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1800 personas recibieron atención en salud mental en Buenaventura

1800 personas recibieron atención en salud mental en Buenaventura

“Desde que yo vine me siento más tranquila, ya puedo dormir sin pensar en que me puedan matar”, así se refiere doña Luz Aida, una de las 1821 pacientes, que han sido atendidas por el programa de salud mental de Médicos sin Fronteras en Buenaventura.

Cuenta que un día un vecino la vio angustiada y le dijo que llamara a la línea de atención de Médicos sin Fronteras, en Buenaventura, el #335 y desde ese momento inició su proceso de recuperación.

Como la historia de doña Luz Aida, hay cientos y hasta miles, en Buenaventura, personas que han perdido a sus familiares por culpa de la violencia.

Esa fue una de las razones principales para que Médicos sin Fronteras, desde agosto de 2015, implementara una línea de atención para prestarle ayuda sicológica a las personas que han sufrido por este flagelo.

“Atendemos personas afectadas por violación, conflictos como desplazamiento, violencia urbana, extorsión, violencia sexual, amenazas, entre otras formas de violencia”, manifestó Muriel Boursier, coordinadora del Proyecto Médicos sin Fronteras en Buenaventura.

Aunque a través de la línea se han realizado unas 4.543 consultas, solo 1821 pacientes continuaron con el proceso de recibir la atención sicológica de la entidad, que es gratuita.

“La persona llama y elige si desea que su atención y el seguimiento sea telefónico, por dificultades de desplazamiento o si quiere presencial, tenemos tres consultorios en la ciudad”, indicó la funcionaria.

Dos décadas de dolor

El caso de Luz Aida hace parte de la dolorosa realidad de las madres de Buenaventura, que perdieron sus hijos por la violencia.

Ella tuvo cuatro pérdidas que la dejaron marcada para siempre, tres de sus siete hijos fueron asesinados y uno de sus nietos murió en medio de un cruce de disparos.

La vida no ha sido fácil para esta mujer de 75 años, a la que a pesar del dolor que lleva por dentro, no se le apaga su sonrisa y sus ganas de seguir viviendo.

A uno de sus hijos lo mataron hace 22 años, al otro hace 14 y al último hace 9. “Yo me acuerdo que estaba en la casa y vi a mi nuera que iba a llamar de la tienda, salí y le pregunté y me dijo que mi hijo no había llegado a dormir, después llegó una señora y nos dijo que lo habían matado”, contó la mujer notablemente afectada por recordar tres episodios tan dolorosos.

Aunque intentó llegar hasta donde estaba su hijo asesinado, comentó que de un momento a otro se desmayó por el impacto de la noticia tan drástica.

Todo este dolor, la hizo padecer un derrame cerebral que le paralizó la mitad de su cuerpo por varios meses.

Doña Luz Aida estaba atormentada por todo lo vivido, pues los asesinatos de sus hijos fueron en el mismo barrio donde ha estado toda su vida, y hasta llegó a encontrarse frente a frente con el asesino de su nieto.

“Mi nieto pasó en la bicicleta, me dio un dulce y siguió con otro niño, a los pocos minutos se escucharon unos disparos, yo vi pasar a un tipo con un arma y nos miramos frente a frente, después vino mi hijo y me dijo que habían matado al niño en la balacera” mencionó.

La atención

Casos como el de doña Luz Aida han sido de atención inmediata para los sicólogos de Médicos sin Fronteras.

“La atención confidencial y gratuita, las personas si quieren no dan su nombre” aseguró la funcionaria de Médicos sin Fronteras.

Aida Luz por la pérdida de sus tres hijos tiene una afección en su sistema nervioso, fueron necesarias cinco sesiones con una de los 11 sicólogos que tiene disponible Médicos sin Fronteras para la atención de la decena de pacientes que a diario se comunican a la línea gratuita.

Los más frecuentes

Los casos de atención más frecuentes han sido por violencia generalizada, con un porcentaje del 59 %. También se han registrado casos que han tenido que ser remitidos a siquiatría, en total un 17 %. “Hay muchos pacientes que sufren varias formas de violencia” mencionó.

Según información de la Personería del puerto, la población de Buenaventura en un 40 % directa o indirectamente ha sido afectada por el conflicto interno por lo que se considera población víctima.

El desplazamiento también es una de las causas más frecuentes de consulta a través de la línea, aunque Luz Aida, es de las pocas personas que continúa viviendo en el mismo barrio donde ha sido víctima de violencia.

Luego del tratamiento de salud mental, asegura que ya pudo volver a dormir, pero que espera que alguien la ayude a salir de su barrio, donde a pesar de que se han reducido las cifras de violencia por el pacto realizado en la comuna 12 por los grupos armados ilegales, se respira una tensa calma.

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