mabel lara

Miedo

“Habitamos un mundo gobernado por el miedo, el miedo manda, el poder come miedo ¿Qué sería del poder sin miedo? Sin el miedo que el propio poder genera para perpetuarse”. La cita es del uruguayo Eduardo Galeano y el nombre de su ensayo es ‘El miedo manda’.

El fantástico poeta uruguayo Galeano en uno de sus ensayos más reconocidos nos invita a reflexionar sobre la posesión del miedo en nuestras vidas, de cómo influye en nuestras tomas de decisiones, en nuestro día a día y especialmente en nuestras selecciones políticas.

Galeano apela a un recurso históricamente utilizado como arma política de primer orden: el miedo que paraliza, que nos llama a la acción, que acude a nuestras peores pesadillas, que amedranta hasta paralizarnos.
Desde Hitler con su estratega Joseph Gobbels cuando solía decir “que muchos tienen un precio y los otros miedo” entendían perfectamente cómo la táctica del temor ayuda a gobernar y a elegir. En regímenes totalitarios y ahora muy democráticos ésa es la tarea.

Hemos sentido pánico por el comunismo, el militarismo, los gobernantes tiranos que se legitiman en el poder. Pero también desde el miedo nos han hablado de inseguridad, criminalidad, violencia, terrorismo; es la estrategia para mantenernos azuzados, desconfiados, cercenados.

Y lo usan tanto los de izquierda como los de derecha: dictadores como Mussolini, Franco y Stalin. Lo utilizó Fidel Castro en Cuba, Ollanta Humala en Perú ante el posible regreso del Fujimorismo; lo usó George W. Bush con Al Qaeda y obvio Hugo Chávez para legitimarse en el poder.

En Colombia el recurso tampoco es nuevo, en el 2017 salieron a las calles cristianos, católicos y conservadores a marchar contra la ideología de género que amenazaba las tradicionales familias colombianas, todos muertos de miedo.

Las mayorías contra el plebiscito hicieron lo propio ante la amenaza de la guerrilla de las Farc y la llegada del castrochavismo y ahora en campaña electoral votantes por doquier se oyen en las calles diciendo que ellos sólo saben por quién no votar, que están listos para votar por el menos peor “porque qué miedo que esto se nos salga de las manos”.

La estrategia en una sociedad como la nuestra es por decir lo menos irresponsable y peligrosa, de allí quizás viene tanto desasosiego, tanta polarización que no permite el debate de las ideas acrecentando nuestros problemas. Una sociedad entre más sentimental es más manipulable y esa es nuestra peor tragedia.

A los votantes sólo nos queda el recurso de la valentía. Al miedo sólo se le combate encarándolo, enfrentándolo, informándonos. No quiero vivir en una sociedad radicalizada donde se justifique la represión y el castigo por miedo. Me niego a escuchar a los azuzadores de derecha e izquierda y apelo como Galeano, a pelear contra el miedo. Al fin y al cabo aún nos queda la democracia y el lenguaje y en ellos me ellos me amparo yo.

Sigue en Twitter @MabelLaraNews

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