valle
1/3
El lío con los indígenas que trasladaron del Quindío al Valle

El lío con los indígenas que trasladaron del Quindío al Valle

El traslado de 139 indígenas de la comunidad embera chamí desde el departamento del Quindío hasta el municipio de Bugalagrande se convirtió, más que un proceso de reubicación, en un caso de ‘reabandono’.

Sin nada para comer, sin cultivos, sin animales y con más de 75 niños, fueron dejadas estas 28 familias el pasado jueves, en cuatro buses y dos camiones con sus enseres en las fincas Los Cristales y Potosí, compradas para su proceso de reubicación por la Agencia Nacional de Tierras.

Tras diez años asentados y deambulando por el municipio de Quimbaya, luego de salir huyendo de Pueblo Rico (Risaralda) por cuenta del conflicto armado en sus territorios, el Tribunal Administrativo del Quindío falló una tutela y un incidente de desacato ordenando la reubicación inmediata en condiciones dignas.

Lea también: 'Indígenas expresan preocupación por acciones en frontera por parte de Ecuador'.

Pero si algo les vulneraron en este proceso de restablecimiento de derechos a los embera chamí fue su dignidad. No pudo ser más evidente el afán de la Alcaldía de Quimbaya de desprenderse de esta comunidad; tanto así, que la Alcaldía y la Gobernación del Quindío pagaron los buses y los camiones para traerlos a Bugalagrande, donde nadie los esperaba.
Aún así, los funcionarios de la Alcaldía de Quimbaya, vestidos de un chaleco azul con un eslogan en la espalda que dice ‘Quimbaya Social’, pretendían que los indígenas caminaran con pesados enseres unos 500 metros loma arriba porque los camiones no querían ir hasta la casa porque el camino estaba mojado.

Indígenas Quindío Bugalagrande

En total, son 139 los indígenas que debieron ubicarse como pudieron en las únicas dos casas que tiene el predio.

Hugo Mario Cárdenas / El País

“Nosotros solo veníamos a hacer el empalme en salud y el tema administrativo con la Alcaldía de Bugalagrande, pero ellos no están presentes para recibirlos. Lo que teníamos que hacer nosotros era acompañarlos y la Gobernación (del Quindío) es la que tiene que llevarlos; aún así estamos sacando de bolsillo de nosotros para donde los dejen los camiones, subirlos hasta allá”, intentaba explicar un funcionario de la Alcaldía de Quimbaya.

Sin embargo el malestar del gobernador indígena Rubín Germán Queragama se hizo sentir. “Usted es de la Alcaldía y su responsabilidad es dejarnos allá en la finca. ¿Quién le paga a usted? El Alcalde; entonces que el Alcalde le pague lo que usted saca de su bolsillo. Usted tiene un patrón y él es el que paga, no usted”, responde enojado con un español mal pronunciado.

Arriba las condiciones no eran mejores. Las 139 personas de la comunidad embera chamí deben acomodarse en solo dos casas de cuatro habitaciones en condiciones inhumanas y sin saber cómo vivirán de la tierra en una finca que todo lo que tiene es pasto y montañas.

Peor aún, hacinados con niños cuando hace cuatro meses falleció una menor de 14 años con síntomas de tuberculosis y con dos casos más que venían siendo tratados; además con brotes de escabiosis, una enfermedad que carcome la piel, en cerca de la mitad de la población.


“Fue un error garrafal el que cometió la Agencia Nacional de Tierras al hacer un proceso sin notificarles a la Gobernación del Valle y el municipio de Bugalagrande para ver cuáles eran las condiciones. Lo que hizo la Alcaldía de Quimbaya fue salirse de una dificultad que tenía muy grande y traérnolos, cuando nosotros no tenemos los recursos para garantizarles una vida digna”, aseguró el alcalde de Bugalagrande Jorge Eliécer Rojas.

Indígenas Quindío Bugalagrande

Ante el hacinamiento, algunas familias indígenas debieron buscar alternativa de vivienda en una caseta abierta.

Hugo Mario Cárdenas / El País

Al respecto Catalina Torres, de la Oficina de Asuntos Étnicos de la Agencia Nacional de Tierras aseguró que lo que han hecho es darle cumplimiento a una orden judicial y que al Alcalde de Bugalagrande sí se le notificó el proceso de compra del predio.

“La misma Alcaldía nos certificó el uso del suelo y se le dijo que era para proceso de compra. El error no es de la Agencia sino que siempre se trata de buscar culpables y nadie quiere asumir sus reales consecuencias”, indicó la funcionaria vía telefónica.

Lea también: 'Cicr manifiesta preocupación por continuidad del conflicto en varias zonas del país'.

Con la compra de las fincas por parte de la Agencia Nacional de Tierras, se da paso a la conformación de un cabildo indígena y el predio queda al servicio de toda la comunidad.

Lo peor está por venir

Pero no se trata solo de que estas familias indígenas llegan a vivir a Bugalagrande, porque fue su voluntad venir a ocupar las tierras que les compraron, en condiciones indignas de hacinamiento y sin alimentación.

El pasado 28 de marzo, la CVC envió a la Secretaría de Salud del Valle el informe de una visita realizada a Los Cristales y Potosí, donde asegura que los predios que compró la Agencia Nacional de Tierras para traer a los embera “no tienen las condiciones ambientales necesarias para el ingreso de comunidades indígenas”.

De acuerdo con el informe, las fincas se encuentran en condiciones de abandono hace varios años, tienen una toma de agua de un nacimiento pero no cuentan con agua potable, además es insuficiente para todos, no tiene sistema de alcantarillado, tiene una sola batería sanitaria que puede generar una grave contaminación y proliferación de enfermedades, además de que una de las casas tiene fallas estructurales.

La funcionaria de la Agencia Nacional de Tierras insistió en que cumplieron con el fallo al adquirir el predio para reubicar estas familias, “predio que ellos mismos escogieron”, y que los miembros de esta comunidad están inscritos y reconocidos como víctimas de desplazamiento, y que es la Unidad de Víctimas la entidad obligada a hacer el proceso de retorno, reubicación, ayudas y atención prioritaria.

Fabiola Perdomo, directora territorial de la Unidad de Víctimas en el Valle, respondió que en el marco del Comité de Justicia Transicional de Bugalagrande, realizado el 20 de marzo, se evaluó el avance en la formulación del Plan de Reubicación de esta comunidad y frente a la validación del principio de ‘dignidad’ se determinó que aún no estaban dadas las garantías requeridas para un proceso de reubicación como lo establece el protocolo, pero aún así la comunidad tomó la decisión de trasladarse.

“Dicho traslado no es considerado una reubicación como medida de reparación. Para una reubicación se requiere que se verifique el cumplimiento de tres principios: seguridad, voluntariedad y dignidad; y no se daban las condiciones de dignidad porque faltaban medidas que les garantizaran algunos aspectos como educación, alimentación, proyectos de seguridad alimentaria, vivienda y servicios públicos básicos”, aseguró Fabiola Perdomo.

La gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, aseguró que es “una irresponsabilidad traerlos a una tierra donde no tienen las condiciones básicas para vivir, sin agua y con dos casas para albergar casi 200 personas; y así lo dije en un comité de justicia transicional con delegados del Quindío”.

Mientras tanto, a media hora de la cabecera municipal de Bugalagrande, 139 indígenas, entre ellos 78 niños, varios de ellos de brazos, permanecen sin agua y sin comida, subsistiendo de arroz, naranjas y panela.

En el galpón de los pollos
Indígenas Quindío Bugalagrande

Un informe de la Unidad Ejecutora de saneamiento del Valle del Cauca, UES, fechado el 9 de marzo detalla las dificultades para garantizar la vida digna a la comunidad indígena.

Hugo Mario Cárdenas / El País

De acuerdo con los mismos indígenas, estaban habitando en Quimbaya en mejores condiciones que las que encontraron a su llegada a las fincas Los Cristales y Potosí, en el corregimiento de Chorreras, Bugalagrande, pese a que fue voluntad de ellos venirse hacia el Valle sin que se organizara un protocolo de reubicación.

Incluso, varias familias debieron ubicarse en lo que fue hasta hace poco un galpón de pollos y con parte de la estructura de madera acondicionar un lugar en el piso para que duerman los niños de la comunidad.
También una cochera para la cría de cerdos sirvió para improvisar lo más parecido a un hogar, mientras con ayuda institucional se acondicionan viviendas dignas con enfoque diferencial, de acuerdo a uso y costumbres, tal como lo ordenó el fallo del Tribunal Administrativo del Quindío en una tutela que favorece a los embera chamí.

VER COMENTARIOS

Queremos que siga disfrutando de los mejores contenidos. Es muy fácil:

Regístrese aquí

¿Ya está registrado?

  Continúa Leyendo




Powered by