cultura
María Carolina Hoyos confiesa cómo salió 'desde el fondo del mar', un homenaje a Diana Turbay
‘Desde el fondo del mar’ fue presentado en la pasada edición de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, y estuvo entre los más solicitados por los lectores.

María Carolina Hoyos confiesa cómo salió 'desde el fondo del mar', un homenaje a Diana Turbay

Desde el fondo del mar. Ese es el título que María Carolina Hoyos Turbay le puso a su dolor, al dolor que escribió y que sanó en un sobrecogedor testimonio de una mujer que aprendió a perdonar para luego encontrar la felicidad.

El libro, publicado este año por la editorial Aguilar, bucea en las profundidades del dolor de María Carolina, hija de Diana Turbay Quintero, la abogada y periodista colombiana secuestrada por Pablo Escobar el 30 de agosto de 1990, que murió luego de haber sido herida durante la operación de rescate.

Un libro que, como lo dice su título, fue escrito desde las profundidades de un sufrimiento que se tardó 28 años en ser escrito para también ser sanado.

¿Qué tan difícil fue para usted el proceso de escribir este libro?


En enero del año pasado empecé a escribir este libro. Sentí que estaba preparada para ver mi historia reflejada en un papel. Y además, tenía un firme deseo de compartir un método que intuitivamente, producto de la experiencia, fui desarrollando para enfrentar los dolores en la vida. Yo no tengo la vida resuelta, y me he dado cuenta de que cada vez que tengo un problema, de cualquier índole, siempre sigo los mismos pasos para enfrentarlo. Y en este libro no solo cuento mi historia sino que comparto mi método para solucionar mis problemas. Cuando empecé a escribir me di cuenta de que, aunque creí que estaba preparada para hacerlo, en realidad no era así. Muchas veces vi el computador, leí lo que había escrito, y me dije que no iba a ser capaz de seguir. Pero en medio de mi proceso tuve muchos ángeles de la guarda que me animaron a seguir escribiendo hasta culminar. Fue realmente muy duro, lloré muchas veces escribiendo. No le puse “photoshop” a mi dolor, y lo que hice aquí fue una catarsis, que siempre es liberadora, pero durante el proceso es muy dolorosa.

En algunas entrevistas que usted ha dado, dijo que juró por la memoria de su madre que nunca más iba a volver a sonreír. ¿Cómo ha sido mantener una promesa como esa?

Mira, durante esos meses en los que mi mamá estuvo secuestrada, rezamos y lloramos mucho, le pedimos a Dios que volviera con vida, pero el resultado fue lo peor que nos pudo pasar. Y cuando yo la vi, fue muy doloroso para mí, muy doloroso ver los signos de dolor en su cara, el dolor y el sufrimiento en todo su cuerpo. Yo la dejé de ver durante esos largos y tenebrosos meses y cuando la volví a ver, comprobé todo lo que la había cambiado el dolor. Toda la vida siempre quise parecerme a mi mamá, y en lo único que me parecía a ella era en los pies. Jugábamos a poner los pies juntos, de modo que cuando estuve frente a su cadáver pude verle los pies, sus plantas todas laceradas por todo lo que debió correr durante el rescate, y eso fue tan doloroso que lo único que tenía en mi mente era no volver a sonreír, quedar de luto alma para toda la vida. Este libro cuenta cómo ha sido incumplirle el juramento a la persona que más he querido en la vida, sonriendo una y mil veces. Yo hago un símil con una de las pasiones de mi vida, que es el buceo, que practico desde los 14 años. Cada paso mío es una señal de buceo que va desde el ‘bajo de aire’, que es probablemente una de las señales más riesgosas cuando uno bucea, y es lo mismo que le ocurre a una persona cuando atraviesa una experiencia que le cambia la vida. Mi estrategia y mi plan de navegación fue cómo salir a la superficie sin morir en el intento.

¿Qué piensa de esa idealización de Pablo Escobar que ha habido después de su muerte?

Yo creo que se debe a una falta de que las víctimas cuenten la historia. Para Netflix, por ejemplo, es atractivo mostrar a Pablo Escobar como un gran héroe, pero eso es ficción. Realmente fue un hombre que a través de la maldad puso en jaque a un país entero, hizo daño a muchas familias de policías, de periodistas, de políticos, de gente del común que solo pasaba por un centro comercial y se encontraba con una bomba, de las personas que murieron en el avión de Avianca. Realmente fue un hombre muy malvado que no está siendo vendido así por las series, tal vez por la necesidad de rating. Y creo que para que realmente a Pablo Escobar se le dé el lugar que merece en la historia y para que las nuevas generaciones conozcan la historia, hay que contarla desde las víctimas. Y eso fue un poco lo que intenté hacer en el libro. Contar desde las víctimas lo que fue Pablo Escobar, cómo entra a mi casa y muy rápidamente acaba con mi vida como la había conocido hasta el momento.

¿Qué es lo que más recuerda de su mamá?


Ella era una mujer amorosa, amiga de sus amigos, sumamente generosa, familiar, estricta, apasionada por lo que hacía y lograba con su manera de ser convertirse en el centro de atención de nuestras reuniones, porque era muy simpática, tenía una risa pegajosa muy hermosa. Ahora, aún recuerdo su risa. Nunca he podido soñar con mi mamá pero la recuerdo mucho.

Usted se reunió hace un poco más de dos años con 'Popeye'. ¿Cómo fue ese encuentro?

En el libro cuento cómo mis hijos me enseñaron que yo no había perdonado de verdad, que me faltaba hacer eso para poder vivir ligera de equipaje. Y después de unas vacaciones decidí que quería encontrarme con mi peor monstruo, que era todo lo que tenía que ver con Pablo Escobar. Y tuve la posibilidad de verme con ‘Popeye’. Fue muy duro enterarme de cómo Pablo Escobar se había enfurecido cuando se enteró de la liberación de mi madre, porque sintió que le habían quitado la joya de la corona. Pero después, cuando se anunció su muerte, celebró tres días con prostitutas, con licor, con drogas. Eso fue absolutamente doloroso saberlo. Pero a pesar de esas cosas, perdoné, porque no quería tener vínculos que no me permitieran sanar.

La última pregunta

¿Ha sanado?

Mira, ha sido muy interesante que la gente empiece a leer el libro y me envíe mensajes por redes sociales, que la gente que me topo en la calle me diga que el libro le ha ayudado en diferentes situaciones difíciles que viven, en enfermedades, en peleas, en pérdidas, y eso es muy bonito porque ahí me doy cuenta de que el trabajo en este libro, todas mis lágrimas y dolor, no han quedado en vano. Cuando uno sufre y cuando uno encuentra cómo sanar sus heridas, creo que lo mejor que le puede pasara a uno a es poder compartir con alguien más... Ha sido súper lindo ver que el libro ha tenido un impacto positivo y que he tenido la posibilidad de recibir mensajes de mis lectores. Y eso para mí es un motivo de agradecimiento.

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