gonzalo gallo

12 de marzo

En promedio, derramamos alrededor de dos millones de lágrimas en la vida, que equivalen a unos 65 litros.

Un buen número de esas lágrimas fluyen en los duelos, en especial, cuando parten los seres más amados.

Para manejar bien una pérdida es bueno buscar ayuda ya que muchos sufren debido a duelos no resueltos.

Hay quienes se quedan toda una vida en negación y otros que se desgastan peleando con la realidad.

Un duelo es un arduo aprendizaje de aceptación desapego, confianza, fortaleza y adaptación.

Todo duelo es un proceso lento que pide ir quemando etapas, paso a paso, con fe, sabiduría y paciencia.

Hay que hallar nuevas razones para vivir y evitar aislarse, hacer resistencia o guardarse el dolor.

Un duelo mal resuelto o congelado te deja muerto en vida, como explico en mi libro Muerte un paso a la vida.

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