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Estudiante de Icesi participa en investigación en Harvard sobre células madre

Estudiante de Icesi participa en investigación en Harvard sobre células madre

“Fue un sueño cumplido para mí, siempre había querido ir”. Eso es lo primero que piensa Juan Esteban cuando le preguntan sobre Harvard.
Desde el 3 de junio hasta agosto del 2017, el estudiante becado a la excelencia, de undécimo semestre de medicina de Icesi, fue parte del ‘Summer Internship’ que ofrece el Instituto de Células Madre de Harvard en Cambridge, Massachussets.

Esta oportunidad se le presentó cuando se atrevió a inscribirse vía web en uno de los ‘Summer research programs’ anuales (programas de investigación en verano) de medicina.

De aproximadamente mil personas de diversos países que se inscribieron, se seleccionaron 35. Muchos de ellos eran de Inglaterra, España, EE.UU., entre otros. Juan Esteban fue el único colombiano admitido en este curso.

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Su primer deseo al estar en Harvard: conocer, recorrer y vivir su campus. García comentó que comenzaba su día a las 7:00 a.m. con una caminata alrededor del campus o moviéndose en el “subway”. Gracias a la convocatoria y selección del programa fue hospedado en el Harvard Business School y subsidiado por la universidad.

La Universidad de Harvard es reconocida por las ramas de Oncología y Hematología, campos de la medicina del interés del caleño. Los doctores David Scadden, hematólogo, y el especialista en fisiología de hueso, Nicolas Severe, del Hospital General de Massachussets, le asignaron a García la “caracterización de los nuevos subgrupos de células madre mesenquimales que habitan en los huesos (médula ósea) y sus funciones en la producción de sangre”.

Esta se realizó en los laboratorios Scadden del Centro de Medicina Regenerativa del Hospital General de Massachusetts enfocados principalmente en el estudio de la médula ósea, sus partes y efectos tanto en la producción de sangre (hematopoyesis) y enfermedades malignas como la leucemia. Juan Esteban y equipo trabajaban alrededor de quince horas al día en el proyecto hasta su finalización.

Todo se realizó con estudios macro de proteínas llamados ‘Citometría de masa’ (detección de rasgos de partículas). Clasificaron las proteínas de las células que conforman la médula, dividida en dos partes: los progenitores hematopoyéticos (las futuras células madre del cuerpo humano) y el estroma (soporte de las células madre), este último es el punto clave para la investigación.

“Se cuestionaba en la hematología si el estroma tiene un efecto en la producción de sangre o simplemente era una presencia sin función. Ahora es confirmado que sin él es imposible la producción de sangre en el cuerpo”, afirmó García.

Resulta que hay más de 20 tipos de células diferentes dentro del estroma de la médula, en una de ellas existe un pequeño grupo que se resiste a la radiación y con alta capacidad de producción de sangre, gracias a que cuenta con una molécula única. (El nombre fue reservado a petición del entrevistado y su grupo de investigación. Para mayor entendimiento, el diario El País se referirá a esta como: ‘Molécula resistente’.

¿Cómo probaron su funcionamiento?

Con el uso de huesos ricos en médula ósea como la columna vertebral y extremidades, separaron con anticuerpos los tipos de células con la “molécula resistente”: un grupo mostraba gran cantidad de esta, otro mostraba media y uno último no demostraba evidencia.

Después, se extrajo el material genético de las células que tenían la “molécula resistente” y se hicieron estudios de laboratorio que demostraron la presencia de ciertas moléculas y proteínas muy relacionadas con la producción de sangre.

“Quisimos ver si existía una diferencia en cada grupo de células con respecto a la expresión de ciertos genes, la hubo. Si algunas células no eran lo suficientemente funcionales para la hematopoyesis fue porque carecían de proteínas, unas más que otras”, comentó el estudiante.
Finalmente, García, Severe y Scadden descubrieron que las células con esta partícula, además de servir para una producción de sangre más eficiente, también tiene posible futuro uso terapéutico para mejorar el trasplante de médula en cuanto al tiempo de recuperación del paciente, es un tipo de defensa.

“Este procedimiento médico tiene la intención de ‘limpiar’ la sangre del paciente, se destruyen con sustancias potentes las células dañadas o cancerígenas del cuerpo y se introducen nuevas… después del procedimiento, el paciente está sin defensas, capaz de empeorar por cualquier tipo de infección si el procedimiento o cuidado no son los adecuados”. Por lo tanto, Juan Esteban afirma que, de ser posible, incluso puede considerarse como “medicamento”.

Las células descubiertas pertenecían a un grupo de células conocidas como células madre mesenquimales, las cuales se ubican comúnmente en el estroma de la médula ósea, es decir, en la parte interna de los huesos.

Finalmente, el estudiante conoció y trató con pacientes con las condiciones que investigaba. Además, todos los viernes los 35 estudiantes tenían clase en las aulas de la universidad con distintos doctores y profesores de todas las áreas médicas. Dos veces al mes se integraban estudiantes y científicos a unas jornadas llamadas ‘Beer & pizza’ para romper la rutina.

Juan Esteban afirma que “Harvard estuvo muy presente incluso en la unión e integración del grupo para que las investigaciones tuvieran éxito”. Tan grande y eufórica fue su experiencia que más allá de permanecer en los laboratorios, entre él y sus amigos realizaron viajes a diferentes estados de Estados Unidos como New York.

Las células descubiertas pertenecían a un grupo de células conocidas como células madre mesenqui-
males, las cuales se ubican comúnmente en la parte interna de los huesos.
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