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Cinco años del Bulevar del Río, la obra que transformó a Cali

Cinco años del Bulevar del Río, la obra que transformó a Cali

Un día como hoy, hace cinco años, a San Pedro le cambió la vida. No fue un aguacero, precisamente, el que transformó por completo la cara de este barrio emblemático del centro de Cali. No. Ese milagro de convertir el caos que durante años se vivió en la Carrera 1 en un corredor apacible solo tiene un responsable: el Bulevar del río Cali.

Ese paseo de casi un kilómetro, que se inauguró de cara a los Juegos Mundiales y donde hoy aún quedan algunas de las banderas de la ciudad que mantienen vivo el recuerdo del día en el que los caleños estrenaron avenida, le dio por primera vez un sitio a quienes caminan en lugar de a quienes andan en cascarones con llantas, amplió el espacio para leer un libro, pasear con una mascota o en el que los ciclistas pueden pedalear sin estar agobiados porque un bus o un carro les cierre el camino.

Bajo esta estructura también hay huellas de cambio. Por el Hundimiento de la Avenida Colombia, que conecta al Sur con el Norte de una forma más expedita que hace cinco años y es el deprimido urbano más largo de Colombia, pasa un promedio de 2500 vehículos en una hora en la que no hay mayor demanda; pero según la Secretaría de Movilidad esa cifra sube a 6700 autos y motos en hora pico.

El cambio de la Carrera Primera entre calles Quinta y Trece ha sido radical, comenta Rubén Darío Sánchez, un hombre delgado, de cabello gris y carnes tostadas por el sol. “Por acá antes no se podía caminar, especialmente de noche. Era un sector muy feo, era una extensión de la ‘olla’ de El Calvario. Ahora se puede disfrutar del río y de la seguridad”, cuenta este hombre de 68 años y residente de La Merced, el otro barrio al que el Bulevar le cambió el aspecto.

Luis Eduardo, encargado de cuidar el que solía ser el antiguo Hotel Menendez, en la esquina de la Calle Diez con Carrera Primera, cuenta que “este es otro Cali. Aquí el turista y el caleño puede venir a tardear como en ninguna parte de la ciudad, donde se puede estar relajado y sin temores; este es un sitio de encuentro, porque la gente esté donde esté, siempre llega al Bulevar”.

Según un estudio de la ONG La Ciudad Verde, por el circuito que comprende el Bulevar, el puente Ortiz y el Paseo Bolívar, pueden pasar hasta 1400 personas durante dos horas, en promedio.

“Las personas mayores que habitan o trabajan en el centro se ubican más hacia La Ermita, los oficinistas están más hacia la Calle Diez, los grupos alternativos se ubican hacia el sector de la Calle Octava y las personas de la comunidad Lgtbi se sitúan hacia la Calle Quinta. Esto representa una diversidad que antes no se veía en un mismo espacio y el Bulevar permite la conectividad entre los actores”, dijo John Freddy Bustos, vocero de la ONG La Ciudad Verde.

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Un martes cualquiera, a eso de las 9:40 de la mañana, por este corredor la gente camina despacio. Son pocos quienes tienen afán y tienen pasos presurosos. Otros trotan. El mayor movimiento de gente se concentra, como casi todos los días desde los últimos cinco años, entre las calles Octava y Trece. Explica Lilia Zamorano, residente del barrio San Pedro, que el que haya más personas hacia el final del Bulevar -o principio, dependiendo de cómo se mire- es que en esa zona se concentra más comercio que en cualquier otra de las seis cuadras que componen este paseo.

De hecho, en esa zona hay dos cafés, una tienda de ropa para mujer, un mini mercado de suplementos vitamínicos, siete restaurantes - bar, un estanco y un parqueadero público. Entre tanto, desde la Calle Quinta hasta la Octava hay cuatro restaurantes y un bar.

Para Tatiana Zambrano, propietaria de un restaurante bar en la Calle Novena con Carrera Primera, el Bulevar se debe aprovechar como una vitrina turística en la que la noche tenga mucho más despliegue.

“Esto muestra que el centro tiene calles bonitas y sitios a conocer, no solo es un sitio de comercio en el día y vacío en la noche. El mejor regalo que se le puede dar al Bulevar es que la A lcaldía expida una reglamentación para convertirlo en una zona turística especial para que la gente pueda consumir licor y tener más diversión en el sitio”, dijo la empresaria.

No obstante, para Elly Burckhardt, la arquitecta que diseñó el Bulevar del río Cali, este es un espacio “que la gente ha gozado con alegría y mucho criterio. La Administración Municipal debe seguir manteniendo el Bulevar en buen estado, porque desafortunadamente la diversión nocturna tiene mucho peso y eso no le conviene a la ciudad; hay mil formas de disfrutar este sitio sin caer en los excesos”.

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Para Sonia Vásquez, vecina del Bulevar, en este espacio hace falta vigilancia, pues “desde las 5:00 de la tarde en adelante esto se transforma y la zona se daña mucho, porque hay mucho consumo de marihuana y no se ve a nadie que le ponga freno a este problema. Si a esto no le meten Policía para que patrulle constantemente, esto se va a deteriorar”.

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