Paz cuenta con las herramientas para pasar la prueba ácida de Santrich. Espero que los responsables del caso sepan garantizar lo pactado sin desgastar sus instrumentos ni empeñar el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición.

*hermana de uno de los diputados asesinados por las Farc.

VER COMENTARIOS

Queremos que siga disfrutando de los mejores contenidos. Es muy fácil:

Regístrese aquí

¿Ya está registrado?

  Continúa Leyendo




Powered by