claudia blum

Personalidad

No quiero decepcionarlos queridos lectores pero hoy no voy a hablarles del programa de gobierno de mi candidato Iván Duque. Sabemos que fue planificándolo con la gente de todas las regiones del país, discutiendo de forma abierta las necesidades, fortalezas y debilidades de los sectores, analizando cuidadosamente problemas y soluciones para después convertirlo en el timonel de su campaña y el plan de acción realista de su gobierno.

A estas alturas, han sido suficientes las entrevistas radiales, televisivas y escritas, los innumerables debates, los discursos en manifestaciones públicas, los diálogos con estudiantes, empresarios y trabajadores, tenemos claridad absoluta de cómo piensa, su ideología, qué propone, su preparación, sus conocimientos sobre la realidad del país y sus temas prioritarios.

Hoy he decidido dedicar este espacio a escribirles sobre las cualidades, valores y personalidad que califican a Duque como líder capaz de conducir este país tan complejo y en la situación tan descuadernada en que nos lo deja Santos. Un país con una economía desacelerada y una deuda estatal desbordada; unos acuerdos de paz en entredicho aún distantes de ser implementados; corrupción en todas las instancias y niveles; la mayor cantidad de hectáreas sembradas de coca en la historia colombiana; graves debilidades en las finanzas y la vigilancia del sistema de salud; baja calidad en la educación que tampoco escapa de la politiquería; y enormes retos para reducir desempleo, pobreza y desigualdad.

Ante este panorama no es fácil ser el líder que emprenda las transformaciones necesarias para el futuro de Colombia. Sin embargo, en su trayectoria, Duque ha demostrado con creces que reúne las condiciones para asumir el desafío. Es una persona inteligente, íntegra, culta, preparada y con el pensamiento crítico suficiente para tomar las decisiones más acertadas, sustentadas en la evidencia y no en caprichos; tiene el espíritu de logro y pensamiento racional requeridos para asumir retos y producir resultados con éxito y eficiencia; su apertura intelectual, amor por la Patria y comprensión del entorno mundial, garantizan que abordará integralmente las prioridades nacionales, y las defenderá sin temor a aprovechar las oportunidades de la globalización. Es honesto y transparente, entiende el valor de los recursos públicos y tendrá capacidad para resistir la presión de las maquinarias clientelistas, y enfrentar la corrupción con hechos; demuestra control emocional, escucha y actúa con sencillez y respeto, y sabrá construir consensos sin caer en el discurso destructivo. Como es humilde y sincero, comprende su liderazgo como un servicio público, reconoce los aportes de otros, y sabe decir “no” y reconocer errores cuando es necesario. Sus valores, principios y sentido de justicia, le dan la fortaleza para confrontar lo inaceptable, tener criterio al juzgar hechos y proteger la democracia frente a cualquier abuso de poder.

Definitivamente es el candidato confiable, sólido y carismático, la combinación correcta para el gobernante que necesitamos. No me queda duda que va a saber guiar el camino. Su personalidad contagia optimismo a la gente, requisito para unir a los colombianos en un momento clave para el bienestar, la reconciliación y el desarrollo del país. Los invito a votar por él y llevarlo a la Presidencia el 17 de junio, porque tiene el programa y la personalidad para lograrlo.

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