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Salvar el MÍO

La solución al problema de movilidad de Cali pasa por el MÍO. De ahí la importancia de un acuerdo entre la administración y los operadores que haga viable económicamente el sistema. Si no se logra, los más perjudicados serán los caleños; los actuales usuarios que regresarían al bus convencional y quienes tienen vehículo o moto particular pues se incentivaría la compra de éstos congestionando aún más las vías de la ciudad.

El MIO tiene un buen cubrimiento comparado con los sistemas de transporte público colectivo de otras ciudades pero la frecuencia de los viajes no es la deseada y las rutas alimentadoras se quedaron cortas, llevando a muchos usuarios a abandonar el sistema y a buscar otras alternativas para movilizarse. De ahí el incremento exponencial de motos y el que aún sobreviva un sistema paralelo de más de 400 buses tradicionales.

La raíz de los problemas del MÍO es que no se ha alcanzado la demanda proyectada de usuarios. Cuando se estructuró el proyecto hace ocho años se planificó con 900.000 pasajeros por día y con excepción de un pico de 550,000 en 2014 la demanda ha caído. La razón principal: el no haber puesto en cintura a tiempo a los buses tradicionales, generándose un círculo perverso que ha debilitado el sistema y dificultado su mejoría.

De esto es consciente el Alcalde, el Presidente de Metrocali y las empresas operadoras, quienes desde el año pasado y en el marco del Plan Nacional de Desarrollo, trabajan en un acuerdo para salvar el MÍO. El punto de partida ha sido reconocer que tal como está estructurado el sistema, no es viable. De ahí la decisión de crear un tarifa técnica por kilómetro recorrido, pagada por el municipio para compensar la baja demanda.

Lo interesante de esta fórmula es que en la medida en que el servicio mejore, pues se espera pase de alrededor de 700 buses a 1.330 (400 buses nuevos, adicionales a los 230 que no operan por no ser rentable), debe incrementar la demanda, requiriendo a futuro menores aportes del fisco. De ahí la importancia de que el acuerdo responda a la sostenibilidad del MÍO en el largo plazo; si no es así, el sistema no logrará despegar.

Valga recordar que no es solo el MÍO el que está saltando matojos; todos los sistemas de buses en carriles exclusivos en el país están reventados, bien sea porque quedaron mal estructurados desde el inicio, por falta de la infraestructura requerida, o porque han faltado pantalones para sacar de la calle los buses tradicionales. Independiente de la causa, es un problema nacional y en Cali hay avances importantes para solucionarlo.

Pero hay un sentido de urgencia. Cada día la situación es peor. Ya hay más usuarios de motos -medidos por viajes- que los de la suma de buses del MÍO y buses tradicionales; las vías existentes no dan abasto y cuando se concluyan -por fin- las obras en curso, se habrán quedado cortas. De ahí la necesidad de entender que la salvación del MÍO, siendo fundamental, es parte de la solución, y que la ciudad requiere más vías y orden.

El MÍO está llamado a ser el mejor sistema de transporte público colectivo del país; el de mayor cubrimiento, acceso, frecuencia y comodidad. Sólo así el costo-beneficio será favorable a los usuarios; una experiencia positiva, no un tormento. Ese es el derrotero y el primer paso, como se indica, es lograr pronto un acuerdo, definitivo y de largo aliento, que garantice la viabilidad del sistema y a los usuarios un excelente servicio.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

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