diego martínez lloreda

Los huevos de las Farc

“No estoy llamando a que jueguen al proyecto de las Farc pero sí al de la reconciliación, al de la discusión sana, civilizada, en la que podamos debatir las ideas y no los insultos”.

Aunque ud. no lo crea, esta fue la reacción que Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, tuvo frente a las agresiones de las que fue objeto en Cali. Reacción que demuestra que las Farc están más curtidas en el tema de la política que muchos de sus antagonistas.

No lo duden. Las Farc dominan el arte de la política. Lo que ocurre es que su modus operandi es diferente al que estamos acostumbrados a ver. Y lo que están haciendo al desplazar a sus máximos jefes a diferentes ciudades del país es provocar. Así de simple.

Sin duda, ‘Timo’ y sus muchachos sabían lo que iba a generar su decisión de salir a recorrer el país para hacer proselitismo de cara a las próximas elecciones. Y de seguro también calcularon que más de un político primario iba a tratar de sacarle jugo al rechazo que su presencia iba a causar.

Ellos tienen claro que hay mucha gente que no se traga que ellos puedan hacer política sin haber pagado ni un día de cárcel. Y sin, tan siquiera, haber respondido por sus delitos ante la Justicia Especial de Paz. Ellos intuyen que esa mecha está caliente y que hay muchos dispuestos a prenderla.

Su fin último es lograr que los agredan para ellos poder victimizarse. Pretenden que muchos de los que hoy los critican se solidaricen con ellos. Y quienes los consideran victimarios pasen a verlos como víctimas.

Pues la estrategia les está funcionando. Ayer escuché, en todas las emisoras, voces de solidaridad con 'Timochenko' y compañía, que pedían que los dejen hacer política. Y que advertían hasta dónde pueden llegar esos ‘inocentes’ lanzamientos de huevos.

Porque las Farc suelen jugar con la carta del genocidio del que fue víctima la Unión Patriótica. Y siempre advierten su temor de que ellos pueden ser objeto de una masacre similar.

Lo grave es que haya gente como el cabecicaliente candidato a la Cámara Juan José Malhevy que caiga de forma tan inocente en esas provocaciones. Y que se pare, megáfono en mano y en frente de todos los periodistas, a gritarle sandeces al jefe de las Farc.

Malhevy les hizo a los exguerrilleros un inmenso favor: les validó su denuncia de que esas protestas no son espontáneas sino provocadas por políticos con intereses electorales. ¿Así o más ingenuo?

Además, las asonadas que están armando en torno a la presencia de los jefes de las Farc en diversas ciudades están visibilizando unos actos públicos, que si no fuera por esos desórdenes, pasarían inadvertidos. Entre otras cosas porque las Farc tienen un poder de convocatoria casi nulo. Pero, para fortuna de ellos, otros con sus estupideces están volviendo importantes sus giras.

La estrategia para restarle importancia a 'Timochenko' y compañía es muy simple: ignorarlos. Que a donde lleguen nadie vaya. Aparte, claro, de su mínima cauda. Que nadie los silbe que nadie les lance huevos, que no los determinen. Frente a la provocación el mejor antídoto es la indiferencia.

La mejor forma, y la única civilizada, de rechazar su llegada a la política es propinándole una aleccionante muenda en las elecciones. Y entre menos visibilidad les demos, más categórica será esa tunda.

No les hagamos el juego, no caigamos en provocaciones. No seamos tan Malhevy.

Sigue en Twitter @dimartillo

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