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Los secretos detrás de Recamier, una empresa caleña que compite con los gigantes de los cosméticos

Los secretos detrás de Recamier, una empresa caleña que compite con los gigantes de los cosméticos

En la calle siempre lo confunden con un extranjero, su cabello color nieve y su nombre le ayudan en todo, pero es más caleño que muchos que también nacieron y crecieron en la ciudad.

Conoce lugares que fueron emblemáticos, nombres de calles que muy pocos saben y barrios donde vivieron grandes líderes.

Cuenta entre risas, que uno de los momentos más emocionantes de su vida fue el empate que le dio Yerry Mina a Colombia en el juego ante la selección de Inglaterra.

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Se destaca por su don de gente y su sencillez. Aprecia a todos y dice que nadie es más que nadie. En la empresa en la que labora hace más de 45 años lo aman justamente por eso.

Así es Georges Bernard Bougaud Villanueva, de padre francés y madre tolimense.

Su papá le dio vida a Recamier, pero Georges Bernard la hizo crecer.

¿Cómo nació Recamier?

De una idea de supervivencia que tuvo mi padre. Él era francés y llegó a Colombia en busca de nuevas oportunidades, entonces se topó con un amigo que le dijo que le enseñaba a peluquear. Él accedió y en 1947 compró un salón de belleza y le puso el nombre de Recamier.

¿Cuál es el origen del nombre?

Era el apellido de la mujer más bella y pulcra de Francia.
A madame Récamier la pintó Jacques-Louis David. Mi padre buscó además un nombre que fuera fácil de pronunciar en español.

De ser un negocio de peluquería se transformó en un gran empresa. ¿Cómo lo logró?

Mi padre trajo a Colombia por primera vez la laca y eso se volvió la locura acá.

La peluquería era la única que utilizaba ese producto y se volvió famosa, entonces en 1961 él decide vender el salón de belleza y dedicarse sólo a comercializar la ‘Kleer Lac’, el producto con el que inició la marca Recamier.

El éxito fue tal que un año después decide apostarle a agrandar el negocio y en 1962 compró un lote de terreno en el barrio El Troncal de Cali y allí, en la Calle 34 con Octava, construye una planta para producir la laca y expandir la empresa. Hoy, seguimos allí.

¿En qué momento llega usted a Recamier?

Yo me vinculé muy joven, a los 21 años. Ingresé a la planta como empacador de productos, pero luego, cuando mi padre muere, asumo la gerencia de la empresa. Era el hijo mayor.

¿Cuántos productos tenía la empresa cuando llegó a la gerencia?

En ese momento teníamos la laca, el shampoo Muss, un bronceador, una leche de pepinos, un desodorante para los pies y una crema alisadora. La planta contaba con 300 empleados y ya distribuíamos a nivel nacional.

En sus 47 años al mando de la compañía, Recamier ha crecido notoriamente, ¿hoy cuántas marcas maneja?

Actualmente tenemos 10 marcas y 670 referencias de productos. Entre ellas tenemos Deo Pies, Muss, Kleer Lac y Luminance.

Hace tres años comenzamos a cambiar las etiquetas de los productos dándole prioridad a Recamier.

¿Cuáles son los tres productos bandera?

Deo Pies que es el líder del mercado actualmente, con él patrocinamos el Deportivo Cali. Tanga también es líder del mercado en productos de protección solar, Muss sigue siendo una marca muy importante y
Luminance es fuerte en coloración capilar.

La competencia directa es con los grandes...

Sí, competimos con los gigantes mundiales: Unilever, L’Oréal. Y en Colombia, con Belleza Express y Prebel.

Usted lleva al frente de la empresa muchos años, ¿cómo ha hecho para sostenerse en un mercado tan competido, cuál ha sido la magia de Recamier?

El desarrollo de productos en tiempo récord ha sido parte de nuestro éxito. Yo viajaba mucho a Estados Unidos y a Europa a participar en ferias y cuando veía que una marca lanzaba un producto allá yo corría y lo lanzaba de primero acá en Colombia.

En ese momento se podía porque no había globalización y los productos tardaban años en llegar al país, entonces llegamos a tener crecimientos en ventas hasta del 35 %.

Otro factor de éxito estaba en la investigación aplicada y en el desarrollo de productos a alta velocidad con calidad de tope mundial.

En nosotros siempre ha primado la calidad y las buenas estrategias de mercadeo.

Pero más allá de estudios, de inversiones y de análisis de mercado, ¿hay algo más que tenga Recamier?

Siempre hemos tenido gente muy comprometida. Aquí somos una empresa diferente a las demás, se trabaja con amor por la compañía.
Le quiero decir que las empresas no son hechas de productos ni de edificios, eso no vale nada, lo que vale es la gente, son ellos los que hacen el éxito de las compañías.

No son los computadores, es la gente que hay detrás de los computadores. Yo tengo a mi alrededor gente muy muy capaz en todas las áreas, por eso acá todos somos iguales.

¿Cuántos colaboradores tiene la empresa?

En total contamos con 770 colaboradores y todos comprometidos con la empresa. Incluso, tenemos en cuenta las mujeres cabeza de familia.

¿Qué área tiene la planta de producción?

El terreno es de 5000 metros cuadrados, pero el área de construcción es de 800 metros cuadrados. La zona de mezclas donde se produce todo lo que vendemos tiene 120 metros cuadrados, pero en en esa pequeña área hacemos 6000 toneladas de productos al año (unas 36 millones de unidades de todos los productos) que es lo que se vende a escala nacional e internacional.

¿La expansión de la compañía la ha llevado a superar la frontera?

Sí. Hoy exportamos a 15 países, algunos de ellos son Ecuador, Perú, Bolivia, toda Centroamérica, algunas islas del Caribe y EE.UU.

Las ventas externas de la empresa representan el 36%.

¿Este 2018 ha sido un buen año para la compañía?

Sí, no ha sido del todo fácil pero tenemos una proyección de crecimiento en ventas del orden del 7% ó del 8% frente al año pasado.

Le seguiremos apostando a mejorar todos los días.

Señor Bougaud, usted lleva toda una vida dedicada al trabajo, a la creación y expansión de la empresa y a la generación de empleo formal, ¿se visualiza en Recamier durante los próximos cinco años?

Les voy a ser sincero, no.

La noche que murió mi padre me hice dos promesas. La primera, que me iría para siempre de la empresa el 15 de septiembre del 2019 pero como aún no tengo mi sucesión no puedo irme en esa fecha, debo trabajar unos 3 años más.

Y la segunda, que Recamier, cuando llegue el momento de mi retiro, tendrá que estar en el mundo entero o por lo menos en una buena parte del planeta. Ese es mi sueño, ese ha sido mi sueño. Ya venimos trabajando y poco a poco seguimos conquistando mercados.

Recientemente fue elegido como el empresario ejemplar del Valle del Cauca, ¿qué significa ese reconocimiento?

Mire, todos los premios han llegado a mí sin querer, sin levantar un dedo para garnármelos porque yo pensé que no me los merecía por ser
autodidacta.

Uno de los primeros premios que recibí fue el del empresario de la Andi, hace dos años. También fui empresario nacional del año en el Ernst & Young y ahora el Club de Ejecutivos me vuelve a galardonar.

Recibir esos premios es como un bálsamo para el alma, tuve mucha inseguridad durante muchos años porque no sabía si era buen administrador o no, pero creo que eso ya está más claro.

¿Y qué significa Recamier para usted?

Es mi hija mayor a la que le he dedicado toda mi vida.

Quise demostrarle al mundo que un autodidacta y soñador sí puede salir adelante y competir contra grandes mundiales. Uno puede demostrar que los caleños podemos conquistar mercados mundiales. Y lo digo porque soy caleño, nací en el barrio San Cayetano, en la Avenida Óscar Rizo, la que muchos ya no reconocen.

El año pasado fue muy duro en materia de ventas por cuenta del aumento del IVA, pero en el 2018 el panorama pinta mucho mejor.

El Presidente de Recamier opina que el éxito de las empresas se debe a los colaboradores, a la gente, no a las máquinas ni a la tecnología, ni al edificio.

Lección para los más jóvenes 

Usted que ha sido un aprendiz de la vida, ¿qué mensaje les deja a los muchachos de 20?

Son varios mensajes y los puedo resumir en un solo: que tengan paciencia, que se dejen enseñar y que aprendan a dejar huella positiva en los procesos que emprendan.

Los ‘millennials’ quieren cambiar de actividad en poco tiempo bajo el argumento de que no tienen nada que aprender.

Si bien el mercado cambia y el mundo es dinámico, es claro que se debe tener paciencia y darse algo de tiempo mientras se aprende.

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