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Ella es Gisela Robledo, la niña que con goles se abre paso en el fútbol

Ella es Gisela Robledo, la niña que con goles se abre paso en el fútbol

“Con el talento que tengo y con el favor de Dios, la idea es, a través del fútbol, sacar a mi familia adelante. Eso es lo que tengo entre ceja y ceja por ahora”.

Quien lo dice no es un futbolista que ya está pisando el profesionalismo en algún club colombiano o del exterior.

Lo dice una niña de 15 años, que apenas está empezando a vivir, como dicen los padres, que no ha terminado el bachillerato y que está entregada en cuerpo y alma al fútbol, que es su gran pasión desde muy chica, por encima de las muñecas.

Gisela Robledo Gil nació en Guacarí y vive en Guacarí. Todos los días hace el recorrido de un poco más de 50 kilómetros, una hora pasada metida en un bus, para llegar a Cali y seguir en el Club Atlas su proceso de formación futbolística.

“A mi corta edad es un sacrificio muy grande el que hago para llegar a ser una gran futbolista”, dice Gisela, quien además reconoce que lo hace precisamente para sacar a su familia adelante.

Los frutos de esta niña, que pasó a décimo grado en el Colegio José Ignacio Ospina de Guacarí, ya los empieza a recoger.

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La semana pasada, junto con sus compañeras del equipo Prejuvenil del Valle del Cauca, se coronó campeona del Suramericano de la Juventud que organizó la Confederación Suramericana de Fútbol en Asunción.

Además, fue segunda goleadora del certamen con 10 anotaciones, uno menos que la brasileña Giovanna dos Santos, de Sao Paulo.

Pero, lo más destacado, esta diminuta delantera vallecaucana, de sonrisa tímida y de cortas palabras, fue elegida como Mejor Jugadora del Suramericano, gracias a sus goles y a su habilidad para superar a las defensoras contrarias.

“Fue un gran premio y un gran reconocimiento que debo compartir con mis compañeras, porque sin el apoyo de ellas no me hubiera destacado; mi meta es seguir creciendo y tomando todo esto con mucha calma, porque aún me falta camino por recorrer”.

Y ese camino se viene abriendo poco a poco. Un equipo español está tras sus servicios gracias al seguimiento que le ha venido haciendo en diferentes torneos, y es probable que este año Gisela empaque maletas para jugar en el fútbol europeo.

Cuando habla de esa posibilidad se le iluminan los ojos y sonríe de manera pícara porque le llegan aquellos recuerdos en los que tuvo que sortear las dificultades que aparecieron en sus inicios.

“Mi mamá (Ayda Milena) no estaba de acuerdo en que yo jugara fútbol; cada rato me repetía que eso era para hombres... ahí no faltaba el regaño porque ella lo veía de otra manera. Pero gracias a Dios tuve la ayuda de mi hermano David y de mi tía Olivia Gil, que me apoyaron para seguir adelante”.

Y es que David fue clave porque le dijo a Gisela que lo suyo no era el fútbol de salón, que era a lo que ella se dedicaba hace unos años, sino la cancha grande, “fútbol de verdad”.

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Hizo el cambio y con la complicidad de la tía Olivia, que era la que le daba para comprar guayos y para los pasajes para ir a entrenar, comenzó a destacarse en cada partido, a escalar rápidamente y a ser convocada posteriormente a selecciones Valle.

Con la camiseta rojiblanca fue a torneos nacionales y eso le valió no solo para ser tenida en cuenta en Selección Colombia Sub 17, sino en tener por fin la bendición de su mamá Luz Ayda, lo que fue un espaldarazo importante para dedicarse sin presiones al fútbol.

Su papá, Carlos Henao —del que no lleva el apellido e ignora el porqué—, también se sumó al respaldo porque consideraba que si eso era lo que quería su niña, pues había que darle vía libre sin descuidar el estudio.

Los resultados pronto llegaron. Varias veces fue convocada a Selección Valle Sub 17, también fue a Selección Colombia para jugar Suramericanos de la categoría y el año pasado estuvo nada menos que en el Mundial de Uruguay, convirtiendo los dos únicos goles que logró el combinado nacional en ese certamen.

Gisela, que es hincha del Deportivo Cali y que asegura que le gustaría jugar en el equipo azucarero cuando confeccione el plantel para la liga femenina, se consagró la semana pasada en el Suramericano de la Juventud en Paraguay.

“Gracias a mi talento me destaqué en ese torneo y por eso fui la mejor. El objetivo es seguir creciendo”, dice sin aires de arrogancia, fijando su meta en lo más alto porque, con 15 años, sabe que tiene tiempo suficiente para perfeccionar su fútbol.

Sus espejos a nivel mundial son Álex Morgan, jugadora de la selección estadounidense, y en hombres admira a Cristiano Ronaldo. En Colombia tiene simpatía por el fútbol de Carolina Pineda, su profesora en Atlas, y por el de Catalina Usme, delantera del América.

Gisela considera que el camino apenas lo está comenzando a recorrer.
“Debo seguir por la senda que inicié hace unos años, y en mi club Atlas, con la ‘profe’ Carolina y con el entrenador Henry Parra, seguro que voy a seguir progresando y mejorando en muchas cosas”, afirma.

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Y es que esta figura del fútbol vallecaucano y nacional espera que este deporte le dé para vivir y para sacar a su familia adelante, como lo repite constantemente.

“A esto le he apostado desde muy niña. Por eso nunca tuve muñecas. Lo mío siempre fue el fútbol, un balón, los guayos... mucho sacrificio. Espero continuar por esta senda. Sueño en que se me dé esa opción de jugar en España. Y si no, seguir acá con mucho sacrificio y humildad”.

Lo dice con mucha seguridad y confianza. Tiene solo 15 años y piensa como un grande y en grande.

Gisela ya ha ido abonando el camino gracias a sus goles, a su enorme habilidad y, sobre todo, al deseo de superación, de llegar a ser una figura para darle una gran mano a su familia.

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