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‘Abandonen toda esperanza’, la exposición videoarte que se presenta en La Tertulia 
Imagen tomada del video que hace parte de la instalación de José Alejandro Restrepo, en la que se ve al hombre que alimenta las palomas durante el Holocausto del Palacio de Justicia en 1985.

‘Abandonen toda esperanza’, la exposición videoarte que se presenta en La Tertulia 

Es, como lo propone el artista, una entrada al infierno. Eso es la muestra de videoarte del artista José Alejandro Restrepo denominada ‘Abandonen toda esperanza’ que hace parte de las exposiciones que por estos días se pueden ver en el Museo La Tertulia.

Se trata de una serie de videos caseros intervenidos por el artista con voces en off y textos que, exhibidos en la sala subterránea del Museo en un espacio completamente oscuro, configuran un espacio que bien podría denominarse como un infierno conceptual, un descenso al hado y una nueva interpretación de la realidad.

Son varios los videos. El principal, que puede verse en una pantalla de unos dos metros de altura por cuatro de ancho, presenta imágenes de un grupo de personas que nada en un lago, imágenes acompañadas de voces en off de gente que pide perdón. El espectador intuye que aquellas voces tienen algo que ver con nuestra guerra, con nuestro conflicto armado y la convergencia entre esas imágenes anodinas de gente que se baña con aquellas voces que nos permiten adivinar la atrocidad, constituyen un nuevo sentido para todo el ámbito de la exposición.


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De pronto, el espectador siente que el infierno es aquel, el de aquellos hombres y mujeres que acuden a una sesión de nado y diversión mientras atrás de ellos, sobre ellos, adentro de ellos, en todas partes, hay tantas voces que piden perdón, hay tantas voces que nos hablan de lo atroz.

El espectador de la exposición, entonces, lo percibe: el infierno es este, nuestro infierno es continuar la vida con las voces de quienes han sufrido tanto, con las heridas que aún no sanamos de nuestra guerra.

Bastan algunos minutos observando el video principal de la exposición para que se haga inevitable experimentar cuán perturbadores pueden tornarse esas imágenes acompañadas de aquellas voces. Y quizá esta sean la gran virtud de la apuesta de José Alejandro Restrepo: encontrar en lo anodino, en lo prosaico de la existencia, su perspectiva más perturbadora, su sentido aterrador.

No se trata de un infierno a la manera de Dante que llevó al extremo el infierno católico sino, más bien, influenciado por el propio Dante - “Abandonen toda esperanza” es una sentencia de la Divina Comedia- de un infierno sutil, del descenso al sentido más árido de la realidad inmediata que tenemos los colombianos.

Otro de los videos que puede verse en la muestra es aquella grabación del hombre que llega a alimentar las palomas de la Plaza de Bolívar en Bogotá en medio de la Toma del Palacio de Justicia, en 1985.

Las imágenes están acompañadas esta vez por un texto, fragmentos del ensayo ‘Temor y temblor’ del filósofo danés Soren Kierkegaard, considerado el padre del existencialismo.

Un precioso texto en el que el filósofo habla del tipo de existencia que llevaría el hombre que es capaz de sobreponerse al absurdo del sufrimiento, al peso de la realidad oscura, al peso de lo atroz, para ser feliz. Del hombre que no renuncia a su vocación de ser feliz ante las ásperas contrariedades de todos los días.

El texto aparece a medida que el espectador ve las imágenes del hombre que alimenta las palomas, aquellas imágenes del oscuro absurdo de aquel día en que, mientras sacaban a quienes luego desaparecerían para siempre del Palacio de Justicia, otro hombre llegaba con una bolsa de alimentos para las aves.

Se trata, paradójicamente, de un video que termina por alentar la esperanza. Aunque el título de la exposición aluda a la incapacidad de creer en la posibilidad de algo mejor, este video particularmente es la incitación a una búsqueda, es el acto por el cual se deja constancia de que es posible otro mundo, en tanto sean posibles otros hombres.

‘Abandonen toda esperanza’, una apuesta artística de una simpleza brillante, es la declaración del artista de un punto de vista radical: de que para él el verdadero infierno son todas las heridas de nuestra realidad que parece que no intentamos sanar, que incluso parece que nos empeñamos en ignorar.

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