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Productividad y Estado

El desarrollo de la capacidad logística y de la infraestructura es uno de los cincos pilares fundamentales de la propuesta que le hizo a Colombia el Consejo Privado de Competitividad encaminada a que se haga un acuerdo o pacto para aumentar la productividad del país. Es una de las principales preocupaciones del sector privado porque cuesta más llevar productos colombianos a los puertos, que transportarlos desde uno de ellos a su destino final.

En este gobierno se emprendió el más ambicioso programa de desarrollo de infraestructura (4G), como no se cansa de anunciar German Vargas, uno de sus principales ejecutores y beneficiarios, pero todavía no arranca porque varios proyectos no tienen financiación asegurada, pequeño detalle.

También se cometieron graves errores en la concesión innecesaria de nuevos puertos donde existía capacidad sobrante porque la creación de capacidad ociosa redundante es un desperdicio de recursos que además reduce la productividad y la rentabilidad de activos productivos existentes. A esto también contribuye la regulación de concesiones portuarias y la interpretación de esta legislación.

El papel del Estado colombiano también figura en la propuesta del acuerdo de productividad en el capítulo de ‘Mercados eficientes’. No voy a extenderme sobre las consecuencias de la corrupción y el clientelismo en la eficiencia del Estado y de la economía, posiblemente una de las principales razones por la cuales el gobierno contribuye negativamente a la productividad, porque el tema ha sido ampliamente discutido en la campaña electoral.

Otra de las principales fallas del gobierno es el concepto del tiempo y la confusión que tienen los funcionarios y los políticos sobre la ejecución. El costo de posponer decisiones es enorme. En enero se inició un esfuerzo de recuperación del control del Estado en Tumaco que debiera haberse emprendido por lo menos un año antes cuando hubiera sido más efectivo. La semana pasada anunciaron un plan de reacción en el Catatumbo creando un puesto de mando unificado en Ocaña que debiera haber existido desde hace años. Ignorar el valor del tiempo cuesta mucho, más cuando no se resuelven los problemas y dilatan las soluciones.

El otro problema es que en el gobierno prevalece la actitud de que su función es expedir leyes, reunir comités y convocar Conpes, otorgar contratos, pero no ejecutar. Una de las grandes y más notables excepciones fue el acuerdo de paz que se llevó a cabo gracias a que el gobierno estuvo pendiente de todos los detalles y no cambió de foco y de compromiso hasta que se firmó. Pero de ahí en adelante se regresó a la normalidad, y las consecuencias hablan por sí solas. En Ecuador ruedan cabezas, aquí les ruedan las críticas a los funcionarios que no cumplen. Ni siquiera dan la cara.

Finalmente, el otro gran problema con el papel del gobierno y del Estado en la promoción de un país más productivo es que los funcionarios que no están cumpliendo funciones clientelistas para sus padrinos políticos, creen que están ahí para proteger al gobierno del sector privado, no para crear un mejor país entre los dos.

* Soy miembro de juntas directivas de concesiones portuarias, y otras empresas privadas

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