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Vivir a lo 'millennial', los retos laborales que enfrentarán estos jóvenes

Vivir a lo 'millennial', los retos laborales que enfrentarán estos jóvenes

La joven Bayça Açikalin nació en Turquía pero es de familia colombiana. Tiene 26 años y ha trabajado en varios países de Europa y en Estados Unidos.

“Mi primer intercambio fue durante un año a Bélgica cuando estaba terminando la secundaria. Doce meses después, durante mis vacaciones de verano, viajé a Estados Unidos y empecé a trabajar en el Parque Nacional de Montana durante tres meses. Posteriormente, viajé a México a pasear y 11 meses después regresé a Turquía para terminar mi carrera de leyes”.

Casos como el de Bayça Açikalin se repiten con muchos jóvenes colombianos millennials, es decir, nacidos entre 1980 y el 2000 y que cumplen con ciertas características.

Según expertos, los millennials, también denominados Generación ‘Y’, son personas que se adaptan fácil y rápidamente a los cambios, pues pasaron del Betamax al VHS, luego al DVD y finalmente al Blu-Ray y navegan con facilidad en Internet.

Usaron el teléfono fijo para comunicarse con sus amigos y toda clase de teléfonos móviles, hasta llegar a los hoy llamados teléfonos inteligentes. Migraron de usar disquetes para almacenar su información, a quemar CD, usar USB y hoy ya utilizan el almacenamiento en la nube. Estos cambios ocurrieron en menos de 20 años y ellos aprendieron a adaptarse.

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“Las personas millennials se caracterizan por ser hijos de la globalización, es decir, tienen una perspectiva más grande del mundo y aceptan los cambios de una manera más fácil que generaciones pasadas. Además, están mucho más abiertas a conocer e interactuar con otras culturas”, afirma Alejandro Perea, director del programa de Comunicación Social-Periodismo y maestro en tecnologías educativas de la Universidad Autónoma de Occidente.

Por su parte, la psicóloga Adriana Medina explica que a esta generación la caracteriza la inconformidad con los modelos tradicionales del mundo en cuanto a lo profesional, laboral, cultural y religioso.

“Son inmigrantes digitales, pues nacieron en una época de tecnología análoga, pero saltaron de manera muy rápida a la digital. Suelen ser más prácticos frente a lo que les interesa, si algo no es de su interés lo desechan fácilmente. Tienen mayor conciencia de la globalización gracias a la tecnología, por lo que pueden relacionarse muy fácilmente con diversos grupos culturales al mismo tiempo”, expresa.

Es importante saber que, en su mayoría, los millennials crecieron viendo cómo sus padres trabajaban sin descanso, por lo que buscan libertad laboral. Además, uno de sus fines es ser su propio jefe y ser dueños de su tiempo y horarios.

Bayça dice que cuando terminó su carrera en Turquía trabajó en una consultoría de abogados donde era la encargada de tratar todo lo relacionado con las expropiaciones.

Sin embargo, “después de un tiempo no me sentía bien trabajando en Ankara, la capital turca, y quería algo más internacional por lo que me mudé a Estambul donde trabajé en una compañía del gobierno. Fue lo mejor que pude conseguir en el momento, pero no era algo que me gustara mucho, por lo que decidí viajar a Nueva York”.

Inclusive, el viaje de Bayça a la Capital del Mundo, donde ahora trabaja con un programa de las Naciones Unidas relacionado con el medio ambiente, fue motivo para que terminara con su novio. “Terminé con él porque no quería vivir más en Ankara, quería hacer mi maestría y mudarme para conseguir otro trabajo. Estaba segura de que las cosas no iban a funcionar a distancia”.

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“Los millennials son personas con una capacidad tecnológica y con una agilidad para procesar información bastante importante. Tienen memoria selectiva y un estilo muy particular para trabajar. Pueden ser muy eficientes y exitosos si realmente tienen la decisión de realizar las actividades, pero si un trabajo no es de su interés se refleja de inmediato en su desempeño laboral”, explica Audrey Bahamon, asesora de comunicaciones y relaciones corporativas.

Los empleadores aprecian su creatividad y el hecho de que sean una generación sin taras sexistas o racistas, pero por otro lado concluyen que algunos millennials demuestran dispersión, falta de permanencia en los empleos, espíritu abandonativo, problemas con la autoridad, excusas para no hacer el trabajo que no les gusta, y que hay una fuerte interfencia de sus padres en el mundo laboral.

Es lo que los psicólogos identifican como padres “black hawk”, padres helicópteros que salen a salvar a sus hijos millennials del problema laboral, padres que van a la oficia a quejarse con el jefe de su hijo, padres que interfieren y no separan los límites entre casa y oficina.

Muchos millennials sienten que el mundo laboral debe ser el reflejo de la velocidad de las redes sociales; que su ascenso laboral y económico debe ser expedito, automático y con poco esfuerzo; que deben ser socios de la empresa al mes de haber llegado, pues le dan menos valor a los procesos y a la experiencia.

El proceso de aprendizaje y de formación les aburre, quieren todo ya y a su manera. Por otro lado, exigen jefes mentores y amigos y se les dificulta recibir un “no” como respuesta, pues lo consideran autoritario.

“Yo no elegí ser millennial, mi comportamiento, mi forma de ser y de ver el mundo es así. Lo que yo busco en un trabajo es ganar bien y no tener que cumplir un horario inflexible. Considero que las empresas deben adaptarse a sus colaboradores y no los empleados a la empresa. Uno como millennial sabe cuáles son sus fortalezas y debilidades. Tengo claro que si me ponen a hacer algo que yo sé que no es mi fortaleza, buscaré una excusa”, explica Valeria Araque, de 21 años.

Alejandro Perea sostiene que las compañías al momento de contratar un millennial deben tener en cuenta que ellos “no buscan servir a una causa corporativa, sino a un entorno en donde el crecimiento profesional sea acelerado, pero con un balance entre su vida laboral y personal”.

“En ocasiones me han salido contratos a termino indefinido a los cuales yo les temo un poco, pues me he dado cuenta que cuando se trabaja de manera independiente te queda tiempo para conocer varios lugares, personas, historias y realidades que quizás en un trabajo de oficina no habría podido ver tan de cerca”, afirma Lina Álvarez, una millennial caleña de 25 años que desde su graduación ha trabajado en numerosos proyectos laborales, en varias ciudades, en varias empresas.

Pero no todo es color de rosa para quienes prefieren ser independientes. “En un principio debo reconocer que tenía que cobrar poco por mi trabajo, o no cobrar. Sin embargo, después de un tiempo aprendí a valorarlo y a saber que hay cosas que uno no puede hacer gratis”, explica Lina, y agrega que ella no está de acuerdo con algunos millennials que utilizan sus redes sociales para subir estados y compartir todo lo que hacen en sus diferentes lugares de trabajo.

“He aprendido a manejar las redes sociales a mi favor porque son una hoja de vida en línea, donde se debe demostrar que se es un profesional en todo el sentido de la palabra”.

Los expertos aseguran que el hecho de que los millennials no estén interesados en trabajar mucho tiempo en una sola empresa, puede ser una situación que afecte positivamente al sector económico, pues activarían la economía.

Otros advierten que a la vuelta de 40 años los millennials podrían afectar de forma negativa su economía personal pues por buscar experiencias placenteras inmediatas dejan de pensar en pensión y en adquirir vivienda, en hacer inversiones de largo plazo.

Alejandro Perea asegura que estos jóvenes también están buscando posibilidades laborales relacionadas con el teletrabajo, la innovación y creatividad. “Muchos han experimentado la transición de generaciones y también dirigen su mirada a las grandes empresas, buscando ser empleados en un modelo tradicional”.

Adriana Medina, psicóloga del Departamento de Desarrollo Humano  de la Universidad Autónoma, considera que la máxima lección que deben aprender los millennials es lograr el equilibrio entre su manera de concebir el mundo y las necesidades reales de los diversos entornos a los que lleguen, con propuestas ajustadas a la realidad.

Para Bayça Açikalin el mensaje millennial es claro: “Somos jóvenes y mientras lo seamos, no tenemos por qué estar en un lugar donde no encajemos. Es bueno cambiar y conocer diferentes áreas, a menos que seas feliz en una sola”.

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