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Senadores: semana de reflexión

Ayer domingo de Ramos iniciamos la Semana Santa que finaliza el domingo de Resurrección, quizá un buen augurio para las objeciones al proyecto de Ley Estatutaria de la JEP. Aunque la motivación de esta Semana es religiosa, mi respetuosa sugerencia a los Honorables Senadores es que aprovechen este tiempo para reflexionar con calma sobre el sentido y la conveniencia de las objeciones presentadas por el presidente Duque y que tienen en vilo al país.

Un primer paso es analizarlas dejando de lado dogmatismos, para que no se repita el debate antidemocrático de la Cámara, repleto de posiciones presumidas, y donde sin analizarlas una a una se impuso un lamentable pupitrazo político de fuerzas ansiosas por demostrar ‘poder’.

Tampoco deben verlas solo como una oportunidad de asestar golpes de opinión contra el Gobierno, porque se equivocan. El Presidente con sus objeciones ha cumplido al país que lo eligió, pues con ellas guardó la coherencia de su posición como senador y como candidato que ha defendido la existencia de genuinas justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición. También ha honrado su palabra al no caer en las prebendas y mermeladas que por ocho años se impusieron en un Congreso que a ojo cerrado le aprobaba todo al Ejecutivo sin importar el interés general, a cambio de dádivas y chantajes que ahora llaman gobernabilidad. Sí, señoras y señores, el país reconoce que con Duque apareció una forma diferente de relacionarse con el Congreso, y revivió el respeto a la independencia de las tres Ramas del Poder Público. Tenemos un Gobierno que debate con argumentos, que asume triunfos y derrotas, como es natural en la democracia.

En el esperado debate de la semana de Pascua, el Senado tiene el deber de actuar con altura. Colombia necesita escuchar tanto a senadores como al Gobierno en una discusión abierta y con garantías, sobre los pros y contras de cada una de las objeciones. Debate que debe permitir conocer quiénes las apoyan para aplicar los acuerdos preservando algo de justicia, y quiénes insisten en normas que abren nuevas puertas a la impunidad que van más allá de lo firmado con la Farc.

Los ciudadanos queremos saber quiénes se oponen, y por qué, a la objeción que busca un filtro seguro para que no entren a la JEP delincuentes comunes que quieran evadir la Justicia ordinaria; por qué se oponen a que los victimarios también reparen a las víctimas; por qué algunos quieren debilitar la extradición por conductas posteriores a la firma del acuerdo; o por qué se resisten a perseguir a todos los responsables de delitos de lesa humanidad.

Si los legisladores que apoyaron al Presidente en campaña y ahora se presentan como opositores -algunos en represalia por no recibir cuotas- fueran coherentes, deberían recapacitar y aprovechar el alcance de la Ley de la JEP para construir un consenso por la justicia que contribuye a la paz. Seguramente si las objeciones se analizaran por su mérito serían aceptadas.

Senadores: muchos guardamos la esperanza que esta Semana Mayor los inspire al análisis sereno y a la reconciliación. La historia siempre enseña que sin justicia ninguna sociedad construye paz sostenible. El ambiente de revancha que busca hundir las objeciones solo para ‘derrotar’ al Presidente no es un triunfo político, y solo condena al país a prolongar la impunidad y la división que minan la convivencia armónica que todos queremos cimentar en el largo plazo.

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