valle

El País sale a descubrir los grandes valores vallecaucanos

Nadie podrá negar que somos todo aquello que muestran las postales turísticas: el Pacífico brujo, rizado en olas furiosas y apacible en ciénagas serenas; sus playas negras salpicadas por los hijos del mar que suelen sonreírle a la vida en blanco profundo. Y el otro mar, el océano verde de cañaduzales que extiende hasta el fin de la vista el horizonte que compone buena parte del paisaje en las planicies centrales del Valle.

Estamos hechos también de cordillera y de selva. Y de río, empezando por el gran Cauca que le da apellido al departamento: pequeña patria de 22.000 kilómetros cuadrados donde caben 42 municipios y todos los pisos térmicos de la creación.

Somos el viento, que en la capital de esta región tiene hora de llegada por las tardes, cuando los aguaceros anidan lejos. Somos las aves, que aquí son tantas como para contar casi la mitad de especies que revolotean por todo el país. Somos la generosidad de esta tierra que nos alimenta con sus frutos y sus sonidos, legados ancestrales con golpe de tambor y de marimba. Somos chontaduro, salsa y borojó, es cierto. Chirimía, lulada y tentempié. Somos todo eso que promocionan las postales. Pero sobre todo somos lo que ahí no se vé.

Palmira

Palmira, la ciudad de las palmas. 

Archivo de El País

La consistencia de este lugar, que no se parece ningún otro en el mundo, no solo proviene de sus maravillas naturales sino de la capacidad de su gente para resistir y hacerle frente a los vaivenes de los días, poniéndole el pecho a la adversidad.

De punta a punta, la guerra y la violencia, a través de sus ya conocidas caras, dejaron el suelo sembrado de dolor y desdicha en distintos momentos. En distintas décadas. Pero una y otra vez los hijos de esta tierra dulce se levantaron; los hijos del mar y la cordillera, del cañadulzal y del bosque de niebla, los hijos del tambor y del viento, se levantaron, nos levantamos, para empezar la vida otra vez. Una y otra vez. Tercos y obstinados. Resilientes. Vallecaucanos.

Así que tenemos raíces nutridas de coraje y valentía. Pero igualmente de compasión y humildad; de sacrificio, de solidaridad, de gratitud, de reconciliación y perdón. Esa es la pureza de nuestra consistencia fundamental, que generalmente no alcanza a advertirse a simple vista.
Así que por eso, con el apoyo de la Gobernación departamental, El País presenta una campaña para exaltar la vallecaucanidad a través del valor de su gente.

Desde este 12 de noviembre y hasta el próximo 17 de diciembre, las diferentes plataformas informativas del diario, y del periódico Q’hubo, albergarán en sus ediciones, de los días miércoles y domingo, contenidos especiales que mostrarán la región mediante historias de vida que nos recuerden de qué estamos hechos.

Hombres y mujeres que son ejemplos de lucha y de la más bella tozudez. Hombres y mujeres contados en crónicas y perfiles construidas mediante un viaje al Valle que no aparece en los mapas del celular. Conjugaciones palpitantes de la persistencia por vivir, ayudando a otros a vivir. Vidas que conocidas públicamente ahora, nos enseñarán que ‘Los secretos del Valle del Cauca están mejor guardados al descubierto’.

Estos son algunos de los rostros protagonistas de la campaña de valores
de la Gobernación del Valle. Cada uno de ellos representa un ejemplo de lucha y superación. Espere sus historias a partir del próximo miércoles en las plataformas informativas de El País y Q'hubo. 

El mensaje de la gobernadora 

Dilian Francisca Toro

Dilian Francisca Toro, gobernadora del Valle del Cauca.

Especial para El País

La gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, se sumó al lanzamiento del nuevo proyecto editorial de El País con un emotivo mensaje.

"Definidos como una cualidad o conjunto de cualidades por las que una persona es apreciada, en los valores encontramos el secreto mejor guardado que podemos poner al descubierto: la fe y la capacidad que tenemos los seres humanos de salir adelante como sociedad. Es por eso, que en la Gobernación del Valle nos hemos propuesto rescatar el significado de los valores, sobre todo, en esta época de crisis y de pérdida de confianza.

Queremos a través de los valores generar identidad con nuestra cultura, nuestra tierra, nuestra raza y el espíritu vallecaucano que nos identifica como un pueblo laborioso, honesto y comprometido con su presente y su futuro.

En esta campaña con el diario El País, queremos mostrar esos valores gráficamente y la mejor manera es personificarlos en las historia de nuestra gente.

Por ello, conoceremos personajes que encarnan la solidaridad en su mejor expresión, como el indígena sabedor que recorre kilómetros para enseñar una cultura de paz a niños campesinos, sin importar el sacrificio que deba hacer para lograrlo. O el joven que hace su mayor esfuerzo para superar la marginalidad y alcanza el sueño de ingresar a la universidad. O el profesor que maneja un taxi los fines de semana para comprar los instrumentos musicales de los niños que anhelan ser artistas.

Son decenas de historias que muestran de lo que estamos hechos y lo que podemos hacer; vidas de personas del común que se destacan por hacer cosas extraordinarias por los demás; secretos revelados en esta serie de informes que estamos seguros se quedarán guardados en el corazón de los vallecaucanos y que, por supuesto, nos inspiraran a ser mejores.

Con un Valle de valores queremos que Usted, amable lector, reconozca y comparta los valores que como el respeto, el esfuerzo, el trabajo unido y la dedicación, entre otros, hacen posible los sueños. Como gobierno ya estamos trabajando en ello, brindando oportunidades y dando una mano para abrir el camino y generar condiciones para que el emprendimiento personal y colectivo rinda sus frutos.

Se puede. Es posible ser mejores personas y alcanzar metas con disciplina, perseverancia, coraje, solidaridad y compromiso".

VER COMENTARIOS

  Continúa Leyendo




Powered by