proceso de paz

"Suspender el diálogo con el ELN sería condenarlos a la guerra": León Valencia

Pese a que algunas encuestas han revelado quiénes podrían ser los más opcionados para ocupar la Casa de Nariño desde el próximo 7 de agosto, el panorama electoral para este 2018 continúa siendo incierto.

Además, las expectativas están puestas en lo que pueda pasar con cualquiera de las fuerzas políticas que llegue al poder en temas tan álgidos para el país como la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc y las negociaciones con el ELN.

El analista político y director de la Fundación Paz y Reconciliación, León Valencia, habló con Colprensa sobre la situación electoral y política del país para este año y sobre los retos que tendrá el próximo Gobierno.

Lea también: Estos son los nuevos integrantes del equipo negociador del Gobierno con el ELN

En un estudio que hizo la Fundación Paz y Reconciliación se calculó que, de acuerdo con los actuales aspirantes al Congreso, cerca del 40% tendría alguna investigación criminal o relación con hechos delictivos.¿Cómo afectaría eso la democracia?

Es una afectación muy grande a la democracia porque no hay una auténtica competitividad electoral. No hay una competencia abierta, debido a que la mayoría de aspirantes provienen de clanes que tienen el control territorial en las regiones desde hace mucho tiempo. Y no son clanes cualquiera, se nutren de dineros ilegales, de tráfico de influencia, de clientelismo y de corrupción. Digamos que es casi imposible competirles, porque tienen el 90 % de las posibilidades de ganar las elecciones.

¿Cuáles son las consecuencias de que tengamos un Congreso con este tipo de mayorías?

El problema es que esto viene ocurriendo desde hace 30 años de manera seguida y tiene consecuencias graves porque a esta gente no le interesa legislar o el debate político. Ellos llegan al poder para tramitar servicios para sí mismos o para sus regiones. Entonces, todo esto termina como una especie de mascarada democrática que reconocen públicamente.
Los legisladores en Colombia son muy pocos, unos diez, y los que hacen control político otros diez, los demás votan por sus intereses.

En ese sentido, ¿cómo ve el panorama electoral de este 2018, cuando los colombianos escogeremos congresistas y Presidente de la República?

Estas elecciones van a ser particularmente duras y de rapiña porque hay una incertidumbre muy grande en la política nacional. Las encuestas son muy variables y por eso lo primero que hacen los políticos es asegurar las bases regionales porque les sirven de sustento para sus candidaturas.

Lo que ha hecho Germán Vargas Lleras es un esfuerzo por comprometer los clanes regionales en su campaña, porque sabe que así tiene un respaldo que se va a manifestar claramente después de las elecciones a Congreso de la República.

Desde su punto de vista, ¿entre quiénes va a estar la disputa por la Presidencia?

Hoy está claro que va a haber segunda vuelta. En la primera, la disputa va a estar entre la fórmula Marta Lucía Ramírez–Iván Duque, Humberto de la Calle y Sergio Fajardo. Pero definitivamente los que van a generar mayor debate político son De la Calle y quien quede representando la coalición Uribe- Pastrana, porque uno representa el proyecto de paz de Santos y el otro la contradicción. Lo cierto es que en la segunda vuelta no se enfrentarán dos candidatos de derecha ni dos de izquierda, pero cualquiera que sea, ninguno pasará con más del 30 % de la votación.

¿Y cuál sería la diferencia real entre la llegada a la Presidencia de un candidato de izquierda o uno de derecha?

Quien gane va a influir en la calidad del posconflicto colombiano porque ya terminó la guerra con las Farc y está a punto de terminarse la que se libra con el ELN. Lo que está en discusión aquí es si el posconflicto tendrá altos niveles de violencia o no, y eso dependerá de quién gane.

El posconflicto será de grandes cambios a nivel nacional, cambios agrarios, en lo político. En este último sentido, la derecha está inamovible, pero si gana alguien de izquierda, habrá un panorama de cambios políticos.

Desde su experiencia, ¿en qué otros aspectos se marcarían grandes diferencias entre un gobierno y otro?

En lo relacionado con la reconciliación y la implementación de la Justicia Especial para la Paz, JEP, y de la Comisión de la Verdad. Si gana una fuerza tranquila que apoye estas iniciativas, podemos avanzar en la reconciliación, porque lo cierto es que si seguimos enfrascados en odios y venganzas, no podremos avanzar. Depende de la actitud de quién gane, entonces sabremos cómo será la reconciliación.

¿Qué importancia tendrá el papel político de las Farc en la contienda electoral que se avecina?

Ellos tienen un reto enorme porque tienen que legitimar las diez curules que se les otorgó en el Congreso de la República. Si no sacan una votación cercana o igual a la que necesitan, quedarán en una situación muy difícil de legitimidad para sus parlamentarios. Si obtienen menos de 400 mil votos, sus senadores van a tener menos valor, así tengan la credencial.

Hoy me sorprende que ellos estén tratando de adaptarse a la situación enviando mensajes más tranquilos de reconciliación. Entregaron sus armas, se desmovilizaron, pero no saben hacer política. Derrotar las maquinarias políticas tradicionales no es fácil y las Farc tienen una resistencia grande en la opinión pública.

¿Considera que esa resistencia puede estar influenciada por el accionar de las disidencias de esa guerrilla?

Nosotros hicimos una investigación muy seria sobre el terreno para averiguar qué está pasando con las disidencias y no encontramos ninguna vinculación de estas con el partido político de las Farc. Nos parece más una utilización política decir que hacen parte de ellos. Lo que nos preocupa y sorprende es que no hay persecución del Estado sobre estas disidencias porque no hay un plan para perseguirlas. A veces uno se pregunta si es que les interesa que crezcan y se consoliden, porque son perfectamente ubicables.

En cuanto al proceso de paz con el ELN, ¿cree que está en peligro si resulta elegido para la Presidencia un candidato opositor a Juan Manuel Santos?

No creo que el ELN quiera volver a la guerra. Una guerrilla tan vieja como ésta, sabe mucho de confrontación militar y, por lo tanto, son conscientes de que al volver al conflicto armado será el único blanco de las Fuerzas Militares porque ya las Farc no están en escena.

Así que por el lado de ellos no creo que escojan esta opción, y si quien llegue a gobernar el país decide suspender las negociaciones, los estaría condenando a la guerra porque nadie que haya durado tanto tiempo en la guerra va a aceptar dejar las armas para ir a la cárcel.

"No está tan fácil la alianza entre Duque y Martha Lucía. Ahora Duque pone énfasis en acuerdo programático, mientras que Martha Lucía insiste en un mecanismo rápido para definir la candidatura"

VER COMENTARIOS

  Continúa Leyendo




Powered by