marcos peckel

Neonazis

Gran revuelo causó en el país de las redes sociales un evento que estaba siendo promocionado por una oscura organización en Medellín para ‘celebrar’ el 129 natalicio de Adolfo Hitler. Y como lo que ocurre en las redes no se queda en las redes, la noticia trascendió a los grandes medios y a la sociedad en general. No es la primera vez que en Colombia se hace este tipo de celebración y no será la última. Se trata de grupúsculos marginales, seguidores y promotores de la ideología del Nacional Socialismo a los que las denuncias en las redes y en los medios tradicionales les sirven de caja de resonancia a sus designios de odio.

Sin embargo si en Colombia el fenómeno es aún marginal, Europa y Estados Unidos han sido testigos en los últimos años de un crecimiento inusitado de partidos que embanderan la ideología del nacional-socialismo, la xenofobia, el racismo y la discriminación. La crisis económica de 2008 y la marea de refugiados del medio oriente que huyendo de las guerras de Siria, Iraq y Afganistán llegaron a las costas de Europa, sacaron a flote los peores demonios de la histórica xenofobia europea. Partidos como Amanecer Dorado en Grecia, Jobik en Hungría obtuvieron importantes triunfos electorales en países azotados por la crisis económica y la emigración.

La ideología neonazi que por décadas estuvo representada por los ‘skinheads’ -cabezas rapadas-, los ‘hooligans’ -hinchas del fútbol violentos-, grupos musicales y otras agrupaciones de barrios marginales ha ido copando mayores espacios en el espectro político atrayendo gentes de todos los estratos sociales y demográficos. Lugar central en la ideología neonazi lo ocupa la negación del Holocausto promovida por pseudo académicos que han dedicado su vida a construir mentiras sustentadas sobre falacias disfrazadas de investigación científica.

El fenómeno de crecimiento de agrupaciones neonazis no está confinado a los márgenes de la Unión Europea. Partidos ultraderechistas han surgido con fuerzas en los más prósperos países del viejo continente: Austria donde el neonazi ‘Partido por la libertad’ forma parte de la coalición de gobierno, Alemania donde el Partido ‘Alternativa por Alemania’ obtuvo los votos suficientes para ingresar al Bundestag, Suecia, Dinamarca, Holanda, Polonia, Finlandia y Suiza. En las recientes elecciones en Italia partidos de corte ultraderechista y antinmigrante fueron los grandes ganadores, mientras que en Francia el ultraderechista, antieuropeo, antisemita y antinmigrante Frente Nacional de la familia Le Pen ha sido protagonista central de la política por lustros.

En Estados Unidos tras la victoria de Donald Trump grupos que promueven la supremacía de la raza blanca se han envalentonado y salido del clóset como quedó patente en las marchas supremacistas en Charlottesville, Virginia, frente a las cuales Donald Trump trastabilló en su reacción. En Reino Unido el ultranacionalista partido Ukip fue en buena parte responsable del triunfo del Brexit en el referendo de 2016 agitando políticas xenófobas y racistas contra emigrantes de Europa y refugiados sirios.

En un mundo donde la democracia liberal se está quedando sin defensores, la izquierda, otrora defensora de la democracia y los derechos humanos traiciona sus propios principios y se hunde en el más rotundo fracaso y autócratas de todos los pelambres se enquistan en el poder, ser neonazi ya no asusta ni es políticamente incorrecto. El incremento inusitado del antisemitismo, la islamofobia y el racismo en Europa y Estados Unidos es el síntoma de una enfermedad que se suponía curada, pero como el cáncer, vuelve y aparece cuando menos se espera y golpea con mas virulencia hasta matar al paciente.

Sigue en Twitter @marcospeckel

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