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¿Por qué el cine latino es la nueva estrella de Hollywood?

¿Por qué el cine latino es la nueva estrella de Hollywood?

Que ‘Una mujer fantástica’, película chilena dirigida por Sebastián Lelio, se haya llevado el Óscar a Mejor Filme Extranjero en la pasada edición de los premios de la Academia estadounidense, es apenas un indicativo del brillante estado de la cinematografía latinoamericana.

Un síntoma, porque en primer lugar no se trata de un hecho aislado, como sí ha ocurrido con películas de otras nacionalidades o en otros momentos de la historia del cine latino y, en segundo lugar, porque no es solo el cine chileno el que brilla en todo el mundo.

El galardón para ‘Una mujer fantástica’ es el tercero que recibe una película latinoamericana en los premios más importantes del cine estadounidense, y se da después de una seguidilla de nominaciones en las que aparecen filmes como ‘Biutiful’ de Alejandro González Iñárritu (2010), ‘No’, del chileno Pablo Larraín, nominada en 2012; ‘Relatos Salvajes’, película argentina nominada en 2014 y ‘El abrazo de la serpiente’, la colombiana nominada en 2015.

A pesar de que los filmes latinos solo se han llevado tres Óscar a mejor largometraje extranjero -mientras que países como Francia e Italia tienen más de 12 premios y España 4-, los galardones recibidos en otros festivales en donde el cine independiente tiene mayor relevancia, como San Sebastián, Cannes, Locarno, Berlín, permiten concluir que la región atraviesa una especie de época dorada en la producción cinematográfica.

El fenómeno, sin embargo, es bastante matizable, pues son varios los países que aún tienen una cinematografía atrasada (Venezuela, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Guatemala, Uruguay) mientras que otros ocupan un lugar superlativo (Chile, Argentina, Brasil, México y, más recientemente, Colombia).

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¿Por qué los filmes latinoamericanos tienen cada vez más presencia y resonancia internacional?

Si se observan los galardones y el reconocimiento mundial del medio, habría que concluir que es Chile el país con mayores logros cinematográficos en los últimos años.

El nombre de Sebastián Lelio, director de ‘Una mujer fantástica’, pudo haber sido escuchado por primera vez en muchos países luego del premio recogido la semana pasada en Hollywood, pero Lelio es un director que había pasado ya por la Residencia de Cineastas en Cannes y que había estrenado en festivales como el de Locarno y Berlín, algunas de sus obras precedentes más importantes.

Entre ellas se cuenta, ‘El Año del Tigre’ y ‘Gloria’, que obtuvo el premio Cine en Construcción del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, de 2012.

Por otro lado se encuentra el director Pablo Larraín, autor de las películas ‘Neruda’ -que ganó un Globo de Oro y un Premio Fénix, entre muchos otros galardones-, ‘Jackie’, película sobre la vida de Jackie Kennedy, que ganó a mejor guion en el Festival de Cine de Venecia, entre muchas otras.

Junto a ellos, quizá las figuras más descollantes, se cuentan nombres como Sebastián Silva, que consiguió el Gran Premio del Jurado en Sundance 2009 o Matías Bize, ganador de un Goya en 2011.

En un artículo publicado en la web Culto, la crítica chilena Carolina Urrutia dice que el estado del cine chileno se debe a “no solo a una sensación de efervescencia y entusiasmo hacia la producción local, sino también a un aparataje, compuesto por productores dedicados exclusivamente a esta labor, por directores de arte y de fotografía especializados, por montajistas y sonidistas”.

Es decir, los triunfos actuales del cine chileno se deben en gran medida a la aparición de una serie de talentos que se han formado específicamente como cineastas y que han podido especializarse en los diversos oficios del arte.

En Argentina, Brasil y México, que son quizá las tres grandes potencias del cine latinoamericano, la especialización de la producción se dio hace varios años y eso explica por qué son los países con más galardones y mayor posicionamiento de su industria.

En Colombia, cuya cinematografía experimenta un fenómeno de crecimiento constante, la especialización y profesionalización del oficio se está dando a la par que las películas colombianas adquieren cada vez mayor prestigio internacional.

Claudia Triana, directora de Proimágenes, la entidad que administra el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, opina que la aparición de grandes películas colombianas como ‘La tierra y la sombra’, ‘El vuelco del cangrejo’, ‘El abrazo de la serpiente’, ‘Señorita María’, ‘Amazona’, ‘La Sirga’, ‘Pariente’ se debe, por un lado, a que cada vez hay más cineastas que han tenido una formación académica fuerte y, por otro, a la aparición del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC) en 2003.

El FDC es una bolsa de dinero que se recauda a partir de un impuesto a la boletería de todas las salas de cines del país y que se entrega anualmente, a manera de estímulos, a proyectos cinematográficos que se presentan bajo diversas modalidades.

Ha sido gracias a ese fondo que se han producido la mayor parte de películas de lo que se podría denominar como la Nueva Ola del Cine Colombiano, y que se puede ubicar, según el cineasta y académico Óscar Campo, a partir de la película ‘El vuelco del cangrejo’, del caleño Óscar Ruiz Navia.

Santiago Lozano, Ciro Guerra, Carlos Moreno, Natalia Santa, Laura Mora, Iván Gaona, son directores de cine que han podido realizar sus producciones gracias al FDC, que este año entregará más de $21.000 millones para la producción de películas en todo el país.

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Países como Chile, Argentina, México y Brasil han tenido y tienen políticas de estímulos a la producción cinematográfica, políticas que a su vez han sido inspiradas en el modelo desarrollado en Francia con el surgimiento de la llamada ‘Nouvelle Vague’ en 1950, que permitió la aparición de cineastas como François Truffaut, Jean Luc Godard o Alain Resnais, quienes, a su vez, son algunos de los principales referentes para varios de los directores más importantes de la actualidad en el país.

Lo que queda por hacer

A pesar del reconocimiento de las producciones latinoamericanas a nivel internacional, un fenómeno común en varios países de este lado del mundo es que los grandes logros en festivales de cine no se ven necesariamente reflejados en el consumo del cine a nivel nacional.

Las cifras muestran que muchas de las grandes producciones que se llevan los aplausos de la crítica tienen pocos espectadores en las salas de sus propios países, como ha ocurrido en Colombia con películas como ‘El abrazo de la serpiente’, ‘La tierra y la sombra’, ‘Señorita María’, entre otras, que tuvieron un recaudo relativamente bajo en boletería, algunas incluso por debajo de los costes de producción.

Es lo que el crítico chileno Rodrigo Miranda llamó “una ironía clásica del último medio siglo”.

En Chile, por ejemplo, fueron estrenadas, en el año 2015, 26 películas de las cuales la que mayor número de espectadores registró fue ‘El bosque de Karadima’ con 307. 000 personas en salas.

En 2017, la película ‘Una mujer fantástica’, la ganadora del Óscar, tuvo alrededor de 50.000 espectadores en Chile, una cifra semejante a la que tuvo el año pasado ‘Señorita María’ en Colombia, luego de recibir reconocimientos en festivales como el de Locarno y el de Cartagena.

Cifras que están muy lejos de las que se presentan en países como Brasil o México. En este último país, el año pasado se estrenaron 175 películas propias, de las cuales cuatro tuvieron más de dos millones de espectadores.

Claudia Triana, directora de Proimágenes, señala que, en el caso del cine colombiano, si bien estamos frente a una generación dorada y a un momento brillante, aún queda por realizar tanto un trabajo de formación de público ante todas las formas de hacer cine, como un trabajo de especialización por parte de quienes se dedican al arte.

“En el país no tenemos una tradición tan fuerte como en Argentina, Brasil o México, y por eso mucha gente se ha acostumbrado a hacer de todo. Lo que necesitamos es que haya más sonidistas, más montajistas, más asistentes de dirección, todos especializados en sus disciplinas”, afirma.

Óscar Campo y Ramiro Arbeláez, ambos catedráticos de la escuela de comunicación social de la Universidad del Valle, coinciden por su parte en que desde la aparición del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, se están haciendo en el país una serie de películas que tienen una mirada diferente y refrescante del país desde ángulos y regiones que antes no habían sido exploradas por el cine.

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“Tenemos un trabajo muy importante que hacer y es el de fortalecer los circuitos independientes. Abrir más espacios para películas independientes, no solo colombianas, sino chilenas, brasileras, mexicanas, suizas, alemanas, de todo el mundo. No podemos seguir esperando a que las salas comerciales nos muestren el gran cine que se hace en todo el mundo, sino que hay que trabajar en tener salas alternativas a las que se pueda asistir para conocer lo que se está haciendo aquí y en todo el mundo más allá de Hollywood”, dice Campo.

Las mejores del 2017

Chile

‘Neruda’, ‘Jackie’, ‘El club’, ‘Una mujer fantástica’, ‘Rara’, ‘Los niños’, ‘El pacto de Adriana’, ‘Los perros’ ‘La memoria de mi padre’.

Argentina

‘Zama’, ‘La cordillera’, ‘Los que aman, odian’, ‘Los padecientes’, ‘Nieve negra’.

México

‘Sin muertos no hay carnaval’, ‘Un cuento de circo’, ‘La caja vacía’, ‘La región salvaje’, tempestad’.

Colombia

‘Amazona’, ‘Señorita María’, ‘X-500’, ‘Armero’, ‘Epifanía’, ‘La defensa del dragón’.

Perú

‘Rosa Chumbe’, ‘Wiñaypacha’, ‘La última tarde’, ‘El soñador’.

Brasil

‘Bazante’, ‘Xin gu’, ‘Boi Neon’, ‘Praia do futuro’, ‘Aquarius’.

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