editorial

La tragedia de México

Además del desangre económico, el robo de combustible en México deja ya la tragedia de 80 muertos y más de 60 heridos en algo que tiene cualquier característica menos las de un accidente. La explosión de una tubería que conducía gasolina y que era asaltada en el estado de Hidalgo por miles de personas confirma las preocupaciones del Gobierno por la amenaza que representa una práctica ilegal y altamente riesgosa.

Las estremecedoras imágenes muestran un campo regado de cuerpos carbonizados y pequeños triángulos amarillos para indicar el lugar de algunas víctimas. Y aunque han surgido voces cuestionando la labor del Ejército que llegó al lugar un par de horas antes de la explosión, también se pone de relieve que era muy complejo para las autoridades enfrentarse a mil personas que estaban sacando de manera ilegal la gasolina.

La salida a gran presión del combustible hizo que cientos corrieran hacia el lugar y se arremolinaran junto al chorro con un bidón en cada mano para intentar llevarse litros de gasolina. Al mismo tiempo los soldados intentaban convencer a la gente de que no lo hicieran. “Sin embargo, la gran mayoría no escuchó el llamado”, dijo Omar Fayad, gobernador de Hidalgo.

El hecho sucede cuando el gobierno de López Obrador adelanta una batalla para evitar el robo de combustible que deja millonarias pérdidas a Pemex. El año pasado las autoridades detectaron 12.500 puntos de extracción ilegal de gasolina similar a este que explotó, que en el 2018 le costaron tres mil millones de dólares a las arcas públicas. Al parecer los habitantes de municipios del centro del país viven un robo que tiene en dificultades a la empresa estatal.

El combate al ‘huachicol’, como se conoce este ordeño descarado le ha generado críticas al presidente López Obrador. Sus opositores lo acusan de no tener un verdadero plan para adelantar esta lucha y aseguran que los controles han derivado en problemas para la distribución de combustible. A pesar del desastre, el Jefe de Estado anunció que no dará su brazo a torcer y continuará con la misma política. “Yo creo en el pueblo, confío en la gente y sé que con estas lecciones dolorosas, lamentables, la gente va a alejarse de estas prácticas”, aseguró.

Más que buenos propósitos y la confianza, lo que esperan los mexicanos es que una emergencia similar no repita. Por eso será indispensable que las autoridades determinen las responsabilidades y establezca si dentro de Pemex hay mafias que roban hidrocarburos.

El presidente López Obrador denunció que existen en la empresa grupos que a diario extraen el equivalente a 600 carros cisterna de gasolina, algo así como 58.000 barriles diarios de combustibles procesados. Una acusación muy grave que exige medidas, con mayor razón después de la explosión en el estado de Hidalgo.

Es el reto que queda de la tolerancia con conductas ilegales y peligrosas que se justifica como ayudas a los pobres. Sin haber desarticulado la mafia del narcotráfico, López debe combatir las redes de robo de combustible. Ambas actividades son el reflejo de años de convivir con la ilegalidad y la corrupción.

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