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Sicario se arrepintió de matar a una familia en Cali; esta es la historia del macabro plan

Sicario se arrepintió de matar a una familia en Cali; esta es la historia del macabro plan

La avaricia. Esa parece ser la palabra que mejor describe lo que hay detrás del fallido atentado sicarial contra una familia el pasado 19 de diciembre en la Avenida Circunvalar, sur de Cali. El plan criminal no se ejecutó porque el sicario se arrepintió de hacer el ‘trabajo’ al saber que los miembros de la pareja que debía matar, en el pasado habían sido sus jefes.

El pistolero, de 21 años, quien en un comienzo era el que iba a manejar la motocicleta para que otro sicario (17 años) cometiera el asesinato, decidió encargarse del plan que pretendía acabar con la vida de un padre de familia de 41 años, una madre de 38 y una pequeña hija de 9.

Esta persona, en su afán de que no se realizara el atentado, decidió engañar a su compañero diciéndole que él mismo cometería el ataque y que se fuera tranquilo con el dinero que ya le habían pagado, para garantizar así que nunca se llevara a cabo el macabro plan contra los dueños de una comercializadora de carne de cerdo, quienes eran sus exjefes.

Desde un apartamento, donde la familia espera por su salida del país como medida de protección, Julián* y Carmenza* recuerdan cómo fue que el extrabajador de ellos se dio cuenta de que las personas que debía matar eran conocidas de él. El caso ya está en manos de un equipo especializado de la Seccional de la Fiscalía y la Sijín de la Policía Metropolitana de Cali.

El martes 18 de diciembre de 2018 fue citado el joven en la parte baja de Siloé para decirle que le iban a pagar por poner su moto para matar a una familia. Varias personas se reunieron con él y le dijeron que lo iban a llevar a conocer el sitio donde se tenía que hacer el atentado, programado para el 19 de diciembre, pero que si la pareja o la mujer sola estaban en el sitio, de una vez tenían que cometer el atentado, sin importar si la niña se encontraba ahí.

“El joven que nos trabajó estaba en su motocicleta junto con el ‘gatillero’ (sicario) y otra persona que había venido de Bogotá para pagar todo y confirmar que el ataque se cumpliera. Cuando el muchacho llegó a nuestro negocio, que estaba cerrado, imagínese la sorpresa... era el lugar donde había trabajado hace un año y a los que iban a matar fueron sus jefes en ese momento”, explica Carmenza.

El hombre que había llegado de la capital del país, dice, sería conocido de un sobrino del socio del negocio de ellos, quien vive en Estados Unidos. Esta persona, añade, en el 2016 había invertido entre $30 y $40 millones a cambio de tener participación en el 55 % del negocio de la comercializadora de carne de cerdo.

En promedio el 52 % de los homicidios que suceden en un año en Cali son bajo la modalidad de sicariato, según cálculos de la Policía Metropolitana.

Un favor que salvó tres vidas

“Al otro día de eso, el 19 de diciembre, a las 7:10 a.m. mi colaborador abrió el negocio y cuando estaba en esas llega apresurado el joven que trabajó con nosotros y lo saluda, le dice que necesita contarme algo. Al rato yo llego y me dice que solo tiene cinco minutos para decirme unas cosas”, cuenta la mujer.

Añade que el joven le confesó que él vivía muy agradecido con ella porque hace un año cuando se perdió un dinero en la comercializadora, cerca de $100.000, ella no se los cobró y él con eso pudo costear los gastos médicos de una amenaza de aborto de su esposa.

“Él siguió con el cuento y me dijo: ‘yo eso se lo debo a usted y por eso le cuento que yo fui a su negocio anoche (18 de diciembre pasado) con una gente de Bogotá que la mandó a matar’”, añade.

Luego de esa confesión ella y el joven, quien se cambió de ropa en el lugar, salieron a la casa de la pareja para que él les entregara más detalles del caso, al tiempo que buscarían contactarse con las autoridades para tratar el tema.

"Me han llamado varias veces a describirme cómo estoy vestida y a decirme que saben que a tal hora dejé a mi hija en el colegio”
Carmenza*
Víctima del fallido ataque

“Ya en el apartamento me dijo que hace por ahí unos tres meses un señor de Bogotá venía buscando quién le podía hacer la ‘vuelta’ a nosotros. Por un ‘man’ que esa persona tiene aquí en Cali, conocido del muchacho, lo contactaron a él y le dijeron que pusiera la moto, que ya estaba pago el sicario y alquilada el arma”, detalla la mujer, mientras recuerda lo que le dijo el joven aquella vez en el apartamento:

‘Cuando me dicen que es usted y me muestran la foto suya y la de la niña, y que le dé al que le tenga que dar, yo me acordé de lo que pasó hace un año con usted con eso de la plata, porque no me trató de ladrón... Por menos de $20.000 a mí me han echado de la casa y usted me perdonó y yo pude salvarle la vida a mi hijo, ahora me toca salvárselas a ustedes. A mí me iban a pagar $2 millones, me alcanzaron a dar $1 millón. Al gatillero le pagaron todo, como $1.8 millones, por eso le dije a él que ya que tenía la plata en el bolsillo se relajara y me dejara hacer la vuelta a mí, todo para protegerlos’.

El falso atentado para despistar

Para hacerle creer a la persona que había llegado de Bogotá que el asesinato sí se habría ejecutado aquella mañana del 19 de diciembre, las autoridades acudieron al negocio con una patrulla motorizada que cercó la escena y habló con el trabajador del lugar, con quien acordaron que tenían que simular que habían hecho un atentado a los dueños de la comercializadora y que estos fueron remitidos al Hospital de Los Chorros, donde estarían recibiendo atención médica.

“A mi familia y al muchacho que nos tenía que haber matado nos montaron en una patrulla de la Policía con vidrios polarizados para pasar por el lugar, cuando de un momento a otro vemos a dos hombres llegando al sitio para confirmar que nos hubieran matado, uno de ellos era la persona enviada desde Bogotá para pagar y confirmar el homicidio, la reconoció el extrabajador nuestro y yo, pues ya en algún momento este hombre me había enviado mensajes intimidantes”, añade al indicar que las dos personas fueron reseñadas por la Policía como parte de la investigación.

Las pesquisas de las autoridades

La versión entregada por la mujer y su esposo, a este diario, fue confirmada por una fuente de la Fiscalía en la capital del Valle, quien indicó que el sicario arrepentido, quien está fuera de la ciudad, es ahora pieza clave para lograr esclarecer quién o quiénes ordenaron atentar contra esta familia, por lo que el ente acusador abrió una investigación por tentativa de homicidio y porte ilegal de armas de fuego.

De forma preliminar, según se conoció, las autoridades ponen la mirada sobre tres personas: el señalado socio de la pareja; un sobrino de este, que habría quedado a cargo de administrar la parte de su tío; y un proveedor de lechones para engordar.

De igual manera, las autoridades buscan establecer una posible conexión que habría entre la orden de asesinar a la familia con una serie de seguimientos a la residencia de las víctimas, unas amenazas por WhatsApp y el robo de unos 60 cerdos que se habría dado durante el 2018 en el criadero de cerdos en el Cauca.

“El socio de Estados Unidos se molestó en una de las visitas que hizo al lugar que porque no veía ganancias rápidas de su plata invertida, entonces empezó a presionarnos para que le devolviéramos el dinero, pretendía que le diéramos $100 millones, sabiendo que solo había invertido como unos $30 millones. ¿Nosotros de dónde íbamos a sacar ese dinero? A duras penas alcanzamos a darle $8 millones”, cuenta Julián, el esposo de Carmenza.

“Por este plan contra nosotros ya no podemos salir. Nuestro proyecto de vida se vio aplazado porque nos tocó acabar con la granja y cerrar el negocio. Ya las autoridades están haciendo lo suyo. Todo acabó. Nuestras familias quieren que entreguemos el apartamento, que demos todo, pero esto hay que enfrentarlo”, dice.

*Nombres cambiados por petición de la fuente

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