columnistas

El presidente 13

Hace poco leí acerca de una campaña en contra del abstencionismo electoral en personas entre los 18 y 24 años, quienes como grupo son el 30% de los electores en Colombia. La campaña se llama #RutadelaAbstención, es promovida desde el Ministerio del Interior y tuvo como su principal gestor al renunciado y muy joven viceministro, Luis Ernesto Gómez.

En una tarea titánica de comunicación cara a cara (lo cual con frecuencia ni encuestadores, ni investigadores hacen) Gómez recorrió en moto los 897 kilómetros entre Bogotá y Turbo, y preguntó a 300 jóvenes de 20 municipios ¿qué es para usted la política? Las respuestas revelaron la inmensa oportunidad que se tiene de limpiar el buen nombre de la política por un lado y de pedagogía electoral por el otro.

Las elecciones para Congreso y consultas interpartidistas del domingo demostraron la incapacidad de motivar a más de la mitad de los colombianos para que salgan a votar. El abstencionismo fue del 53%, lo cual quiere decir que de casi 37 millones de personas que están habilitadas para votar, solo salieron a hacerlo 17,5. Fue sorprendente también la cantidad de votos nulos y de no marcados: 2,8 y 1,5 millones respectivamente.

De manera que la campaña mencionada es completamente relevante. Hay desidia, apatía, indignación, desinterés y desconocimiento. Lo triste es que cualquier cambio que se trate de generar seguramente no lo veremos en estas elecciones.

No obstante, alguito se puede hacer y el exviceministro deja en el aire un primer paso: definir qué es política. Para mí ese es el punto de partida de cualquier estrategia actual. Personalmente es algo que quisiera oír de los candidatos presidenciales y esto convencida que para ese 30% de electores jóvenes es mucho más importante la definición de eso como marca personal de cada candidato, que un programa de gobierno.

Y ojo, que la marca personal no tiene nada que ver con la hoja de vida, eso tampoco les interesa a los jóvenes. Ellos están buscando a alguien que les genere confianza y esa asociación entre ser humano-política-confianza debiera ser la motivación de los candidatos a quienes les interese trascender. Mi pregunta evidentemente es, ¿quién estará dispuesto a gestionarse como la marca que le devuelva el brillo a la política? Porque evidentemente implica salirse de la zona de confort y redefinir la manera de comunicarse con un segmento de la población.

Por otra parte, la Registraduría tiene una gran dosis de responsabilidad en aquello de la pedagogía electoral. En la definición de su Misión dice que “garantizará la organización y transparencia del proceso electoral… promoverá la participación social mediante sistemas de tipo electoral en cualquiera de sus modalidades” y dice que esto se hará “garantizando la facilidad de acceso a toda la población, mediante la utilización de tecnologías modernas”. De manera que es hora de pellizcarse porque en vez de usar las tecnologías para facilitar el proceso de participación, pareciera que cada vez lo complejizan más.

Votar no tiene por qué ser un momento traumático e intimidante para las personas y en eso se está convirtiendo. Yo diría que tomen la voz, conviértanse en el órgano oficial de información y educación y que no sea cualquier fulano a través de chats y redes sociales quien esté haciendo la labor por ustedes.

Leí que si la abstención pudiera ser presidente, lo habría sido ya 12 veces. Ojalá en el 2018 no le dejáramos espacio al decimotercero.

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

VER COMENTARIOS




Powered by