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La incertidumbre crece

En materia económica y política la incertidumbre es una constante, que varía según la magnitud de las expectativas. Nos encontramos en un punto alto, tanto a nivel internacional como nacional.

La guerra económica iniciada por el presidente Trump, amenazando con incrementar unilateralmente los aranceles como instrumento de negociación, manifiesta una actitud pendenciera. Las decisiones tomadas han iniciado una nueva guerra fría, así lo califica The Economist. Estos desafíos se saben cómo comienzan, pero son imposibles de predecir cómo terminan. Otro evento económico es el Brexit que ha trastornado la vida política de la Gran Bretaña. El plebiscito ha causado la renuncia de dos Primeros Ministros. Su implementación podrá originar la secesión de Escocia e Irlanda del Norte. Además, ocasionará consecuencias nocivas socioeconómicas en los países que constituyen la Unión Europea.

Ya se comienzan a sentir los efectos recesivos en nuestro continente latinoamericano. Los precios de las materias primas, cuyas exportaciones son vitales para la mayoría de nuestros países, están siendo vulnerados. Para Colombia es importante el precio del petróleo. La exportación de esta materia prima contribuye sustancialmente a la balanza comercial y al equilibrio fiscal.

En nuestro país continúa una polarización política que no ha perdido vigencia, ni intensidad. En gran parte tiene que ver con el proceso de paz. El gobierno se ha visto vulnerado en su liderazgo en su primer año de mandato. Cuenta con una oposición mayoritaria en el Congreso habituado a recibir dádivas o mermelada, para que la legislación presentada por el ejecutivo tenga un trámite favorable. El caos que vive Venezuela nos afecta directamente. Estamos recibiendo una inmigración masiva que demanda atención en salud, educación y en ingresos de supervivencia. Es la primera vez en la historia de Colombia que sufre este fenómeno. No contamos con experiencia previa, ni con recursos económicos. Como si esto fuese poco, la subversión, que hoy se calcula en 3000 efectivos, encuentra un refugio seguro en el territorio de nuestro vecino.

Para que nuestro país pueda progresar y desarrollarse, económica, política y socialmente se requiere unir voluntades. Sin duda, existen temas sobre los cuales perdurarán diferencias, abismos infranqueables, sin embargo, también existen otros temas en los cuales debieran surgir convergencias. La lucha contra el narcotráfico, que tanto daño nos ha causado, es un campo en el cual es posible formular políticas y acciones con respaldos mayoritarios. Así también, es posible llegar a acuerdos en la lucha contra la corrupción o en la reforma de la justicia, para hacerla más efectiva y desterrar la impunidad. Otra iniciativa donde puede existir unidad de criterios mayoritarios es aquella orientada a buscar equidad, sin afectar el crecimiento, ni la iniciativa privada. La promoción y el respaldo al emprendimiento es una necesidad imperativa.

Para lograr estas convergencias es indispensable que los jefes políticos, hoy con rasgos personalistas tan marcados, le otorguen una mayor prioridad al bienestar y el progreso de sus conciudadanos. Son más los lazos que nos unen que los que nos separan. En el pasado se creó el Frente Nacional mediante la intervención de dos líderes, lo que parecía un imposible.

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