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Valores Vallecaucanos: la marca de moda que ayuda a víctimas de la violencia

Valores Vallecaucanos: la marca de moda que ayuda a víctimas de la violencia

Este jueves, cuando en la jornada de cierre de la Pasarela de la Inclusión impulsada por la Gobernación del Valle, sea el turno de Mira & Zeigen, el desfile de los diseñadores de alta costura lo abrirán sus modistas Olga, María Teresa, Sixta y Alba, que vestidas de blanco pasarán espolvoreando pétalos de rosa por el camino que minutos después recorrerán las modelos con las prendas que ellas ayudaron a confeccionar.

Será un símbolo de redención, cuenta Mauricio Mira, uno de los dos fundadores de la marca, al explicar la consistencia de esa imagen para el público antes de que aparezcan en secuencia las creaciones que componen la colección, denominada ‘Ambigua’. No solo se trata de un homenaje al trabajo regularmente invisible de las costureras, sino de darles todo el brillo de los reflectores ya que además de ser vitales en la elaboración de los vestidos, son la razón que fundamenta la vinculación de la firma en esta puesta en escena.

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La segunda versión de la Pasarela de la Inclusión, que desde hoy se desarrolla en las antiguas bodegas de la Licorera, es una apuesta del Departamento por abrir un espacio de reconocimiento para poblaciones vulnerables y poblaciones que generalmente tienen las puertas cerradas ante los convencionalismos que han ofertado la moda y su industria como una exclusividad.

Esta vez, mediante convocatoria pública y la curaduría de Inexmoda, fueron elegidos 14 diseñadores para trabajar justamente con población diferencial en la producción de las colecciones, así como en su exhibición. Y con ese norte, 500 personas con discapacidades físicas y cognitivas, dueñas de tallas grandes y bajas estaturas, comunidad lgbti, afrodescendiente e indígena, participó del casting de modelos. “En pasarela estará gente admirada y valorada por sus capacidades. Lo que pretendemos es visibilizarla, mostrarle al mundo no solo la moda hecha en la región sino las historias de vida que hay detrás. Y lo más importante, la inclusión real”, dijo al respecto la gestora social del Valle, Jimena Toro Torres.

"La pasarela de la Inclusión es una oportunidad maravillosa para mostrar el trabajo de estas mujeres, que son quienes verdaderamente están detrás de todo el proceso de confección”

El caso de Mira & Zeigen es el de un camino de varios años y coincidente con la dirección del evento, que inició cuando Mauricio y su socio, Moisés Zeigen -que también es su pareja-, comenzaron a trabajar con mujeres víctimas de distintos tipos de violencia, provenientes en su mayoría del sur del país. La primera de ellas fue Olga Burbano, que llegó a través de un clasificado publicado por ellos, con la esperanza de encontrar personal con alguna experiencia en confección. Pero con ella, además, terminaron hallando una fuente de sabiduría en otros sentidos.

Olga era un ejemplo de resiliencia que puntada a puntada había suturado pérdidas y dolores para empezar una y muchas veces: siendo una niña nacida en Almaguer, Cauca, sus padres la dejaron en la terminal de transportes de Cali tan solo con su nombre escrito en un trozo de cartulina; vivió en la calle, sobrevivió al abandono, encontró una madre adoptiva que la enseño a bordar y a coser, y también sobrevivió al duelo cuando esa buena mujer murió en un accidente y ella se asomaba a la adolescencia. Años más tarde también sobrevivió al desplazamiento después de encontrar a su familia biológica en el Cauca, y tener que perderla de nuevo cuando ya convertida en madre debió escapar para proteger a su hijo de los conocidos excesos de la guerra. Pero sobre todo sobrevivió al resentimiento y las espinas que pudieron hundírsele en el alma después de tantos golpes. Sus manos, en todos esos años, solo supieron de empuñar agujas y tener puntería para remendar y recomponer las costuras de la vida.

Trabajando junto a Mauricio y Moisés, ella poco a poco fue aprendiendo de alta costura, y Mira & Zigen fue construyendo un modelo de escuela a partir de esa experiencia: a través de Olga luego se vinculó otra mujer, y luego otra, y luego otra, sobrevivientes todas a distintas dificultades. Incluso Moisés cuenta de un par de chicas que en otra vida aprendieron a disparar, y que hoy solo saben de pegar canutillos y cristales, de cortar moldes, de transformar retazos de tela en piezas de vestuario que no solo se venden en Cali, sino en Canadá y Estados Unidos.

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El taller de confección de los diseñadores ahora queda en una casa de dos plantas en Jamundí, donde Olga vive y es otra de las maestras de las nuevas alumnas que esporádicamente van llegando. Algunas ya tienen sus propios negocios y se han independizado. Otras siguen ahí, felices, renovadas. Aunque la ropa de Mira & Zeigen es realmente bella y se sale de los moldes, el sueño de los socios va más allá de la manufactura como tal: “Para nosotros esta ha sido la posibilidad de cambiar vidas y eso ha sido más enriquecedor que todo; este no es solo un proceso de diseño, sino de pasión y amor”, dice Mauricio. Y esa es la razón del símbolo: el de sus modistas abriendo la pasarela y dejando rosas a su paso.

Mira & Zeigen

Los creadores de la firma Mira & Zeigen, trabajan por mucho más que el diseño y la confección de prendas de alta costura. Su fuerza laboral es una escuela de formación para mujeres víctimas de la violencia. Este jueves, con la colección ‘Ambigua’, estarán en la Pasarela de la Inclusión.

Especial para El País

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