molino de papel

El abuso y la seducción

“La violación es un crimen. Pero la seducción insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista”, manifestaron cien artistas e intelectuales francesas en una carta.

Fue su respuesta al movimiento #MeToo (#YoTambién) al que se sumaron miles de mujeres en redes sociales para contar sus experiencias de violencia sexual, luego del escándalo desatado por las denuncias de acoso en Hollywood.

En el manifiesto, las francesas argumentaron que dicho movimiento se ha desdibujado al punto de satanizar y someter al escarnio público a hombres que medianamente alcanzaron a “tocar la rodilla de alguien o intentaron robar un beso”.

Al respecto, líderes feministas han levantado su voz aduciendo que el comunicado solo promueve un retroceso en la lucha que por años han librado las mujeres para no volver a ser víctimas de la violencia sexual.
Lo cierto es que ambas posturas esgrimen argumentos legítimos respecto a las libertades y derechos de hombres y mujeres.

Está claro que justificar el acoso y el abuso de poder, tanto como condenar el coqueteo del género masculino a las mujeres es inaceptable.
Es necesario que ellas cuenten con la libertad de dejarse seducir y detengan cualquier tipo de acercamiento que represente violencia, sin perder de vista la diferencia entre el abuso y el coqueteo.

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