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La historia de la foto de este venezolano que está nominada al World Press Photo

La historia de la foto de este venezolano que está nominada al World Press Photo

Ronaldo Schemidt sintió que el fuego le rozó la piel. Afortunadamente, solo fue eso, una engañosa sensación, cuando advirtió que la moto de un agente de la Guardia Nacional Bolivariana, alcanzada por una bomba molotov, escupió una llamarada que envolvió a uno de los protestantes que participaban en las revueltas venezolanas.

Ronaldo levantó su cámara e hizo una ráfaga de imágenes: la explosión de la moto, el fuego que consumía la piel de ese joven que más tarde conocerían como José Víctor Salazar, de 28 años, su intento de huir de esas llamas que corrían con él y un amigo que le auxiliaba hasta apagar el fuego. Ronaldo dejó de presionar el obturador. Solo habían pasado 14 segundos.

Era el 3 de mayo del 2017 cuando Ronaldo captó, entre todas las imágenes de la ráfaga, aquella que simboliza la acalorada crisis de Venezuela, actual nominada al World Press Photo como mejor foto del año. Entre los cinco nominados, Ronaldo es el único latinoamericano.
El País conversó con el fotoperiodista venezolano, quien trabaja para la agencia de noticias AFP y actualmente reside en México.

Ronaldo Schemidt

Ronaldo Schemidt nació en Caracas, Venezuela.

Especial para El País

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Tras casi un año de haber tomado esa imagen nominada al World Press Photo, ¿qué idea se forma usted de la crisis que aún se vive en su país?

Aunque no haya más enfrentamientos, en los que la ciudad es como un campo de batalla, el fondo de la crisis está peor. Hay más escasez de alimentos, de medicinas, la inflación es impresionante. Y en cuanto al gobierno, este cree que sus ideas funcionan, pero está claro que eso no pasa. Los resultados no son los esperados por ellos ni por nadie.

Además de estar muy cerca de la explosión de la moto, usted debió ser precavido ante los protestantes, pues, en otra entrevista, había dicho que a ellos no les gusta que les tomen fotos cuando caen. ¿Hubo algún otro episodio de mayor riesgo durante esa temporada de violencia?

Ese mismo día y en una avenida cercana a esa en donde explotó el vehículo. Ocurrió 20 minutos antes: yo estaba en medio de unos manifestantes cuando una tanqueta de la Guardia Nacional empezó a embestir contra nosotros. Inmediatamente, corrí y lo mismo hicieron las personas que estaban a mi lado, pues la tanqueta podía pasar por encima nuestro, como pasó con algunos de los que estaban allí.

Aquí, en Colombia, se vive el éxodo de venezolanos que buscan mejores oportunidades de vida. Sería interesante que usted cubriera esa situación...

Estoy bastante entusiasmado por visitar Colombia, pero aún no he tenido la oportunidad de ir. Sin embargo, sería muy bueno descubrir historias con muchos matices, bien sean tristes, positivas o esas en donde los inmigrantes reciben el apoyo de los colombianos. Aun así, hay bastante gente que llega con sufrimiento y es una carga muy grande para un país.

Ronaldo, ¿y qué hay de sus familiares? ¿Cómo viven la crisis?

En Venezuela no hay nadie que no esté pasando crisis. Entre esas personas se encuentran mis familiares, quienes no encuentran alimentos, por ser muy costosos o inexistentes. Digamos que las únicas personas que no pasan por esta situación son los altos funcionarios del gobierno o empresarios con ingresos en el extranjero.

Hay otras cinco imágenes nominadas a Mejor Foto del Año. ¿Cuál de esas le causa más impresión?

Son dos. La primera es de los cuerpos de niños y otros refugiados rohinyá, los cuales están envueltos en tela, que huían de Birmania en un barco que más tarde se hundió en Bangladés. Y la segunda es la de un niño rescatado de una zona controlada por el Estado Islámico en Mosul, Irak. Ambas me impresionan por sus historias, colores y composición fotográfica.

Desde el año 2000 usted se ha dedicado a la reportería gráfica. ¿Qué virtudes y asperezas ha descubierto de esta profesión?

Las virtudes son que viajas y conoces nuevos lugares, además de que compartes con la gente, algo que me atrae desde que estudié antropología en Venezuela años antes de establecerme en México. En cuanto a las asperezas se encuentra el mismo peligro de ser fotoperiodista. Por ejemplo, en México hay pocas garantías para la prensa, especialmente por los problemas de narcotráfico.

Y a esto se suma lo mal pago de este oficio en ciertos medios...

Normalmente, lo es, en medios locales. Uno está obligado a usar su equipo, se viaja poco y en ocasiones los viáticos corren por cuenta del reportero gráfico. A mí me tocó cuando trabajé para dos periódicos mexicanos, pero yo era terco y pensaba que llegaría a superar eso algún día.

Las dos finales

¿Qué significa ser parte de Latinoamérica?

(Toma aire). Nos parecemos en tantas cosas, pero diferimos en muchos detalles locales. Tenemos los mismos problemas, unos más que otros: corrupción, falta de educación. Pero, aun así, me siento bien en todos, además de muy identificado. Creo que se debe a las sorpresas que implica vivir en la región. Digamos que Latinoamérica es eso: una cajita de sorpresas. Nunca sabes qué pasará el día de mañana.

Ya para finalizar, ¿cómo cree que reaccione la población ante las elecciones presidenciales y de la Asamblea Nacional de este año?

Eso es indescifrable. Otro misterio más para la cajita
de sorpresas. Algunos dicen que Maduro perderá legitimidad, otros lo contrario. A mi parecer, nadie sabe nada.

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