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Las alpargatas y fajas 'Made in Cali' que triunfan en Europa

Las alpargatas y fajas 'Made in Cali' que triunfan en Europa

A los 5 años, Diego Fernando Parra le pedía a su madre que hiciera arroz con leche para vender. Cuando cumplió los 10 años, aprendió a tejer en la escuela y para él esta actividad extracurricular era una oportunidad de negocio. Al llegar a los 15 años sus compañeras y otras mujeres fueron sus principales clientas pues comenzó a fabricar bolsos.

Lo llevaba en la sangre. Nació en una familia de personas trabajadoras y diligentes. Aprendió a encontrar posibilidades para emprender donde otros sólo veían momentos de fracaso, mercados inalcanzables o poco rentables.

Estudió en Escocia dos semestres de administración de empresas y regresó a Colombia por cuestiones personales, pese a que tuvo la posibilidad de seguir estudiando, sintió que perdía tiempo en las clases.
Necesitaba salir a conocer el mercado y tenía claro que no lo lograría dentro de una universidad.

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Hoy, a sus 28 años, Diego Parra ha logrado junto con su hermana Laura, crear DP Forwarding y convertirse en la tercera empresa Colombiana con una sucursal registrada en Francia vendiendo fajas y alpargatas 100% nacionales.

Las alpargatas y fajas 'Made in Cali' que triunfan en Europa

Diego Parra y su hermana Laura le dieron vida a DP Forwarding, una empresa que ya está registrada en Francia.

Especial para El País

Aunque en su mente no tenía como principal opción vender fajas, hace casi cuatro años este producto llegó a tocar las puertas de su visión. “Mi hermana estaba radicada en Francia y tenía una amiga que compraba fajas en EE.UU para mandarlas a Inglaterra, pero le salía muy costoso.

Laura me contó lo que hacía su amiga y yo le propuse a ella que comprara las fajas directamente desde Colombia porque yo las podía mandar como persona natural y le salía más económico.”

Al cabo de unos meses ya no eran pedidos de 50 ó 100 fajas. La producción de estas ya pasaba la cantidad de 300, situación que Diego ya no podía controlar porque legalmente no tenía autorización para exportar tantas fajas, a menos que se consolidara como una empresa.

En casos como éste, algunos jóvenes con ganas de emprender desisten por miedo a fracasar o consideran estas situaciones como un obstáculo. Sin embargo, para este joven caleño lo anterior nunca estuvo entre sus opciones pues prefirió darle frente a aquello en lo que sabía que podía crecer.

“La amiga de mi hermana me aseguró que había mercado para montar la empresa y no lo pensé dos veces, así que nos asociamos. El mercado fue creciendo exponencialmente y ahí me surgió la idea de maquilar para diferentes clientes que tenía en el exterior. Esta vez yo me encargué de producir para cada cliente su propia faja, es decir le brindaba la opción de tener su propia marca y respectivo diseño” cuenta Diego.

Sus clientes ya no estaban ubicados únicamente en Francia sino también en países como Kuwait, Reino Unido, Holanda, USA y México. La amiga de su hermana no se había equivocado al decirle que el mercado era grande.

Por eso surge la necesidad de montar una sucursal en Francia, Diego explica que “tenía la facilidad de hacerlo, primero porque mi hermana vivía allá y segundo porque el tema tributario en Colombia tiene mucho enredo. Hay que pagar casi 11 impuestos alrededor del año y uno como emprendedor debe calcular bajo ciertos porcentajes que son difíciles de hacer. Mientras que en Francia se calculan 3: el TVA, el de importación, y renta anual.”

Detrás de todo este proceso, existió un trabajo arduo y constante, algo que él no podía hacer únicamente de la mano de su hermana aunque ambos tuviesen una pasión desbordante por el mundo de los negocios.

Parra se vio en la necesidad de aprender por sus propios medios, así que se contactó con Procolombia, la entidad encargada de promover el turismo, La inversión extranjera en Colombia, las exportaciones no minero energético y la imagen del país. Al hacerlo, logró el contacto directo con uno de los encargados de las alianzas con Bussines France, quien le dio un documento de 80 páginas en el que le explicaba el paso a paso detallado sobre cómo crear una sucursal en este país y los siguió al pie de la letra.

Para Diego, estudiar no era un filtro obligatorio para alcanzar lo que había logrado hasta el momento. “Hay que ver el potencial que tienen los productos en el mercado. Existen personas que se enamoran del producto más que de la solución. Yo creí en esto porque es un producto que funciona y las mujeres son apasionadas con el tema de la figura y la apariencia, no porque sean superficiales sino porque les gusta verse lindas”.

Desde muy pequeño, el joven caleño demostró sus dotes de emprendedor y poco a poco fue perfilándose hasta lograr la creación de una empresa que hoy le ha servido de plataforma para conquistar negocios.

Se crece el negocio

Después de varios años trabajando con su marca de fajas ‘Fitzz’, surge la necesidad de innovar con las alpargatas ‘Laia’. Encontró en Francia no solo la posibilidad de exportar fajas sino también de vender alpargatas hechas con productos netamente colombianos.

Su hermana sabía lo que la gente quería y le gustaba usar mientras estuvo allá y cuando tuvo la oportunidad de reencontrarse con Diego en Cali, ambos llegaron a la conclusión de que el producto idóneo para exportar a Francia eran las alpargatas, primero porque la idea era preservar y valorizar las técnicas de los artesanos colombianos y segundo porque uno de sus objetivos como empresarios era dar a conocer nuestro país a través de los colores, texturas y matices que se reflejan en cada uno de los pares de zapatos que pisan territorio europeo.

“Lo bueno del negocio es que nosotros tercerizamos la mayor parte del trabajo, yo mando a hacer las alpargatas en un taller que trabaja sobre pedido”, dijo.

El hecho de no tener una fábrica propia no indica que el producto sea de menor calidad. Aunque Diego tiene la posibilidad de emprender en Colombia, considera mucho más llamativo la economía en Europa, pues para él, la devaluación de la moneda colombiana no favorece a la empresa, mientras que trabajar en Francia le asegura rentabilidad y crecimiento.

Según Confecámaras, existe una gran cantidad de creación de empresas en el país pero también un preocupante aumento en la mortalidad de estas, pues el 95% de las empresas muere pasados los primeros cinco años de su creación.

Sin duda alguna, la determinación y el esfuerzo en cada producto exportado por este emprendedor caleño han sido los factores que lo han sostenido en el mercado. “Esto es como un juego, a mí me encanta el deporte, pero si quiero mejorar en la velocidad tengo que hacerlo constantemente para ver un resultado final. Por ejemplo, la parte tecnológica no era mi fuerte, pero debía aprender para lograr crecer con mi empresa”, expresó Diego Parra, el joven que en algunos años espera trabajar también como acelerador de empresas, no solo en Cali sino alrededor del mundo.

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