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¿Debería ser el Bulevar del río una 'zona de tolerancia a la cerveza'?

¿Debería ser el Bulevar del río una 'zona de tolerancia a la cerveza'?

Son las 5:00 de la tarde del miércoles y hay afluencia de visitantes en el Bulevar del Río que buscan ver caer el sol, tomar la brisa y departir un rato.

En el café restaurante bar Markiño, adultos jóvenes, hombres y mujeres compran cerveza, cruzan la vía hasta las bancas y se sientan a charlar. Adentro del sitio, Tatiana Zambrano, su propietaria, muestra 120 sillas vacías y mesas que sus clientes podrían ocupar, pero “con este sol y esta brisa, no les gusta el encierro”.

En la esquina está Café Bulevar. Hay mesas, sillas, una barra con vista al río y una pantalla que reproduce música salsa, atrae a mucha gente a escucharla en el mobiliario de paseo peatonal.

Ambos establecimientos fueron cerrados tres días hace dos semanas, el primero por venta de licor para consumo en espacio público, y el segundo, por invadir el espacio público –sillas al lado exterior de la barra–, según el Código Nacional de Policía.

Una cuadra más abajo hacia La Ermita, está Ancestral, sitio de gastronomía del Pacífico. Mesas y sillas afuera están ocupadas, pero adentro lucen desocupadas. “Vendo cerveza, pero no puedo obligar a mis clientes a que se sienten adentro; de hecho, muchos se acomodan aquí y luego se paran y se van al frente”, dice Tayron Palacios, artista plástico y dueño del establecimiento.

A Palacios le parece natural. Si uno va al Bulevar, dice, es porque quiere estar en un espacio abierto, viendo pasar la gente, contemplando el paisaje. “Los caleños, somos alegres, nos gusta el licor, divertirnos al sabor de una cerveza. Todos los bulevares del mundo lo hacen, ¿por qué este no?”, pregunta.

O de un aguardiente. Estos y otros establecimientos venden distintos licores. Pero Palacios opina que la norma debe aplicar para el ciudadano que sabe que no puede beber licor en espacio público, y recomienda más vigilancia.

Tatiana Zambrano, de Markiño, comenta que el Bulevar es uno de los espacios más lindos para los caleños, que pagaron por valorización y, como sitio turístico, ayuda a la dinámica económica y a dar otra mirada de la ciudad.

“Es injusto el cierre, somos empresarios que luchamos por este espacio, abrimos desde que inauguraron el Bulevar hace cinco años y no iba a nadie. Ha sido difícil salir adelante y hace solo tres años la gente viene más a escuchar salsa –esta es una ciudad de salsa– y a disfrutar del espacio al aire libre”, reclama Tatiana.

Una empleada del Café Bulevar, otro sitio afectado, comenta que la medida fue injusta, porque allí se han presentado artistas como Herencia de Timbiquí y Julio Nava. “Mire las personas que están tomando cerveza afuera. Son profesionales, abogados, periodistas, empleados públicos o bancarios, no son unos gamines; nunca hemos visto una riña o discusión; los sábados sí vienen estudiantes, pero no forman tropel”, enfatiza.

Bulevar del Río

Visitantes del Bulevar del Río se quejan de que al anochecer se aglutina mucha gente afuera de algunos establecimientos y obstaculizan el paso a los transeúntes y a los usuarios de la ciclorruta.

Jorge Orozco / El País

Peor el consumo de drogas

Otra opinión tiene la administradora de un restaurante del Bulevar y residente del sector, que pidió omitir su nombre. Es partidaria del consumo de licor, pero dentro de los establecimientos comerciales, como dicta la norma, bajo control de las autoridades en la cantidad para que la gente no vaya a emborracharse.

“Tampoco estoy de acuerdo con el alto consumo de drogas a lo largo del Bulevar. Siempre hay olor a marihuana y no es bueno para los que tenemos familia. Sacar a los niños aquí es misión imposible”, enfatiza ella, explicando que la zona verde del CAM está tomada por adictos. “A los que viven cerca al Bulevar se les valorizó la propiedad, pero se les desmejoró la calidad de vida”, sentencia.

Lea también: Debate: ¿por qué el Bulevar del Río aún no enamora a todos los caleños?

En igual tónica se manifiesta Daniel Illera, propietario del restaurante Bocados, quien se inclina porque el consumo de licor se realice dentro del establecimiento que lo expende, pues nunca ha sido fan de lo que pasa en el Bulevar, desde la Calle 9 hacia La Ermita, donde se ve gente bebiendo en la calle.

“No estoy en la guerra del centavo de quién vende la pizza o la empanada más barata; nuestra oferta gastronómica combina con la imagen que ya tiene el Bulevar, donde viene mucho extranjero y les brindamos nuestros productos del trópico, pero en formato internacional –lulada con helado, hamburguesa de pandebono, sopa de chontaduro–, y no son precios impagables”, explica Daniel.

Su establecimiento también fue cerrado hace un año, por presentar artistas dentro del sitio. “Nunca saqué una silla ni un bafle ni Tv. al Bulevar, pero la gente se agolpaba a ver por el ventanal, y me lo sellaron cinco días porque obstaculizaba el uso del espacio público”, afirma.

En ese entonces, dice, su restaurante se llenaba y cerraba a medianoche, igual el parqueadero del lado, mucha gente iba a comer a Subway, Cosechas. “Todos nos beneficiábamos, pero ahora a las 9:00 de la noche salgo corriendo de aquí”, dice.

Uno de los agentes de seguridad privada del Bulevar testificó que allí no se presentan riñas ni peleas de borrachos, porque casi todos los que toman tienen buen comportamiento. Pero admitió que sí hay mucho consumo de alucinógenos por parte de menores de edad. “No hemos podido erradicarlo. Llamamos a la Policía y los hacen retirar, pero apenas se van los agentes, los muchachos vuelven. Es jugar al gato y al ratón”, comenta.

La empleada de Café Bulevar reclama que si la Policía está tan pendiente de la zona, por qué más bien no ataca el consumo de drogas y se fija “en los ‘hippies’ que sí llegan desde la mañana y tienen ‘boleteado’ el sector, azaran a los clientes pidiéndoles dinero; los sacaron de la Loma de la Cruz y los dejaron meter aquí”.

Bulevar del Río

Bulevar del Río

Jorge Orozco / El País

Propuestas

Para Tayron Palacios, el Bulevar debe ser una zona especial donde se pueda consumir licor con moderación. “Es un espacio familiar, aquí vienen con niños, abuelos, ejecutivos a tomar tres o cuatro cervezas, pero no a emborracharse”, dice.

El control de cuánto tomar lo debe ejercer la autoridad, opina Palacios, pero no prohibir el uso, “porque matamos el espacio”. Y hacer como en las grandes ciudades: a quien ha bebido mucho, no se le debe vender más.

“Usted se puede tomar diez cervezas, y si se está quietica, charlando con su pareja, no pasa nada; pero si un cliente se toma una sola cerveza y empieza a molestar, el barman puede llamar a la Policía”, dice.

Sin embargo, destaca que el Bulevar cuenta con buena presencia de la Policía y de una empresa de seguridad privada las 24 horas. “Usted ve y son puros ejecutivos y estudiantes con su celular y su portátil, tranquilos porque se sienten seguros”, dice Tayron.

Daniel Illera, de Bocados, ha pedido a Planeación permisos para poner sombrillas o parasoles bonitos afuera, pero se los han negado. Entonces propone que los instale el Municipio y los comerciantes del sector paguen el alquiler y así mejorar la oferta a los visitantes.

Tatiana Zambrano, de Markiño, plantea que si en el POT, el Bulevar es de uso mixto (comercial y residencial), es obvio que haya diferente oferta de servicios y puede ser decretado zona turística, como es la plaza de Santo Domingo en Cartagena, donde los turistas van a tomar cerveza. “Y este bulevar teniendo el potencial para ello, recibe el hostigamiento de la Policía a los visitantes y a los turistas extranjeros”, denuncia.

Jorge Iván Zapata, director de Planeación Municipal, respondió que el Bulevar del Río está catalogado como bien de interés cultural, según la resolución 1810 del Plan Especial de Manejo y Protección del Centro Histórico y su zona de influencia (PEM) de 2015. “No podemos hablar de un solo uso del suelo para toda la zona; según el PEM, cada predio lo debe solicitar y a cada uno se le da un código específico de uso”, indicó el director de Planeación.

Zapata aclaró que el código de uso de esos sitios es el exclusivo para restaurantes (5521), lo que les permite esa labor y vender licor, pero dentro del establecimiento. “Muchos de estos venden licor, pero para ser consumido en la zona pública, y allí aplica el Código de Policía, según el artículo 140”.

El funcionario puntualizó que el hecho no es cambiar el uso del suelo para permitirles expender licor para ser consumido en espacio público. “No podemos ir en contra del Código de Policía, como restaurantes tienen la potestad de ofrecer bebidas alcohólicas al interior del establecimiento. La restricción se da si el consumo es afuera, lo que está prohibido por el Código de Policía y con Seguridad y Justicia entran a hacer el control”.

Tatiana Zambrano, de Markiño, pide aplicar el concepto de igualdad respecto al Hotel El Obelisco, que “sí puede hacer uso del espacio público en la acera del frente y meseros cruzan la vía y no hay problema. No sé cómo hacen, pero nosotros sí somos discriminados, pedimos igualdad de oportunidades y tratamiento en igualdad de condiciones”.

En su opinión, falta voluntad política para declararlo zona turística, petición que lideran comerciantes de la zona. “Además, venimos trabajando en la mesa de conversaciones del programa Cali 24 horas y se supone que el Bulevar era el piloto”, cuestiona Tatiana.

Zapata añadió que “hay un proyecto de decreto –está en borrador–, y se trabaja en él evaluando esa alternativa”.

Para Tatiana Zambrano, el alcalde Maurice Armitage ha entendido un poco, pero en la Policía sí hay retroceso, no sabe la importancia de la dinámica de esta zona y solo busca implantar el Código.

Tayron concluye que “debe haber un permiso especial que regule cómo atender bien al turista y a la ciudadanía”.

Cultural y deportivo

Martha Lucía Villegas, secretaria de Turismo de Cali, dijo que en un futuro es posible que el Bulevar sea declarado zona turística, dentro de la política pública del Municipio de creación de estas zonas y que ya se hizo la solicitud ante el Ministerio de Comercio y Turismo.

Eso le daría una condición turística especial para actividades artísticas y culturales, no para consumo de licor, dijo.

Tayron Palacios, de Ancestral, destaca las actividades culturales que organiza la Secretaría de Cultura los domingos en el Bulevar. Su propuesta es que el sitio debe tener más actividad cultural, deportiva y recreación familiar, en concordancia con el programa Cali 24 horas. En ese sentido, presta su espacio para exposiciones, conversatorios o performances de egresados de Bellas Artes.

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